martes, 8 de enero de 2013

Réplica a la honestidad radical

Algo que muchas veces he escuchado es sobre la llamada "honestidad radical", que fue propuesta por un tal Brad Blanton en EEUU. Su idea sugiere que todos tenemos que ser abiertamente honestos todas las veces que podamos, por más que sean asuntos delicados, tabú o verdades ocultas que podrían ser dolorosas, además de sostener que el generador de los problemas de la sociedad actual son las mentiras, que también nos producen stress.

Entonces, ¿qué hace esta gente en general? Por lo que tengo entendido son siempre sinceras y dicen la verdad sin problema, como si fuera algo fácil y sin remordimiento, creyendo que son superiores o con un nivel moral más refinado que el de todos los otros, y no importa si el otro se siente mal: uno dijo la verdad y en todo caso es una consecuencia de algo que es y no se sabía.

Sin embargo, a mi parecer creo que la honestidad radical tiene ciertos obstáculos que la hacen bastante difícil y básicamente insostenible:

  • Primero que nada, tenemos derecho a la privacidad e intimidad de nuestros pensamientos y sentimientos, y no tenemos porqué estar mostrándolos porque nos lo pregunten o porque creamos que una situación va a solucionarse si lo hacemos. Es decir: hay otras maneras de solucionar algo sin precisamente expresar cosas innecesariamente (aunque no niego que las mentiras obstaculizan soluciones y crean problemas).
  • Las personas tenemos un límite de tolerancia a la verdad y a ciertos hechos: tendemos a negar cosas que nos parecen molestas y dolorosas, como así también que nos superan o que son tan complejas que no son fáciles de asimilar y/o asumir en el momento. Hay cosas que ya de pensarlas nos producirían mucha pena o dolor, porque sentiríamos que el otro es un hipócrita o porque nos sentiríamos traicionados si nos involucraran directa o indirectamente.
  • No solamente que tenemos un límite de tolerancia a ciertas verdades, sino que también muchas veces tenemos problemas en expresarnos: nuestro contenido verbal puede ser claro y preciso, pero nuestro lenguaje no-verbal puede dar lugar a interpretarlo con otros sentidos o significados, como así también entorpecer la comprensión del receptor por medio de ambigüedades o contradicciones en el nivel digital y analógico de la comunicación.
  • Tampoco tenemos una memoria totalmente fiel a lo que realmente sucedió, y en caso de tener muy buena memoria, es nuestro punto de vista: muchas cosas no las recordamos bien, y por eso contamos o relatamos a conveniencia o rellenamos lagunas, y todo esto desde NUESTRO punto de vista, además de hablar de hechos pasados que podrían no tener validez o utilidad en el presente. Otra desventaja es que nuestros sentimientos, juicios, expectativas, creencias y demás nos contaminan los relatos "objetivos" y "fieles" a lo real, que reproduzcan o recreen las cosas "tal como pasaron". Es por esto que muchas personas pueden contar cosas distintas o inclusive opuestas a la hora de narrar un hecho y dar su versión, sea porque prestaron atención a diferentes cosas, por filtrar ciertas informaciones, por interpretar distinto, etc.
  • Decir la verdad todo el tiempo podría ser molesto: no tenemos porqué enterarnos todo el tiempo de lo que el otro hace, siente, piensa o dice, hay cosas que no nos importan. Justamente tendemos a focalizar nuestra atención a un limitado número de cosas a la vez, porque no podemos estar usando nuestro cerebro para agotarlo tan tontamente. En otras palabras: hay cosas que si bien no son molestas o dolorosas de saber de otro, no aportan nada: "¿para qué quería saber eso?", "ajá, ¿y?", "no me importa la verdad", "¿y qué querés que haga?". Es como básicamente ver desnudo a alguien: si lo disfrutás es porque tenías esa intención, y en caso contrario es incómodo o innecesario.
  • Decir la verdad todo el tiempo, aparte de ser molesto, podría alterar la imagen o representación que se tiene de los demás: el saber repentinamente ciertas confesiones o secretos de una persona podría alterar drásticamente el nivel de confianza que tenemos en ella (¿cuántas cosas nos ocultó? ¿por qué? ¿ocultará más cosas?), como así también el nivel de certeza sobre la realidad y los demás (¿hasta qué punto las personas dicen la verdad? ¿qué cosas que sé o me hicieron saber son verdad o mentira? ¿en quién o qué se puede confiar?) y el resultado sería ser un paranoico o tener una linda crisis nerviosa. Ni hablar si nos enteramos secretos muuuy privados de alguien respecto a cosas que hace a escondidas de otros o a ciertos placeres prohibidos que tiene por ejemplo, como así también saber en qué cosas finge o intenta controlarse para no crear problemas. Resumidamente: al comparar la imagen que tenemos de alguien y lo que realmente es, podríamos tener muchos problemas al contrastarlas y hacer una síntesis de qué es y qué no esa persona, además de tener un lindo mindfuck.

