miércoles, 27 de febrero de 2013

Las personas "espirituales"

Bueno, como no andaba con ganas de bardear o hundir religiones y cultos específicos para que todo el mundo se enoje o empiece a largar espuma por la boca por dedicarme exclusivamente a su culto, voy a abarcar de manera general para que vean que no es nada personal con una religión o algo así en general: sino con las actitudes de las personas.

Me encanta cuando la gente asocia lo "espiritual" a dioses: como si hubiera una correlación entre ambos o como si uno tuviera una determinación sobre el otro. Admito que por asociación de "lo divino" se nos ocurre entremezclarlos, confundirlos o inclusive tomarlos como sinónimos, pero la verdad que es no es así si lo pensamos bien. 

Si bien no hay una definición universal de "lo espiritual", en general se hace referencia a una actitud o un aspecto de la vida (o un modo de vida inclusive) que tiene una fuerte relación o contacto con aquello que trasciende la materia, que es propiamente humano y que se asocia a vivir, obrar o actuar de "buena manera". 

Está asociado a lo sano, lo puro, lo noble, lo valioso, lo profundo, misterioso y complejo. O sea que, por lógica, una persona espiritual debería estar conectada con todas estas cosas, o al menos tener uno que otro rasgo en su persona concernientes a esto, y acá la cuestión es: ¿la gente que practica religiones o cultos es más espiritual que otra? Y la respuesta es un gran "no".

¿Por qué? Porque conozco gente que no se la pasa abajo de un árbol con prendas sueltas meditando en posición de flor de loto y sin embargo es muy lúcida y de corazón puro, como así también conozco gente que es (supuestamente) devota de un culto siguiendo sus ritos, costumbres y exigencias y que de espirituales no tienen un cuerno: son materialistas, distorsionan las enseñanzas a conveniencia, se justifican en la naturaleza pecaminosa/imperfecta/oscura del ser humano o tienen una dudosa o débil moral en su accionar.

Yo quiero creer/suponer que cuando alguien actúa "bien" es porque se siente bien actuando así, y no porque un libro sagrado obligue a ello amenazando con ir a un lugar sombrío y profundamente penoso, como así también no me gustaría escuchar una respuesta como algo así que en otra vida van a reencarnar en un mineral o que van a ensuciar su aura con malas vibras. 

Una persona espiritual genuinamente es aquella que más allá de creer en dioses o fenómenos sobrenaturales, tiene una jerarquía de valores e ideales que le permiten actuar firme y rectamente, siendo así personas altruistas, humildes, amables, nobles y correctas. En otras palabras: el actuar bien para obtener un beneficio propio no es algo espiritual, es algo egoísta o egocéntrico.

Respecto a la apertura a lo trascendente y la "superioridad": este es un gran gran problema, ¿por qué? Porque quien busca una creencia es porque la eligió (quiero creer, salvo que sus papás les hayan lavado el cerebro con costumbres y doctrinas indiscutibles) y porque cree que es lo mejor (al menos para él) de todo lo que había para optar o por conocer, sea por identificación, por un razonamiento lógico, por sopesar ventajas y desventajas, etc., y eso puede llevar a un narcisismo o un delirio de grandeza o soberbia importante: quienes no creen lo que yo creo de repente son "mente cerradas" o unas "pobres almas condenadas al infierno", como así también "personas mezquinas" o inclusive "poco espirituales" o "superficiales". 

Ahora mi planteo es éste: si creés que reptiles de tres metros de altura están detrás de todo gobierno o creés que un monstruo de spaguetti volador creó nuestros cerebros a su imagen y semejanza me parece genial, pero no andes compulsiva y neuróticamente queriéndolo universalizar: es TU verdad, TU creencia por TUS necesidades y TUS ansiedades. 

Es muy noble la intención sin embargo de querer "salvar" a otros o de "ayudarlos" guiándolos o explicándoles las cosas como son: que existe tal o cual dios, que el universo funciona de tal o cual manera, que tal o cual cosa se debe o no hacer porque tiene tal o cual fundamento, etc., pero si el otro NO quiere elegirlo es SU decisión, y uno no puede tener Complejo de Mesías por tener una CREENCIA (que si somos honestos, no es para nada una certeza o un conocimiento propiamente).

En cuanto a las experiencias místicas: mucho se habla del factor paranormal de todo esto y me da pena que haya gente que tenga que alucinar o enterarse de un suceso "milagroso" para poder ser felices o creer que hay cosas por las cuáles vivir, puesto que hay cosas que son milagrosas o hermosas de ver en la vida sin que haya un factor paranormal: ayudar a alguien, contemplar la naturaleza, querer, sentir, crear, etc., todas experiencias en general naturales y que le dan sabor a la vida, que entusiasman a vivir y que demuestran que las cosas buenas o que nos pueden sorprender pasan seguido, generalmente en relación con el mundo, con los demás y con nosotros mismos: aprender algo nuevo, descubrir nuevas formas de pensar y sentir, ayudar a otros con sus problemas, hacer un aporte útil al mundo, dejar tu huella, trascender, etc.

