lunes, 14 de octubre de 2013

Conmoviendo profundamente al otro

Bueno, esta entrada la hice porque como me la paso haciendo teorías sobre todo, creo que logré sintetizar varias ideas mías concernientes a por qué las personas entre sí se empiezan a querer, encariñar, sentirse unidas, cercanas y demás. Siempre me pregunto el qué factores hacen que las personas logren tener realmente una conexión profunda e íntima entre ellas y por qué muchas veces no se llega a eso, y creo que al fin encontré una manera de expresar lo que veo y creo de manera bien sencilla.

Vamos con las ideas:

Digamos que todos vemos en series, pelis, libros y en la vida real cómo las personas logran un apego especial entre ellas y cómo muchas veces simplemente no. Digamos que, entre los ejemplos que más se ilustran, las personas tienden a encariñarse mucho con otra - hago referencia a una relación entre dos personas, no simultáneas con otras - por ciertas palabras o gestos particulares, y no precisamente porque de un día para el otro se den cuenta de cuán especial, importante o lo que sea es para uno el otro.

Ejemplos muy concretos y exagerados (como así intensos) se reflejan en personas que realizan un sacrificio por otra, gestos tiernos y educados, palabras dulces y demás. Ahora, ¿por qué no siempre "funciona" eso? Es súper fácil: depende cuánto podamos conmover a la persona. Dejando de lado el cliché de regalarle flores a una chica o ser toda una dama para un hombre, como así también el tener una aventura extraordinaria e intensa que una a otro, hay muchas cosas que dependen de la otra persona y qué la puede llegar a conmover, afectar o conquistar.

Digamos que en general hay cosas que conmueven a todo el mundo, sean halagos, palabras tiernas y dulces, pasar momentos juntos o un gesto muy en particular que puede dejar al otro atónito o inclusive "sensible" ante nosotros, y eso puede hacer que inclusive se encariñe más con nosotros y nos extrañe, nos quiera ver, bla bla bla. Pero por otro lado, ciertas cosas son específicas de cada persona, y no "funcionan" para todas por igual. Obviamente hay situaciones totalmente extremas como las ilustradas en historias y fantasías que lo ilustran claramente, como cuando alguien realiza un sacrificio por otra persona o cuando con un gesto tierno y puro le demuestra su interés o aprecio, pero otras cosas - tales como los modales, compartir tiempo juntos, hablar, tener mismos gustos e intereses - simplemente no afectan al otro sí o sí de una manera en especial.

Por eso se ve claramente que hay personas que no nos gustan, no nos interesan o que simplemente no pinchan ni cortan para nosotros, por más amables o decentes que sean, ni siquiera como un posible amigo a futuro en nuestra vida.

A ver, vamos con dos ejemplos más concretos y muy específicos, uno para amistad y otro más para algo romántico.

1) En las amistades generalmente uno recuerda o sabe que quiere al otro, cuando por ejemplo recuerda todo lo vivido con él. ¿Importan que la cantidad de tiempo que lo conozcas sean años o que tengas muchos intereses o gustos en común? No, importan ciertos momentos, ciertas situaciones específicas que uno nunca olvida o que no son muy difíciles de recordar. Algunas personas saben que otra es su amiga por compartir un gran viaje juntos, porque fue escuchada, contenida y comprendida cuando contaba intimidades suyas, o cuando inclusive tuvo un hombro sobre el cual llorar cuando realmente estaba quebrada o desgarrada por dentro. Es decir, con que ambas personas vivan juntas ciertos hechos, bien concretos e "intensos", ya puede surgir un respeto, consideración o aprecio especial por el otro, dejando de lado charlas tontas o superficiales sobre tal o cual cosa o la cantidad de veces que hayan tenido que convivir forzosamente o porque quisieron.

2) En el tema romántico es un tanto más intenso y complejo, porque para las personas funcionan distintas cosas para que el otro te interese/guste/predisponga sexual o afectivamente. Para algunas personas que una persona tenga un lindo rostro y le dirija una mirada tierna o simpática ya es motivo para sentirse conmovida, para otras lo son tener charlas íntimas donde se cuentan pensamientos, sentimientos u otras cosas de manera segura, tranquila y cómoda, por más que sean un par de charlas inclusive en muchos casos, y en otros casos el simple hecho de ser admirable para el otro ya puede predisponerlo a caer bajo sus encantos con un par de gestos más que se dirijan a esa persona "débil" por uno.

A lo que voy en otras palabras: la manera de lograr conectar con uno, ser realmente cercano, ser íntimo y especial - sea de la manera que sea - es viviendo ambas personas una experiencia compartida y valorada de una forma similar que sea "intensa", que atraviese las barreras que otras personas no pudieron, que logren captar su atención e interés, que entren como un gesto cargado de afecto en sus recuerdos y que realmente sepa tocar sus "puntos débiles" como ser humano sensible y afectado por otro.

Es por esto que las personas buscan conquistar a otras o inclusive simpatizar por una simple amistad: quieren demostrar, imponerse, buscan activamente conectarse (a veces atolondrada, tonta, inmadura o vanamente), y realmente ponen su esfuerzo y voluntad en marcar la diferencia, en llegar a acercarse al otro de una manera muy próxima y dulce, de romper sus esquemas mentales o conmover sus mociones tiernas que yacen quizá por ahí dormidas. ¿El problema? Depende qué quiera o necesite la otra persona, y si está predispuesta a abrirse a nosotras y compartir o "invertir" un espacio de su vida en nosotros.

Lamentablemente la superficialidad están presentes en las personas y cosas como el verse bien físicamente, el ser simpático, gracioso, "buena onda" o alguien "conocido e interesante" a simple vista o a primera impresión regulan y pautan el cómo las personas se predisponen con uno y con los demás, y eso puede inclusive anular las cosas que tenemos para ofrecerle a otro, quien tiene su atención en otros aspectos o rasgos de quizá otro ser humano, y por supuesto que debe haber una reciprocidad.

Esta es una manera de reconocer cuánto, cómo y el porqué queremos a tal o cual persona: saber reconocer en nosotros mismos cuántas veces hemos tenido un contacto íntimo, dulce, tierno y humano con ella, y no cuán bien nos llevemos con ella y hace cuánto la conozcamos. Uno puede tener una potencial afinidad con otro increíble y totalmente nueva, pero si ambas personas lo único que hacen es hablar tonterías o no profundizar su vínculo de manera emocional, o sin interés en conocer facetas del otro ocultas a simple vista - o en todo caso profundizarlas - obviamente que nunca va a haber un aprecio profundo, firme y único por esa persona, por más que esté latente en esa relación una posible naturaleza "especial" que podrían construirse.

Concluyo que hay que intentar, cada tanto, tener un contacto íntimo con alguna persona que veamos que vale la pena para tal o cual cosa (sea amistad o algo romántico, me es indiferente), acercanos a ella cautelosamente, sin tontamente espantarla o invadir su espacio personal, sino tocando primero su puerta, esperando en el umbral, y ver si está dispuesta a recibirnos.

domingo, 14 de abril de 2013

Historial de imperfecciones


Muchos de nosotros sabemos que hay ciertas cosas que no se hacen o que para la mirada ajena - en caso de saberlas - producirían miedo, asco, repulsión o vergüenza, ya sea a los espectadores o testigos como así también al autor de algún dicho, acción, omisión o conducta. Aclaro desde el principio que esta entrada no es una especie de manifiesto ni doctrina moral para juzgar qué es bueno ni malo, como así tampoco es una entrada que pretenda imponer normas universales de parte de un moralista o algo así: es simplemente una reflexión que gira en torno a elementos relacionados o asociados a aquellas cosas que hacemos y que no hacemos que nos producen sensaciones desagradables a priori o a posteriori de la acción (u omisión misma).

Ahora vamos con un lenguaje más coloquial: estoy hablando de "meter la pata", "hacer cagada", "hacer macana", "portarse mal", "pasarse de la raya", "actuar mal", "irse al carajo, etcétera, etcétera, etcétera. Obviamente esto varía muchísimo de acuerdo a ciertos principios o valores que una persona conozca, reconozca y asuma, como así también varía la situación y su estado de conciencia o anímico que podría afectar su volición o su inteligencia (o viceversa). Pero bueno, para no irme por las ramas voy a dar ejemplos como siempre respecto a qué me refiero.