¿Ejemplos?:

1) Un chico confesándole a su novia todas las veces que vio porno a sus espaldas o a cuántas ojeó por la calle, 

2) un hombre admitiendo que su jefe le parece un pelotudo y que no le gusta sonreír (siendo que ve todos los días a su jefe y que se caracteriza por ser simpático), 

3) una persona enterándose que su mamá tiene el fetiche que su papá la tire de los pelos y la llame "Marta", 

4) una persona diciéndole a su mejor amiga que le parece un tanto estúpida y que su nariz le parece molesta cuando la ve a la cara,

5) una chica confesándole a unos chicos que habla todo el tiempo de ellos con sus amigas y que les espía el Facebook bastante seguido,

6) un hombre confesando que nunca se limpia los oídos y que tiene poca higiene personal, echándose perfume y desodorante para disimularlo,

7) un grupo de amigos diciéndole a uno que es una persona de relleno y que mejor si no estuviera ahí,

8) una persona confesando que miente para evitar tener problemas, además de tapar las metidas de pata que hizo e intentando solucionarlas sin que nadie se entere,

9) un profesional diciéndole a su paciente que tiene una enfermedad grave y explicándole el proceso de toda la enfermedad, además de describirle mórbidamente su afección, la cual podría llegar a poner muy nerviosa a la persona, empeorando los nervios su enfermedad

Esos son ejemplos claros y muy factibles, ¿no?

¿Conclusión? La honestidad radical podría servir como algo noble, de corajudo y buena persona para ciertas situaciones, pero no todo el tiempo, no de manera universal e irremediable. Las mentiras blancas, el omitir información (voluntaria e involuntariamente), el evitar saber sobre ciertos asuntos o el confiar en el otro son cosas que mantienen a la sociedad funcionando y perpetuándose, y no solamente llenándola de problemas y atrofiándola.

2 comentarios:

  1. Yo estoy de acuerdo con esa "Honestidad Radical", eso cambiaría absolutamente todas las relaciones, pues muchas se basan en mentiras "pretendiendo" ocultar cosas que ellos mismos saben que ocurren. ¿Quieres que eso siga siendo lo que mantenga funcionando y perpetuando la sociedad de hoy?

    Y esas cosas que "tienen que ver" con insultos por la forma de la nariz, o lo que se admite "a la novia" respecto al porno, etc, sirven. A lo largo de toda nuestra historia, nuestras valoraciones honestas son las que han permitido hacer que la ciencia avance en el camino de lo que "se ve como mejor". Decir que la honestidad radical no sirve todo el tiempo es, para mí, una mentira más. Cualquier cosa que sea honesta sirve, sirve al conocimiento, al simple hecho de saber que a ti no te gusta algo, y nada más, un dato más. Yo estoy listo para recibir lo que quieran lanzarme... la gente que prefiere la mentira blanca son las generan en el mundo lo que ellos "no quieren que ocurra".

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  2. El tema de saber o no ciertas cosas es una decisión personal. Creo que ciertas cosas no son necesarias decirlas o saberlas (como dije ya en la entrada) sin nuestro consentimiento, además de que tenemos derecho a guardarnos ciertas cosas, agregando que tampoco tenemos la autoridad de exigir que se nos de toda la información sobre un asunto. ¿Y hasta qué punto es cierta o no? ¿Hasta qué punto podemos soportarla todos? ¿Cómo sabemos si es maliciosa o no? ¿Ciertos detalles realmente cambian el valor o interés nuestro respecto a ciertas cosas? Depende mucho de cada situación, pero el filtrar informaciones es algo muy importante para evitar el stress o para no tener que enterarnos de todo todo el tiempo...

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