Por supuesto que también entiendo que necesitemos creer en algunas cosas que escapan a nuestra lógica o nuestro limitado ser en tiempo y espacio, pero el problema es absolutizar eso (ya lo dije arriba) y además creerse más "puro", "profundo" o "superior" a otro por adoptar un credo o un culto. Y acá hablo tanto de un católico como una secta luciferiana, tanto de un Testigo de Jehová como de un sinteísta, como así también incluyo gente que cree en cosas newageistas o conspiracionistas. 

Todos en el fondo son lo mismo: humanos buscando un rumbo en su vida por medio de rituales, dogmas indiscutibles, con agresividad cuando se meten con sus creencias y con soberbia cuando uno muestra desacuerdo. Son todos iguales de imperfectos, tengan un Papa o una autoridad experimentada y sabia en la cima de la pirámide. 

Una persona espiritual se cuestiona la moralidad de sus acciones, el porqué hace tal o cual cosa, el qué es la vida, de dónde viene, hacia dónde va, y no se cierra a textos o costumbres que muchas veces son totalmente ilógicas o por pura obediencia a una autoridad de antaño temida. 

Una persona espiritual trasciende la materia y busca profundizar las cosas por criterio propio, por iniciativa propia, no por ver documentales como Zeitgeist o por comerse un libro sagrado y estudiarlo (aunque admito que sirven de influencia). Pero lo que quiero decir es que una persona es espiritual por naturaleza, y no porque adquiera su espiritualidad en una creencia "divina".

Ahora, ¿una persona que no cree en algo con certeza es una nihilista o cínica respecto a la vida y los demás? No, quizá es una persona (en muchos casos) con criterio propio y que busca una dirección totalmente distinta en la vida, y sin necesidad de que sea satánica, materialista, ignorante o mente cerrada. 

Muchas personas hallan sentido a la existencia sin considerar religiones y otras actúan por pura bondad, y no por esperar que las energías cósmicas las recompensen o que un dios las invite a un banquete luego de un sacrificio heróico...

¿Conclusión? Deberíamos reconsiderar qué llamamos o consideramos "espiritual" en estos días, y abrirnos a la reflexión, demostrándonos y recordándonos así que la trascendencia está abierta tanto para el creyente como para el no-creyente...

jueves, 21 de febrero de 2013

La gente misteriosa

Como muchos sabrán las personas no son de andar contando toda su vida todo el tiempo, pero hay personas que, hablando en criollo, se van al carajo. No sabés una goma de ellas y por poco pareciera que son parte de una secta que las tiene amenazadas si llegan a largar algo, les contás cosas de tu vida y ellas nunca te cuentan nada, en los momentos de penas y glorias están con cara de nada, y siempre que empezás a tirar temas "serios" o "profundos" hablan de una manera ambigua o tratan de esquivar temáticas donde tengan que exponerse.

¿Esto está mal? En realidad no, porque uno puede tener sus motivos para no andar confiando cosas, y pueden ser desde ser desconfiado como ser una persona orgullosa, como así también tener miedo o vergüenza a expresar ciertos pensamientos o sentimientos referidos a un objeto o una persona, o sino simplemente no te gusta contar de tu vida porque preferís hablar de otras cosas y punto.

Lo "molesto" o "doloroso" no es que haya gente ninja que nunca te cuente un carajo y que encima no sepas de qué hablar (o cómo pasar un rato) con ellas porque no te cuenten sus intereses, gustos o cosas que les gusta disfrutar o tratar en una simple charla: el problema es cuando son personas que queremos y que son cercanas.

Generalmente cuando uno es cercano a alguien y lo quiere no se la pasa el 100% del tiempo hablando de huecadas, cosas cotidianas o si hace frío o calor: en algún momento expresa quiera o no su interioridad y su intimidad, su mundo lleno de sentimientos y fantasmas, y es por eso que muchos podrían considerar como "injusto" o de una persona egocéntrica (o inclusive egoísta) el nunca confiarle nada al otro. 

Primero porque no es justo que uno se abra y el otro no ofrezca ni siquiera una invitación sutil a ingresar a su mundo, y segundo porque realmente saca de quicio estar constantemente hablando con una persona que todo el tiempo te hace rebotar cuando te acercás a ella, y a veces pareciera que quisieras entrar a un castillo para el cual tenés que comerte una muralla enorme para poder entrar. Es más: algunas personas se van tanto al carajo que aparte de tener murallas parece que tienen guardias y hasta cocordilos adicionalmente.