Digamos que las personas somos criadas (en general) a hacer el bien y no atrevernos a atravesar ciertos límites, moviéndonos en una especie de espacio dentro de ciertos márgenes para sentirnos aceptados, queridos, seguros o estables, y que muchas veces, cuando atravesamos esos límites nos sentimos mal: culpables, con repulsión, con remordimiento, confundidos por desconocernos a nosotros mismos, inseguros respecto a qué somos capaces de llegar o hacer, especulamos qué hubiera pasado si la situación hubiera sido distinto o si hubiésemos optado por otras alternativas y demás.

Pero la realidad es que no siempre estamos totalmente lúcidos y conscientes de lo que hacemos y tendemos a meter la pata, y muchas veces de una manera épica o deshonrada, y esto puede ir desde mentirle a alguien para guardar un secreto, tirar un papel por la calle, decir algo desubicado u ofensivo o inclusive aprovecharse de alguien para beneficio propio. Agrego también, que no siempre nos damos cuenta de la gravedad o la seriedad del acto que realizamos o que no, ya sea por desconocimiento, ingenuidad, inmadurez o por lo que sea, "cayéndonos la ficha" después de lo realizado, sea por una reprimenda o sea por algún repentino o largo proceso de reflexión sobre lo acontecido. Es decir: hacemos cagada y después nos damos cuenta de eso, y eso nos puede hacer sentir desde incómodos, perseguidos o inclusive muy muy mal respecto a nosotros mismos.

El problema es que muchas personas al saber que meten la pata, para evitar ciertas ansiedades o angustias comienza a justificarse desesperadamente con fuerzas o variables que escapaban a su control en la situación, como así también están quienes niegan o no comprenden realmente que, bueno... la cagaron. Aunque también cabe mencionar a aquellos que consideran que casi cualquier cosa que esté fuera de su rutina o de ciertos principios rígidos doctrinales que interiorizó es algo malo, deplorable, mediocre, reprochable y hasta repugnante tanto para uno mismo como para un tercero.

Edgar Allan Poe en su famoso cuento "El corazón delator" expresa muy bien esto, cuando su protagonista, luego de ocultar muy detallada y cuidadosamente el cuerpo de un hombre que asesinó comienza a escuchar los latidos de su corazón cada vez más fuerte (estando el cuerpo bajo sus pies), para luego básicamente no dar más y terminar confesando su acto secreto y castigable. Bueno, partamos de la base que si uno lee el cuento se da cuenta que el tipo no tenía todos los caramelitos en el tarro, pero a todos nosotros nos pasa: ¿cuántas veces soñamos o recordamos las cosas malas o de dudosa moralidad que hicimos respecto a un tercero? ¿no nos ha pasado acaso que empezamos a imaginarnos cómo el mundo nos miraría si se enterasen de ciertas cosas que celosa y herméticamente nos reservamos solamente para nosotros mismos? ¿cuántas veces temimos que alguna persona nos descubra, o que peor, haya descubierto algún secreto nuestro y sin que nosotros lo sepamos?

Pero dejando de lado el asunto de cómo nos sentimos mal por nosotros mismos, hago referencia también a la cualidad atemporal o ilógica que tienden a tener nuestros pensamientos o nuestra condición humana repetidas veces. ¿Por qué digo "atemporal"? Por el simple hecho que nuestros sentimientos no se someten u obedecen al tiempo clásico de pasado-presente-futuro, puesto que podemos sentirnos mal por cosas que ni siquiera hicimos realmente como así también por aquellas que pasaron hace mucho tiempo. ¿Por qué digo "ilógica"? Porque muchos miedos y ansiedades nuestros son exageraciones a reprimendas, desprecios, juicios o condenas ajenas, siendo que quizá el otro nos perdona, hace caso omiso, nos da otra oportunidad o no cambia realmente su concepción de nosotros por algo que sepa que hicimos. 

Ejemplo: si uno es muy educado y supuestamente nunca miente y de repente lo hace y alguien lo sabe, ¿va a acusar a uno de "mentiroso" y "maleducado"? No siempre, puesto que, como dicen en la filosofía griega, "el hábito hace al ser", y en todo caso uno es pervertido, mentiroso, manipulador o mediocre moralmente por constantemente repetir las mismas conductas sin remedio alguno. 

El dicho dice: "tropezón no es caída" para aquellos que fracasan, decepcionan, fallan o no llegan al grado de perfección o calidad que pretenden por ellos mismos o que les imponen presiones externas. ¿Una persona por reprobar un examen es un mal alumno? ¿Alguien que se enojó y gritó de repente es alguien malhumorado? ¿Una persona que golpea a otra por cólera acumulada se convierte en una amenaza para la sociedad? ¿Entregarse a pasiones o necesidades en una situación hacen a alguien definitiva y tajantemente débil ante sus demonios internos o alguien que no puede controlar sus impulsos?

Posibles soluciones para el mal obrar están en ir a hacerle saber a una persona en particular lo que uno hizo (o no hizo) para esperar el "veredicto" de esa persona y "largar todo lo que uno tenía adentro" para sentir alivio o sentirse con menos carga encima, como así también hablar con una persona cualquiera sea (un terapeuta, alguien cercano como ajeno a la situación o un sacerdote son claros ejemplos), como también el enmendar o arreglar secretamente la metida de pata que uno cometió, metiendo un parche en el hueco que uno hizo o desenredando el nudo que realizó queriendo o no. Eso depende de cada persona y de cada situación, y obviamente no hay ni mejor ni peor manera como para dictarlo como sentencia universal.


Pero como conclusión puedo decir que todos metimos, metemos y meteremos la pata, todos tenemos secretos o recuerdos escondidos en nuestra cabeza, como así también creo que todos hemos sentido vergüenza, culpa o remordimiento tanto ante nosotros mismos como ante los demás (dejando de lado si el hecho era grave en sí o no) pero... ¿es necesario que el otro conozca ciertos aspectos nuestros poco agradables, como así también nuestro historial manchado con errores o imperfecciones en nuestra rectitud al obrar, como si estuviésemos mostrando un currículum vitae de cosas indecentes o repudiables? ¿Uno puede ser realmente juzgado por otro si hace referencia a cosas muertas que ya no son y que uno nunca más va a volver a repetir? ¿Se puede confiar en alguien que alguna vez se sintió tentado o en necesidad de desviarse del camino que dice seguir? Qué asunto complicado, ¿no?

Y btw las viñetas las tomé prestadas con permiso como siempre de Misantropía Gráfica

miércoles, 3 de abril de 2013

Espontaneidad y "lo que debería ser"

Esta entrada es bastante parecida a una que hice hace mucho tiempo, que se refería a cómo las personas éramos de etiquetar vínculos con otras y cómo nos forzábamos a seguir el estereotipo porque "se supone que...". Como todo lo que acabé de decir no se entiende una goma voy a explicarlo de otra forma: las personas pretendemos tener cierto tipo de relación con otra y empezamos a hacer lo que se supone que hay que hacer cuando se tiene esa relación y no otra. Es decir: en vez de ser naturales y espontáneos comenzamos a condicionar nuestro comportamiento hacia el otro siguiendo "reglas" o "tradiciones". 

Voy a dar varios ejemplos porque sigo con la sensación de que no me explico un pomo:

La relación padre-hijo: se supone que a un padre hay que respetarlo, admirarlo - algunos también dicen temerle -, quererlo, tenerlo de ejemplo, obedecerle y demás. Ahora: ¿cómo surgió primariamente esa relación? ¿Por imitar una relación que se sigue como tradición, sea cual sea su origen? ¿O porque realmente ese tipo de relación hace que surja naturalmente todo eso? Es decir, ¿hay que obedecer o querer a un padre "porque sí" o "porque así debe ser"? ¿O hay que obedecerlo porque es una persona que demuestra sabiduría y experiencia acumulada, además de ser alguien que promete día a día cuidarnos, enseñarnos a vivir y desarrollarnos en la vida, que posiblemente tenga más madurez y criterio que nosotros para realizar tales o cuales cosas?. 

También se supone que un padre tiene que cuidar, proteger, amar y enseñar a su hijo a vivir y a permitir que crezca y madure, recibiendo su apoyo y reconociéndolo como una parte suya, ¿pero eso es porque sí? ¿No será que uno realmente al tomar conciencia de que ese otro pequeño ser existe gracias a uno que lo vuelve tan especial? ¿No será que nuestra vida cobra un sentido nuevo y nuestra mente se abre a nuevas experiencias gracias a una personita que se apega a nosotros desde bebé y que convive con nosotros?

Creo que un grave error es forzar las cosas y obligar a alguien a que se respeten ciertas normas "porque sí", en lugar de demostrarle de diferentes maneras el qué implica ser un padre, qué significa serlo y qué significa ser un hijo para un padre. Obviamente esto no es fácil, pero muchos padres se ganan el cariño y respeto de sus hijos por demostrar con acciones concretas su cariño y su sacrificio, y no como un tirano que se impone ante alguien que de alguna forma no lo eligió.

Imagínense alguien venga y les diga "a partir de hoy me vas a querer, te di la vida así que ese es tu deber". ¿Cómo va a reaccionar uno? Básicamente está entre la espada y la pared, y sabe muy bien de alguna forma que uno no puede ser un animalito condicionado que tiene que querer a su dueño porque sí o porque "no le quedó otra".

¿Cómo puede ser que algunas personas sean como nuestros padres siendo que no compartimos lazo sanguíneo con él ni tampoco por adopción? Es decir, ¿cómo una persona puede aparecer en nuestra vida y ser como un padre para nosotros, dejando de lado la edad que tengamos? Eso es porque naturalmente surgió un vínculo y así quedaron las cosas, lo cual es muy triste si no se logra con quien "se supone que debería ser", es decir, el padre de verdad de la persona, como quienes desmerecen o desprecian a su "verdadero" papá.

Otro ejemplo, relaciones de pareja: acá me voy a saltear el cómo surge todo y el tiempo y bla bla bla, y voy a ir a un aspecto, que es el cómo comportarse con el otro (implicando ésto pensamientos, sentimientos y demás, claro está). 

Vamos con las cuestiones siguientes que son tan populares de pleitos y discusiones. ¿Una persona TIENE que ser cariñosa con su pareja y decirle cosas lindas porque "así debe ser un novio"? ¿No será que uno es cariñoso y dice cosas dulces, profundas y tiernas al otro porque así lo siente, inclusive quizá antes de formalizar propiamente esa relación? ¿No es que hay una ternura y afinidad con el otro que no se tiene con nadie y que "inspira" a decir todas esas cosas? 

Muchas personas patean al otro porque no es como la pareja de un conocido o la de los libros y pelis, y la verdad eso es triste, siendo así con el extrañar/echar de menos: ¿HAY que echar de menos al otro? ¿O simplemente surge de adentro esa necesidad de extrañarlo, porque quizá sentimos que nos falta una parte nuestra, una persona compañera que nos contiene, nos entiende y que además nos acompaña en diferentes momentos? Muchos fuerzan y obligan al otro a extrañarlo como si fuera obligación, como si fuera un intercambio de favores o para no quedar en "desventaja" ante el otro o algo así, y creo esa es una manera floja de concebir las cosas. Inclusive en las relaciones sexuales pasa esto: "agarrátela a tu novia, para algo está", "¿cómo que no hacen esas cosas? ¿para qué se juntaron entonces?". 

Son expresiones un tanto denigrantes y que reducen mucho las cosas por cómo suenan, pero se supone que uno tiene sexo con la otra persona porque así siente esa necesidad, y no porque el tener sexo te haga pareja del otro o algo así, lo mismo al darse un beso: "oh, ¡somos novios! ¡dame un beso apasionado!", como si imitaran novelas o películas, sin que sea un gesto espontáneo y con un significado para cada uno. Digo, uno no dice "Oh, es mi novio, ¡tengo que ser amable y cariñosa con ella porque se supone que debe ser así!", ni tampoco "oh, le voy a regalar algo, ¡es nuestro aniversario y quedo mal sino!", sino que hace eso espontáneamente porque realmente significan algo para uno esas cosas, ¿o me equivoco?

En cuanto a la amistad bueno, dejando de lado el tipo de amistad que esté presente entre dos persona y qué definición tengamos de "amistad" cada uno, cosas universales son el confiar en el otro, compartir tiempo con él, ser cariñoso, apoyarlo, levantarle los ánimos, escucharlo, comprenderlo, contenerlo, etc. "Oh, qué cosa obvia" dirá uno, ¿pero entonces por qué con ciertas personas que se supone son amigas esas cosas no surgen? 

Eso es porque muchas personas dicen "amigo" a una persona con la que apenas se llevan o con la que poco han explorado su relación, y así de repente se fuerzan a confiarle cosas o a juntarse, para encariñarse y justificar que las llaman "amiga" o "amigo" por algo. ¿No será al revés? ¿Que al relacionarse con uno, sin pretender nada, surja confianza, apego y compañerismo? De hecho mucha gente reconoce muy bien esto y dice "para mí una amistad es algo importante, y amigos de verdad tengo muy pocos, y no fueron de un día para el otro", tomando como "conocidas" o "personas buena onda" a quienes les caen bien o simpatizan, intentando dejar la palabra "amistad" para algo realmente diferente y/o más profundo.

¿A qué quiero ir con todo esto resumidamente? A que muchas personas fuerzan o comienzan a actuar por inercia con otra, sin realmente reflexionar o considerar qué significan ciertas cosas con la otra, que van desde compartir un buen momento hasta un beso del tipo romántico, desde un abrazo hasta una preferencia o "favoritismo" por otra persona. 

Es decir, es como si comenzaran al revés, lo cual muchas veces sirve, como quienes se casan obligadamente o quienes comienzan a "amigarse" o compartir tiempo con otra persona porque "no le queda otra", pero empezar al revés creo que no da garantía de que las cosas sean como uno pretende, no tanto al menos como quienes comiezan sin esperar nada y que van viendo "cómo se da todo". 

Primero porque uno ya pone energía, esfuerzo y esperanza en que la relación sea de ese tipo y no de otro, y segundo porque se "obliga" a hacer o no hacer ciertas cosas que solo surgen naturalmente, todo eso en lugar de dar el beneficio a la duda o evitar etiquetar o definir de entrada una relación con otro.

¿Cómo se puede tener una amistad con otro si no se confía en él? ¿Cómo se puede estar de novio sin extrañar casi al otro o sin sentir mucha tenura y algo "especial" por la otra persona? ¿Por qué tiene que haber con compañerismo obligadamente con gente que en realidad no soportamos? ¿Por qué hay que saludar a alguien por su cumpleaños si realmente no nos importa? ¿Hay que preguntar a alguien cómo anda si ni nos preocupamos genuinamente en saber cómo está el otro?

Todo esto es porque a veces no sabemos hacia dónde va nuestra relación con el otro ni tampoco estamos muy seguros de qué hacer, pensar o sentir respecto al otro, y por eso vamos intentando ver qué cosas nos conmueven o "convencen" respecto al otro para pegarle para adelante y desarrollar más nuestra relación. ¿Vas a reírte de algo que no es gracioso? ¿Vas a abrazar fuertemente a alguien que no querés? ¿Vas a llamar a alguien "amigo" pero que en realidad todavía no te convence? ¿Vas a juntarte con gente que no extrañás mucho realmente? ¿Vas a hacer un gesto amable o educado porque es costumbre o porque así te nace de adentro?

¿A un docente lo respetamos por miedo a que nos repruebe un examen o porque realmente nos inspira respeto su sabiduría y paciencia? ¿A un anciano le tenemos respeto porque así nos dijeron que hay que ser o porque vemos que es alguien frágil y que es admirable cómo sigue vivo más allá del tiempo? ¿A un hermano le tenemos cariño y consideración porque "entre hermanos no se pelea" o porque es una personita que convive con nosotros y que creció junto a nosotros de alguna forma? ¿Un sacerdote tiene que ser educado y amable con su prójimo porque así lo dice su Biblia o porque así siente que debe ser? ¿Una persona tiene que interesarse por las cosas que estudia o eligió estudiar algo porque ya le interesaba? ¿Uno disfruta una comida porque realmente le gusta o porque se obligó a comer ese plato y se acostumbró? Costumbres versus significados, imposiciones versus espontaneidad, caprichos versus realidad...