Esto incomoda porque al final nunca sabés de qué hablar con la otra persona, no sabés cómo se siente, tenés que estar cuidándote de hablar de ciertos temas porque por alguna razón hace una mueca de "te voy a matar" y tampoco podés indagar sobre su vida porque te pone cara de nada, tampoco te animás a darle un abrazo ni a ofrecerle una galletita porque no vaya a ser que pase alguna cosa random. No podés preguntarle ni siquiera cómo le va en la vida que te esquiva aplicando la misma pregunta para vos y haciendo caso omiso ("haciéndose la boluda" en criollo nuevamente) para no contestar, y además tenés que estar especulando o suponiendo cómo se siente, si la está pasando bien, si le caés bien o si le pasa algo porque muchas veces está callada.

Nuevamente, ¿hay que andar rompiendo las bolas al otro e insistir que cuente algo? Respuesta: no. Primero porque hacer el papel de detective, psicólogo o adivino hace que el otro se sienta más incómodo y encima que se sienta perseguido, como si siempre le echaras el ojo estando pendiente hasta si mueve un dedo. Lo que creo que hay que hacer (a mí siempre me funciona) es esperar que el otro largue algo, no precisamente explícita y verbalmente, pero cuando al otro le pasa algo te das cuenta por cambios en sus patrones: o está inquieto, o hace gestos o muecas poco comunes o toca ciertos temas indirectamente que antes no. Es más, mucha gente va a terapia porque no tiene quién miércole' la escuche, por tanto podemos tener mucha seguridad de que si a alguien le pasa algo en su vida va a contarle algo a alguien, sea a un extraño random ajeno a la situación o a alguien cercano porque ya no daba más.

Otra cosa jodida es cuando te enterás que esa persona confía cosas a otra que a vos no, como si directamente no diera un peso por vos, como si prefiriese que no te metas en sus asuntos enterándote de ellos con lujos de detalles, pero eso no siempre significa que no confíe en vos: quizá no se dio la oportunidad, quizá estás involucrado en el asunto (la mayoría de las veces es por eso) o quizá probablemente sepa que vas a hacer macana o meter la pata abriendo la boca o no disimulando el cómo te afecte la posible información.

Pero hay personas que fuera de joda se pasan de ninjas y les aplaudo, se llevan el premio, por poco hasta dudás si bostezan o si van al supermercado de la esquina de short, porque parecen fantasmas que nadie vislumbra por la calle siquiera. No sé cómo hacen para todo el tiempo cuidarse de no dejar ni una huella sobre toda cosa que toquen, pero les funciona. El problema es que, siguiendo uno de los axiomas de la comunicación humana, es imposible no comunicar, porque con todo lo que hacemos y como con lo que no estamos comunicando. No digo que tooodo tenga un significado profundo e implícito, pero el no decir, no hablar o no hacer justamente pueden delatar un intento de encubrir o disimular algo, pero repito: no sirve de nada hacerse el detective, es una pavada.

Aquellas personas que yo sé que son reservadas o que no son de andar llorando frente a otra con facilidad personalmente les dejo su espacio y las dejo ser tal cual son, primero porque un conocimiento mínimo de ellas se tiene, y segundo porque si no quieren contar algo problema suyo: estarán incomprendidas o forever alone porque se les raja. Me encanta cuando la gente dice "OMG estoy sola, no conozco a nadie", "no tengo amigos", "estoy soltero para toda la vida". Bueno: jodete por nunca abrirte al otro ni por dejar siquiera que te toque con una rama.

Si vas a ser uno que se sienta al fondo del aula callado y que no responde un saludo, además de nunca gesticular nada frente a tus amigos sin demostrar que existís (o que tenés presencia): bienvenido seas al mundo de los-entes-que-nadie-se-acuerda-que-están-ahí. Agrego también en este grupo a la gente poser que busca atención estúpidamente, haciéndose las interesantes o las complejas, para no demostrar al otro que en realidad son playitas y que no son tan profundas como aparentan.

Como podrán ver el asunto es jodido y depende mucho de quién hablemos, de cómo nos relacionemos con esa persona y de cómo sea la situación en sí, pero todos tenemos un límite de tolerancia ante el otro y un límite de tolerancia de estar encerrados en nosotros mismos. No sirve de nada vivir en un mundo interno donde no haya otros y que nadie visite, como tampoco sirve tener las rejas abiertas para que cualquiera entre y lo chusmee por curioso y se vaya cuando quiera.

Qué loco cómo podemos causar tanto misterio y curiosidad al otro, ¿no?