Como conclusión puedo plantear: ¿hacer para sentir o sentir para hacer? ¿pretender mucho o esperar poco? ¿intentar ciertas cosas o esperar que surjan naturalmente? ¿definir una relación por "acuerdo" o porque la realidad misma la defina? ¿imitar lo que otros hacen o hacer lo que uno considere conveniente? Muchas cuestiones para ir probando y experimentando...

martes, 26 de marzo de 2013

El chivo expiatorio

Las personas tenemos tensiones, frustraciones, ansiedades, bronca, desesperación, envidia, celos y otras emociones negativas que necesitamos descargar antes de enloquecernos o empezar a comernos las uñas. El problema es cómo las personas se desquitan. Lo más normal y esperable es que se predispongan a hablar con la persona conflictiva, intentar modificar la situación con algún rasgo negativo hacia su persona o intentar cambiar algo propio para adaptarse a un mundo que no siempre es moldeable a nuestra voluntad por manos propias.

¿Pero eso hacemos las personas? No. Optamos por otras vías que, si bien sirven para aliviarnos la tensión, no sirven para solucionar el asunto. Es como tomar una aspirina para el dolor de cabeza pero no tratar la infección que nos produce ese dolor, es decir, aliviar el síntoma pero no el padecimiento en sí (como se dice en el lenguaje médico). Esto ya lo traté en muchísimas entradas, así que voy a nombrarlas muy por arriba sin desarrollar demasiado: desquitarse con una persona que se nos cruzó en el camino, salir a correr o caminar, rechinar los dientes, golpear paredes, tirarnos de los pelos, comernos las uñas, dedicar estados resentidos y de gente pesada en redes sociales, hacer comentarios de pasada con contenidos maliciosos implícitos para el otro (en términos criollos sería "tirar palazos", "dar con caño" o "tirar indirectas").

Pero uno se pregunta... ¿qué cosas son las que molestan a la gente? Ufff, puede ser cualquier cosa, y cuando digo "cualquier cosa" digo CUALQUIER cosa. Ejemplos más comunes son el tener que tolerar forzosamente a alguien que no bancamos, el estar sin pareja, el no tener vida sexual activa, el tener una cara o cuerpo que no nos gustan del todo, que nos vaya mal en la facu, no conseguir trabajo, que la gente nos ofenda con sus comentarios o conductas, etcétera, etcétera, etcétera.

Pero yendo al grano con lo que se refiere la entrada: ¿esto justifica estar con un humor pésimo y desquitarse con alguien que NADA tiene que ver con los problemas ajenos? Sé que a veces se nos van de las manos las palabras y nuestras expresiones porque "nos agarraron cruzados", porque "estábamos rayados" o porque "no era nuestro día" esa oportunidad, ¿pero justifica putear o usar a alguien como una pelota anti-stress que apretujamos para sacarnos la bronca? ¿Es justo usar a alguien como una bolsa de boxeo para acabar con el frenesí animal que a veces parece que supera nuestra razón?

El chivo expiatorio es una expresión (tengo entendido) que viene desde la antigüedad, donde se depositaba todo lo negativo de un pueblo o una sociedad en un chivo, al que se le transmitían los pecados y culpas para que los "cargue" sobre él y luego se aleje de ese territorio para no volver. Es decir, era una tradición o un ritual donde uno buscaba aliviarse y desquitarse por medio de un tercero, en este caso un pobre animal. Inclusive creo que hacían que deambule en un desierto para que muera y todo.

Pero dejando de lado el posible origen de esta expresión vayamos al uso actual del significado (que sí, es bastante deducible): es utilizar a alguien para aliviar nuestras tensiones o depositar todo lo negativo sobre él. Puede ser desde echarle la culpa hasta re contra putearlo porque andábamos de malas y necesitábamos bardear a alguien. Es como si un cauce buscara desembocar en alguna parte, pero hubiera una represa o algún/algunos obstáculo/s que lo impide/n, y por tanto tiene que encontrar otra manera para seguir su movimiento. 

Aplicando esta analogía a lo social, podemos decir que si bien ciertos hechos nos producen ciertas emociones "negativas", no podemos desquitarnos porque algo nos lo impide: ¿que nos echen del trabajo? ¿que nos den una paliza? ¿quedarnos sin techo? ¿quedar como una "mala persona" o un "desubicado"?. ¿Entonces qué hacemos? Vamos y nos descargamos contra un objeto que sabemos que va a dejar que desatemos nuestra rabia sobre él quietito sin emitir queja alguna (en general, una persona que nada tiene que ver).

Ahora, ¿por qué esa persona y no otra? Generalmente es una persona que no te cae muy bien, o quizá es simplemente alguien que tenés cerca y que no tiene carácter y que se deja putear o maltratar con vos, como así también puede ser que te la agarres con nadie en particular y te desquites con todo el mundo (aunque la noción de chivo expiatorio supone algo de más de una vez tengo entendido).

Hay gente que saludás y te mira como si te estuviera echando un mal de ojo porque parece que con tu saludo las interrumpiste, hay otras que no paran de decir por todas las condenadas redes sociales el cómo no tienen vida sexual y cómo todos los del género opuesto son una mierda. También están quienes odian a la sociedad por no encajar en ella y quienes te ladran con espuma en la boca porque se pelearon con su mamá o algún pariente. 

Pero respecto al chivo expiatorio precisamente: esa persona siempre es la bardeada o puteada de un grupo, o es aquella a la que le van con todas las quejas y se le echa la responsabilidad de ser el causante de ellas (o de su solución también). Súper justo, ¿eh? Hacer pagar los platos rotos a alguien porque otro metió la pata, gritar a alguien o insultarlo porque tenés problemas familiares, no estar de humor o con buena predisposición con una persona porque estabas cansado del trabajo o porque no tenés sexo hace rato (o porque nunca lo tuviste directamente).

Por otro lado entiendo perfectamente que las personas tengamos distintas maneras de expresarnos y desquitarnos, por el simple hecho de que no somos omnipotentes y no podemos abastecernos o saciarnos de todo lo que necesitamos o queremos, pero no es justo desquitarse con otra persona porque es más fácil. Sé que cuando uno está tarado es difícil de razonar y tranquilizarse, sé que uno tiene ganas de romper todo o de quedarse solo sin ver a nadie, pero creo que no vendría mal intentar controlarse o respirar hondo antes de tener un arrebato impulsivo, y en caso de ya meter la pata pedir disculpas y explicar el porqué esa conducta tan irracional.

No voy a decir a quienes tienen problemas con su mamá que la enfrenten ni a quienes son unos frustrados sexuales que se masturben, como así tampoco voy a decir a los que tienen rabia o están indignados que que expresen su malestar como si fuera obligación, pero como conclusión puedo decir lo siguiente: piensen bien qué cosas pueden saciar su necesidad y cuáles pueden acabar con su malestar o dolor desde su raíz, y no solamente aquellas cosas que les sirven como catarsis rutinaria u ocasional para un problema que viene por otro lado, de una naturaleza que anula los efectos "a largo plazo" de la descarga o desquite con el otro.

martes, 12 de marzo de 2013

Las cosas implícitas

Algo que muchas veces me pregunto cuando ando aburrido o después de juntarme un rato con la gente es "¿por qué la gente en general no es de decir las cosas directamente?", "¿por qué quedan asuntos no hablados o pendientes?". Me refiero a esos cabos sueltos, asuntos sin cerrar, cosas a tratar o elaborar que a veces nos producen angustia, bronca, frustración o que hasta inclusive nos quitan el sueño.


No estoy hablando de una sociedad utópica donde todos digan la verdad porque, como ya dije en mis entradas anteriores, mi postura es la de ahorrarse todos los comentarios u opiniones sobre otro que a uno se le raje porque uno tiene derecho a la intimidad, además de no estar obligado a comentar todo lo que uno siente o piensa respecto al otro. Pero no me refiero a eso: estoy hablando de cómo hay cosas que realmente necesitan ser habladas, que son importantes y/o urgentes, que perturban a uno, que lo alteran, que no lo dejan tranquilo, pero que sin embargo la gente prefiere negar, evitar o inclusive hacer como si nada, como así también están quienes reducen la "gravedad" o "importancia" del asunto y cuando tienen que hablar cara a cara - hablando en criollo - arrugan, la pechean, se echan para atrás, le entra el "cuiqui", etc.

Amo cómo la gente siempre se queja de otras personas y no van a hablar con quien deben. ¿Motivos? Más que obvios y esperables: timidez, miedo, angustia, dolor, culpa, cola de paja, orgullo, falta de voluntad o pensar que "ya va a pasar todo"/"ya se va a arreglar"/"seguro con el tiempo todo mejora". ¿Qué resultados se obtienen de esto? Enterarte por terceros cosas que sorprenden y/o que desagradan mucho respecto a otro, tener charlas donde constantemente se tiran comentarios con significados o mensajes implícitos, intentos estúpidos de llamar la atención, discusiones por malentendidos, personas ofendidas que están meses o años sin verse por no aclarar o arreglar las cosas, personas que de repente están ofendidas con vos y no sabés porqué, situaciones donde se evitan hablar ciertos temas, gente que rechina los dientes de tener a otra en frente, quejas, quejas y más quejas.

Lo sé: es difícil hablar algunas cosas, y las frases típicas de "tratá de hablar bien", "sé delicado", "tratá de no confrontar" o "sé amable" parecen una utopía inaplicable ante ciertas situaciones que de hecho son bastante sensibles como así también complejas. ¿Qué quiero decir? Que hay situaciones que sí o sí van a ser incómodas, que el otro puede resultar ofendido casi obligadamente por un contenido expresado (sea de la manera menos dramática y más informalmente posible dicha) y puede haber un desenlace bastante desagradable que va desde una sarta importante de insultos hasta inclusive violencia gestual o física.

¿Saben? En este tiempo me puse a analizar todos y cada uno de los quilombos que tuve con todas las personas que mi memoria me ofrece por esta época, y mis conflictos siempre se debieron a estas cosas:

1) Un tercero aburrido/metido/enfermo que se mete en el asunto y transmite cosas que una parte jamás dijo sobre la otra, distorsionando cómo la realidad fue expresada(o al menos siendo sacada de contexto)

2) El guardarse muchas cosas respecto al otro y nunca comentarlas, explotando ante la más mínima confrontación con esa persona, largando de repente cosas que uno jamás imaginaba que iba a decir o escuchar respecto a la relación que se tiene con el otro.

3)  Por ambigüedades nunca aclaradas, ya sea a nivel conductual o verbal por ejemplo, que llevan a sacar conclusiones erróneas.

¿Qué resultados obtuve? Desde gente que de repente estaba ofendida conmigo sin saber porqué hasta personas que no podían sostener la mirada al verme por ocultarme cosas que sentían o pensaban respecto a mí.

¿Por qué a veces somos tan ilógicos y nos complicamos las cosas? ¿Por qué andamos jugando al "dígalo con mímica" con otras personas? ¿Por qué expresamos lo contrario de lo que sentimos o pensamos? ¿Por qué dejamos ciertos asuntos pendientes, abiertos o sin tratar? ¿O por qué inclusive los esquivamos? ¿Tenemos miedo a que el otro nos salte encima, nos rechace o nos haga ver que quizá estamos equivocados?

Ejemplos bieeen comunes: 

1) Tenés un problema con alguien por sus comentarios ácidos u ofensivos constantemente. ¿Qué vas a ir a hacer? ¿Ir a hablar con esa persona? ¿O quejarte de ella y aguantarte cómo te humilla o denigra con sus comentarios soberbios y sobradores?

2) Te gusta una persona posta y tenés ganas de intentar algo con ella. ¿Vas a ir a sincerar tus intenciones/intereses/sentimientos respecto a ella? ¿O vas a empezar a ignorarla o histeriquearla para ganar su atención?

3) Hay dichos o conductas de alguien que constantemente se contradicen y la persona parece mentirte o dar imágenes falsas de ella. ¿Vas a ir a señalarle esas cosas? ¿O simplemente vas a tener un intento de vínculo decente con alguien en quien realmente no confiás?

4) Hay un cierto tema que querés hablar con alguien porque realmente te parece importante o urgente. ¿Vas a arreglar un día para hablarlo? ¿O simplemente vas a hacerte el boludo esperando olvidarte mágicamente del tema o que la persona venga a planteártelo primero?

5) No te bancás ciertos compromisos sociales como juntadas con personas que no conocés o cumpleaños llenos de gente. ¿Vas a expresar tu preferencia a tener momentos íntimos con gente puramente cercana o vas a meter excusas siempre para juntarte?

6) Una persona que te parece insoportable te invita a juntarte con ella, ¿pensás hablar y comentarle que no tenés ganas de verla o en cambio de eso vas a estirar como chicle la fecha de juntada?

 7) Sabés que tenés que plantearle algo groso a alguien y lo tenés en frente porque posta lo necesitás, ¿lo planteás firme o reducís la importancia del asunto para no incomodar al otro y evitar que se largue a llorar o te putee?


Y así puedo tirar infinitos ejemplos que comparten las mismas cosas en común: uno haciéndose el boludo y tragándose las cosas, además de comunicar de manera ambigua o fallida lo que uno siente o piensa respecto a la situación actual que se tiene con el otro. Y ojo con esto, presten atención: no digo solamente NO hablar las cosas y quedarse callado aguantándose, también digo expresarlas y de manera hasta inclusive contraria. No puede ser que haya gente que me saluda y sonría siendo que me detesta, como así tampoco puede haber gente que está muy encariñada conmigo pero que en lugar de ser tierna se pone violenta o aparentemente indiferente conmigo. ¿Esta es otra prueba de mi tesis de que los humanos somos fallados de fábrica y hasta somos ilógicos por más que tengamos un cerebro más que evolucionado y capaz de ponernos en una posición mejor?

Y uno comienza a maquinarse como siempre: ¿cómo sabemos que el otro realmente confía en nosotros y en realidad no disimula su recelo con falsas sonrisas? ¿hasta qué punto podemos estar seguros que alguien nos quiere con abrazos que pueden ser fingidos o hasta por compromiso? O al revés: ¿cómo no sabemos si esa persona que no nos dirige más la palabra en el fondo nos extraña o nos aprecia muchísimo? ¿cómo estamos seguros que aquel que se muestra frío con nosotros en el fondo no siente ganas de abrazarnos por dentro? ¿Cómo podemos dar por seguro que no estamos enamorando a alguien, formando una amistad casi eterna o produciendo admiración inclusive si esa persona demuestra inclusive lo contrario? ¿Por qué creemos que ciertos temas "ya fueron" o "ya están" porque la persona jamás los volvió a tocar, siendo que en realidad los está esquivando o hasta quizá le siguen dando vueltas en la cabeza?



No es mi intención provocar paranoia ni recelo para poner a unos contra otros, pero sí es mi intención señalar el cómo las personas no siempre somos sinceras, claras o abiertas a la hora de expresarnos en muchos asuntos o cuestiones que - sea por su forma o su contenido - son incómodos de tal o cual forma, por tal o cual razón. Sé que muchos tienen remordimiento, culpa, pena o arrepentimiento, además de quedarse mirando fijos en un punto en el vacío o mordiéndose el labio por no haber hablado un asunto con alguien, pero eso demuestra que como nos pasa a nosotros, puede pasarle a un tercero cualquiera este asunto con nosotros. 

¿Tanta indiferencia, miedo, rechazo o pudor podemos llegar a producir? La respuesta: sí, y mucho, o una mezcla de todo lo antes dicho. ¿Y el carácter o la fortaleza de la persona influyen? La verdad que no, porque conozco gente que tiene las agallas (para no decir "huevos" en el caso de los masculinos y "ovarios" en el caso de las féminas) para putear a toda cosa existente que le moleste, pero no así para enfrentar a quienes debe, como así también conozco gente de carácter débil o que es sumisa o masoquista, pero que cuando se harta bien que se expresa firme.

Y btw las viñetas las tomé prestadas con permiso como siempre de Misantropía Gráfica

¿Conclusión? No estoy diciendo que vayas y plantees, reclames o exijas al otro explicaciones sobre él de manera directa y cruda porque "decir la verdad te va a ahorrar quilombos" o porque "no te banques la ambigüedad", pero la verdad que antes que andar dando vueltas, hablando en chino mandarín o haciendo lenguaje de señas o posturas incómodas con tu lenguaje corporal, soportando sentimientos o pensamientos realmente molestos como esperando que mágicamente el otro se de cuenta, andá y hablá las cosas sea como sea, porque el conflicto y la tensión siempre están, e inclusive sirven para mejorar las cosas, pulir asperezas, dejar de lado diferencias, sacar dudas o resolver misterios...

viernes, 8 de marzo de 2013

El tercero concomitante

El título "la compañía del otro" sonaba muy flojo, así que preferí llamar así a esta entrada. En esta vida, querramos o no, constantemente estamos en un tránsito de personas que van y vienen de un lado a otro pululando a nuestro alrededor: algunas nos ignoran, otras nos ignoran y nos chocan porque solamente nos ven como un simple bulto que las obstaculiza, y otras veces nos topamos con ciertas personas y surge algo que no es fácil de olvidar: una afinidad que termina creando una coexistencia.

Con esto no me estoy refiriendo solamente a vínculos del tipo romántico desde ya aclaro, ni tampoco estoy recortando la realidad a tal punto de abarcar solamente coexistencias constantes o regulares que emulan una especie de fusión o simbiosis entre dos seres: estoy refiriéndome a todo tipo de compañerismo, sea las 24 horas del día o no, sea en el contexto que sea.

En general el compañerismo no siempre se logra con alguien por más que te obliguen a estar frente a él o a su lado sentados en un pupitre en una misma aula: el compañerismo surge por una cierta experimentación o tanteo de la otra persona que termina en una sincronía de todo tipo, que puede ser desde afectiva hasta ideológica. Hay una armonía entre mínimo dos fuerzas o mociones que si bien pueden ser diferentes en su naturaleza, terminan logrando (sea de manera compleja o muy sencilla) un resultado que satisface a ambas personas.

Uno puede tener una afinidad concerniente a lo afectivo (por ejemplo, dos personas que se quieren de una manera muy parecida y que se valoran de manera similar o casi igual), como así también puede haber una afinidad puramente intelectual de dos personas que intercambian ideas para enriquecer su persona (pero sin que haya un apego basado en el cariño o el aprecio). Obviamente esos dos fueron ejemplos extremos, y generalmente una persona tiene un poco de cada una con la otra, y esto se refleja en la convivencia, en la amistad, en la pareja/matrimonio, en una relación de dependencia (como un jefe y un empleado, un discípulo y un maestro, un necesitado y un auxiliador, etc.).

Las personas que logran un compañerismo primero que nada echan de menos realmente o mucho a la otra, o al menos sienten que tienen que recurrir, comunicarse o verla, puesto que en general se identifican con ella y van de a poquito dándole un lugar importante en su vida de manera voluntaria, y no porque las obliguen a convivir por horarios o por exigencias académicas, laborales o de otro tipo. 

El compañerismo es más que estar de acuerdo en algunas cosas y es más que intercambiar diálogos: es convivir en serio, compartir momentos juntos (sea bajo un mismo techo, sea en un lugar abierto, sea donde sea). Uno podría consultar a otro por ayuda pero aún así se está muy consciente que no hay compañerismo, sino simplemente un buen trato del tipo amistoso o una relación amena y decente, y es por eso que el compañerismo supone acostumbrarse y aceptar la presencia y la existencia del otro.

En general la convivencia hace que nuestros sentimientos, respetos, conocimiento y consideración respecto al otro incrementen o se mantengan, y así surgen experimentos como dije arriba: citas con una persona del sexo opuesto para "ver qué onda", ir variando de compañeros de grupo para ver con cuál grupo uno "funciona" o "se entiende" más, e inclusive ir probando distintos roles dentro de un mismo grupo para ver cómo se desenvuelve todo (¿el gracioso? ¿el callado? ¿el serio?).

Ahora, si realmente hay un compañerismo con una persona en particular, es porque evidentemente esta persona es una combinación o complejidad de muchas cosas que son indivisibles a partes mínimas, y esto es porque hay una "química", "afinidad" o "cercanía" con el otro que se posibilita por aquella exclusividad y particularidad que el otro nos ofrece y que nadie más puede. El problema es cuando intentamos suplantarlo o buscar a "alguien mejor", y así surgen los problemas más adelante, sea un compañerismo de muchas horas al día, de una vez a la semana, una vez al mes, o una vez cada tantos meses, pero en general supone una constancia e inmutabilidad de ambas personas, porque todo comienza a funcionar casi automáticamente como siempre lo hace, salvo que bueno, haya dificultades.

¿Dificultades para una coexistencia/compañía/concomitancia con el otro? Depende mucho de las dos personas y cómo interactúen y se relacionen, como así también de cuántas cosas en común tienen, cuánto se ven, qué espacio comparten, etc... A veces se torna difícil por hábitos molestos de la otra persona o porque una parte comienza a invadir o aprovecharse en desmedro de la otra (quienes siempre hacen todo, los que se dejan pisotear, los que siempre tienen que ceder), como así también puede dificultarse por intereses o metas distintas (algunos quieren hacer algo y el otro no, a veces una parte está más motivada o interesada que la otra, etc.), pero eso no significa que tenga que romperse el vínculo como si fuera muy frágil e incapaz de soportar fluctuaciones: uno puede tener un compañerismo en un vínculo con el otro y arreglar las cosas, logrando un equilibrio de todas las partes y tratando de crear (o ajustarse a) normas implícitas o explícitas: diciéndose las cosas que le molestan del otro, los roles a ocupar, qué cosas son preferibles y cuáles no, etc...

Supongo que lo que atrae a las personas en la mayoría de los casos (además de tener una apariencia o higiene física aceptables o tolerables para la otra) es que tengan algún grado de "competencia" o "utilidad" en algo, ya sea como buen oyente, consejero, amigo, trabajador, genio en las ideas, competente con alguna habilidad, arte o talento, y que además quiera y pueda relacionarse con uno comprometiéndose (no sirve de nada trabajar excelente con alguien si no pone su voluntad o si no promete ponerse las pilas con uno, ¿no?). También influye mucho la personalidad del otro: su carácter, su estado de ánimo, sus hábitos, su forma de comportarse, sus comentarios, sus pensamientos, sus sentimientos y su forma de desenvolverse en el mundo (siendo extovertido o introvertido, activo o pasivo, agresivo o ameno, que persiste o que desiste, bla bla bla).

¿Ejemplos? Esas personas que "saben" lo que la otra siente y piensa con solo verla, que pueden estar en silencio haciendo cosas sin sentirse incómodas, aquellas que constantemente pueden hacer reír a la otra o inspirarles confianza a la hora de ponerse de acuerdo en proyectos (sean los que sean, siempre y cuando sea una tarea que suponga colaboración mutua), como así también quienes no se hartan de verse seguido y que no se ponen tensas o incómodas ante la presencia del otro.

¿Conclusión? Si te gusta compartir cosas con alguien, su compañía o su manera de desenvolverse, trabajar o relacionarse con vos, aprovechá y disfrutá de ese compañerismo, porque no es algo fácil de encontrar o lograr con cualquier persona. Conocé al otro, exploralo, compartí tu interioridad, no descartes aprender o conocer muchas cosas con esa persona, pero sin olvidar que uno es uno, y el otro es otro, y que cuando venimos al mundo somos uno, uno entero y no en detrimento de un tercero...

miércoles, 6 de marzo de 2013

"Entendeme, soy neurótico"

Bueno, esta entrada en realidad es bastante parecida a esa que hice hace mucho de "el beneficio secundario de la enfermedad", que se hizo bastante popular gracias a las búsquedas de Google - cosa por la cual estoy bastante agradecido dicho sea de paso - y que trataba básicamente sobre cómo las personas nos excusamos o inventamos enfermedades para justificar muchas falencias o actitudes nuestras en la vida.

Primero que nada, voy a empezar quejándome de una cosa que noto bastante hoy día: el cómo las personas se auto-diagnostican con enfermedades psicológicas. De repente todos tienen trastorno con déficit atencional, son bipolares, depresivos, neuróticos, obsesivos, histéricos o empiezan a señalar con el dedo a personas acusándolas de no estar cuerdas, etiquetas y afirmaciones atrevidas que se basan en meras observaciones y especulaciones por medio del sentido común o un intento de hacer psicología. También están los frustrados sexuales, los antisociales con tendencias de asesino homicida o aquellos que dicen estar "estresados" tanto pensar o trabajar o lo que sea. En otras palabras: psicología callejera.

El problema es el siguiente: una conducta de una persona no siempre es un síntoma, a veces es un rasgo, y no todo lo que salga de la normalidad (hablando estadísticamente, de la mayoría) es algo patológico, mórbido o preocupante. Que una persona llore como desquiciada porque sí no significa que sea bipolar, quizá tiene que hacer catarsis por medio del llanto, o simplemente es sensible por naturaleza o por ciertas circunstancias de la vida. Una persona que tiene ganas de golpear a otra (o que fantasea con acuchillar a otra o cacharla del cuello) no es una persona anti-social/psicópata. Una persona que está desganada en su cama y que no tiene hambre tampoco significa que sea anoréxica o depresiva, como así tampoco una persona retraída o que no tiene facilidad en hacer amigos es enferma: simplemente es inhibida o tiene un modo de ser y manejarse con los otros particular, y que hasta curiosamente podría ser funcional y no disfuncional.

¿Qué quiero decir con esto? Que una persona que vive sonriente podría estar encubriendo una depresión por medio de una negación interesante, como así también una persona que todo el día hace actividad física podría estar enfrentando una depresión esquivando el insight para no caer en la cuenta de las cosas. Una persona súper sociable, simpática y alegre también puede ser un psicótico que ve arcoíris por todos lados, como así también un drogadicto alucinando. Una "frustrada sexual" podría ser una chica que siente un vacío afectivo, y no la necesidad de un pene como señalan sus alumnos cuando anda de mal humor. Una persona mala onda puede ser simplemente una persona pelotuda que intenta hacerse la fuerte, y no una persona que se auto-diagnostica con un estado anímico melancólico o que se justifica en que su papá la cagaba a palos cuando tenía ocho años.

Algo que retomo de la otra entrada: las personas constantemente prefieren culpar a una enfermedad como si fuera un virus o un parásito que las invade por fuera, metiéndose en sus órganos o sus entrañas, infectando y contaminando todo, para intentar sacarse eso de encima y curarse. El problema es éste: en lo psicológico, salvo que estés intoxicado del cerebro o tengas el sistema nervioso alterado, tu problema es una parte tuya la mayoría de las veces, no algo que viene de afuera y que te "invade" y que no te pertenece. Y el principal problema es que todos de repente son hipocondríacos mágicamente y buscan en Wikipedia o en vademécums online fotos y definiciones de enfermedades para identificatse, siendo que se olvidan que hay personas con autoridad científica o profesional para identificar, diagnosticar o tratar enfermedades o potenciales cuadros sintomáticos.

¿Sos una persona "obsesiva" porque ordena todo? ¿O simplemente te desespera el desorden porque así nunca te acordás dónde dejaste las cosas? ¿Realmente sos un frustrado sexual o realmente estás buscando enamorarte de alguien? ¿Sos un depresivo por siempre ser crítico y resaltar cosas negativas de la realidad o en realidad sos alguien inteligente que está inmerso en una sociedad o cultura mediocres o decadentes? ¿Sos alguien religioso porque tus papás te hicieron creer eso o porque realmente sentís que un dios existe? ¿Te comés las uñas y eso te hace ansioso, o simplemente es una mala costumbre que tenés y que podés dejar de hacer si te lo proponés? ¿Sos tímido e inhibido realmente? ¿O quizá tenés problemas internos que te absorben a tal punto de empezar a concentrarte más en vos antes que en los otros? ¿Te hace narcisista el admitir tus dotes y talentos o te hace alguien honesto y con cable a tierra?

Honestamente, estoy harto de escuchar gente que está de mal humor porque tuvo un "día estresante", como así también gente que hace chistes de que va a terminar empastillada o en un psiquiátrico por tener más imaginación o creatividad que otros (como quienes flashean en sus discursos y están sumidos en su mundo). También estoy cansado de la gente que se cree "traumada" por tener una pesadilla, como así también de quienes buscan llamar la atención constantemente justificando que son "histéricos". Tip para considerar: a veces, de tan enfermo que estás, no te das cuenta que lo estás, y no todo lo que identifiques, sospeches o consideres que es algo así como un síntoma o señal de una enfermedad lo es. A veces el rascarte la cabeza es porque te picó la cabeza, como así el derramar lágrimas es natural ante ciertas situaciones de pérdida o frustración. El querer golpear a alguien es natural por nuestros impulsos agresivos, y el disfrutar tener sexo no es una señal definitiva de ser un sexópata o un sinvergüenza.

Expresiones cotidianas: "esa mina está enferma", "ese pibe no tiene todos los patitos en fila", "esa mujer no tiene todos los caramelos en el tarro", "a mi hermana le falla", "mi vieja es una histérica", "a esa profesora se la tienen que mover porque está de malas", "ese chico es calladito, es como rarito", "soy re obsesivo con ordenar las cosas", "a veces creo que soy bipolar jaja", "me siento deprimido", "sueño cosas re flasheras, seguro mi inconsciente me quiere decir algo", "ese tipo tiene una relación re edípica con la madre", "mi viejo siempre fue re castrador y culpa de él tengo miedo a los hombres". Mi respuesta a todo lo anteriormente ejemplificado: BULLSHIT. Sean chistes o no, están interiorizando y estableciendo en el imaginario colectivo elementos que pueden ser distorsionados o adoptados por terceros, además de ser sacados de contexto y malusados, así que guarda con la palabra y a hacerse responsables.

Resumidamente: de repente todos saben de psicología y comienzan a juzgar la conducta ajena o propia como sana o patológica, siendo que no tienen ni la más pálida idea de cómo proceder para identificar una patología o distinguirla en sus diferentes formas, además de desconsiderar el cómo todos somos seres diferentes y que creativamente expresamos o manifestamos nuestro padecer. Quizá un poeta expresa su neurosis en bellas prosas, como así una persona cobarde expresa su inseguridad en su físico de deportista, como así una chica expresa con su rostro pintado un rostro que esconde y oculta de los demás. La persona más excéntrica puede ser la más realista, original y sana que puede haber en una colectividad, como así el más educado e "impecable" en su conducta puede ser una persona bastaaante trastornada.

¿Conclusión? Hay que dejar de ver todo como algo sospechosamente patológico y como excusa para ser o no ser en la vida, y comenzar a hacernos cargo de lo que hacemos, en lugar de culpar a nuestro inconsciente, a nuestra "chifladura" o a las situaciones adversas (pero normales y esperables muchas veces) en nuestra vida.


miércoles, 27 de febrero de 2013

Las personas "espirituales"

Bueno, como no andaba con ganas de bardear o hundir religiones y cultos específicos para que todo el mundo se enoje o empiece a largar espuma por la boca por dedicarme exclusivamente a su culto, voy a abarcar de manera general para que vean que no es nada personal con una religión o algo así en general: sino con las actitudes de las personas.

Me encanta cuando la gente asocia lo "espiritual" a dioses: como si hubiera una correlación entre ambos o como si uno tuviera una determinación sobre el otro. Admito que por asociación de "lo divino" se nos ocurre entremezclarlos, confundirlos o inclusive tomarlos como sinónimos, pero la verdad que es no es así si lo pensamos bien. 

Si bien no hay una definición universal de "lo espiritual", en general se hace referencia a una actitud o un aspecto de la vida (o un modo de vida inclusive) que tiene una fuerte relación o contacto con aquello que trasciende la materia, que es propiamente humano y que se asocia a vivir, obrar o actuar de "buena manera". 

Está asociado a lo sano, lo puro, lo noble, lo valioso, lo profundo, misterioso y complejo. O sea que, por lógica, una persona espiritual debería estar conectada con todas estas cosas, o al menos tener uno que otro rasgo en su persona concernientes a esto, y acá la cuestión es: ¿la gente que practica religiones o cultos es más espiritual que otra? Y la respuesta es un gran "no".

¿Por qué? Porque conozco gente que no se la pasa abajo de un árbol con prendas sueltas meditando en posición de flor de loto y sin embargo es muy lúcida y de corazón puro, como así también conozco gente que es (supuestamente) devota de un culto siguiendo sus ritos, costumbres y exigencias y que de espirituales no tienen un cuerno: son materialistas, distorsionan las enseñanzas a conveniencia, se justifican en la naturaleza pecaminosa/imperfecta/oscura del ser humano o tienen una dudosa o débil moral en su accionar.

Yo quiero creer/suponer que cuando alguien actúa "bien" es porque se siente bien actuando así, y no porque un libro sagrado obligue a ello amenazando con ir a un lugar sombrío y profundamente penoso, como así también no me gustaría escuchar una respuesta como algo así que en otra vida van a reencarnar en un mineral o que van a ensuciar su aura con malas vibras. 

Una persona espiritual genuinamente es aquella que más allá de creer en dioses o fenómenos sobrenaturales, tiene una jerarquía de valores e ideales que le permiten actuar firme y rectamente, siendo así personas altruistas, humildes, amables, nobles y correctas. En otras palabras: el actuar bien para obtener un beneficio propio no es algo espiritual, es algo egoísta o egocéntrico.

Respecto a la apertura a lo trascendente y la "superioridad": este es un gran gran problema, ¿por qué? Porque quien busca una creencia es porque la eligió (quiero creer, salvo que sus papás les hayan lavado el cerebro con costumbres y doctrinas indiscutibles) y porque cree que es lo mejor (al menos para él) de todo lo que había para optar o por conocer, sea por identificación, por un razonamiento lógico, por sopesar ventajas y desventajas, etc., y eso puede llevar a un narcisismo o un delirio de grandeza o soberbia importante: quienes no creen lo que yo creo de repente son "mente cerradas" o unas "pobres almas condenadas al infierno", como así también "personas mezquinas" o inclusive "poco espirituales" o "superficiales". 

Ahora mi planteo es éste: si creés que reptiles de tres metros de altura están detrás de todo gobierno o creés que un monstruo de spaguetti volador creó nuestros cerebros a su imagen y semejanza me parece genial, pero no andes compulsiva y neuróticamente queriéndolo universalizar: es TU verdad, TU creencia por TUS necesidades y TUS ansiedades. 

Es muy noble la intención sin embargo de querer "salvar" a otros o de "ayudarlos" guiándolos o explicándoles las cosas como son: que existe tal o cual dios, que el universo funciona de tal o cual manera, que tal o cual cosa se debe o no hacer porque tiene tal o cual fundamento, etc., pero si el otro NO quiere elegirlo es SU decisión, y uno no puede tener Complejo de Mesías por tener una CREENCIA (que si somos honestos, no es para nada una certeza o un conocimiento propiamente).

En cuanto a las experiencias místicas: mucho se habla del factor paranormal de todo esto y me da pena que haya gente que tenga que alucinar o enterarse de un suceso "milagroso" para poder ser felices o creer que hay cosas por las cuáles vivir, puesto que hay cosas que son milagrosas o hermosas de ver en la vida sin que haya un factor paranormal: ayudar a alguien, contemplar la naturaleza, querer, sentir, crear, etc., todas experiencias en general naturales y que le dan sabor a la vida, que entusiasman a vivir y que demuestran que las cosas buenas o que nos pueden sorprender pasan seguido, generalmente en relación con el mundo, con los demás y con nosotros mismos: aprender algo nuevo, descubrir nuevas formas de pensar y sentir, ayudar a otros con sus problemas, hacer un aporte útil al mundo, dejar tu huella, trascender, etc.

Por supuesto que también entiendo que necesitemos creer en algunas cosas que escapan a nuestra lógica o nuestro limitado ser en tiempo y espacio, pero el problema es absolutizar eso (ya lo dije arriba) y además creerse más "puro", "profundo" o "superior" a otro por adoptar un credo o un culto. Y acá hablo tanto de un católico como una secta luciferiana, tanto de un Testigo de Jehová como de un sinteísta, como así también incluyo gente que cree en cosas newageistas o conspiracionistas. 

Todos en el fondo son lo mismo: humanos buscando un rumbo en su vida por medio de rituales, dogmas indiscutibles, con agresividad cuando se meten con sus creencias y con soberbia cuando uno muestra desacuerdo. Son todos iguales de imperfectos, tengan un Papa o una autoridad experimentada y sabia en la cima de la pirámide. 

Una persona espiritual se cuestiona la moralidad de sus acciones, el porqué hace tal o cual cosa, el qué es la vida, de dónde viene, hacia dónde va, y no se cierra a textos o costumbres que muchas veces son totalmente ilógicas o por pura obediencia a una autoridad de antaño temida. 

Una persona espiritual trasciende la materia y busca profundizar las cosas por criterio propio, por iniciativa propia, no por ver documentales como Zeitgeist o por comerse un libro sagrado y estudiarlo (aunque admito que sirven de influencia). Pero lo que quiero decir es que una persona es espiritual por naturaleza, y no porque adquiera su espiritualidad en una creencia "divina".

Ahora, ¿una persona que no cree en algo con certeza es una nihilista o cínica respecto a la vida y los demás? No, quizá es una persona (en muchos casos) con criterio propio y que busca una dirección totalmente distinta en la vida, y sin necesidad de que sea satánica, materialista, ignorante o mente cerrada. 

Muchas personas hallan sentido a la existencia sin considerar religiones y otras actúan por pura bondad, y no por esperar que las energías cósmicas las recompensen o que un dios las invite a un banquete luego de un sacrificio heróico...

¿Conclusión? Deberíamos reconsiderar qué llamamos o consideramos "espiritual" en estos días, y abrirnos a la reflexión, demostrándonos y recordándonos así que la trascendencia está abierta tanto para el creyente como para el no-creyente...

jueves, 21 de febrero de 2013

La gente misteriosa

Como muchos sabrán las personas no son de andar contando toda su vida todo el tiempo, pero hay personas que, hablando en criollo, se van al carajo. No sabés una goma de ellas y por poco pareciera que son parte de una secta que las tiene amenazadas si llegan a largar algo, les contás cosas de tu vida y ellas nunca te cuentan nada, en los momentos de penas y glorias están con cara de nada, y siempre que empezás a tirar temas "serios" o "profundos" hablan de una manera ambigua o tratan de esquivar temáticas donde tengan que exponerse.

¿Esto está mal? En realidad no, porque uno puede tener sus motivos para no andar confiando cosas, y pueden ser desde ser desconfiado como ser una persona orgullosa, como así también tener miedo o vergüenza a expresar ciertos pensamientos o sentimientos referidos a un objeto o una persona, o sino simplemente no te gusta contar de tu vida porque preferís hablar de otras cosas y punto.

Lo "molesto" o "doloroso" no es que haya gente ninja que nunca te cuente un carajo y que encima no sepas de qué hablar (o cómo pasar un rato) con ellas porque no te cuenten sus intereses, gustos o cosas que les gusta disfrutar o tratar en una simple charla: el problema es cuando son personas que queremos y que son cercanas.

Generalmente cuando uno es cercano a alguien y lo quiere no se la pasa el 100% del tiempo hablando de huecadas, cosas cotidianas o si hace frío o calor: en algún momento expresa quiera o no su interioridad y su intimidad, su mundo lleno de sentimientos y fantasmas, y es por eso que muchos podrían considerar como "injusto" o de una persona egocéntrica (o inclusive egoísta) el nunca confiarle nada al otro. 

Primero porque no es justo que uno se abra y el otro no ofrezca ni siquiera una invitación sutil a ingresar a su mundo, y segundo porque realmente saca de quicio estar constantemente hablando con una persona que todo el tiempo te hace rebotar cuando te acercás a ella, y a veces pareciera que quisieras entrar a un castillo para el cual tenés que comerte una muralla enorme para poder entrar. Es más: algunas personas se van tanto al carajo que aparte de tener murallas parece que tienen guardias y hasta cocordilos adicionalmente.

Esto incomoda porque al final nunca sabés de qué hablar con la otra persona, no sabés cómo se siente, tenés que estar cuidándote de hablar de ciertos temas porque por alguna razón hace una mueca de "te voy a matar" y tampoco podés indagar sobre su vida porque te pone cara de nada, tampoco te animás a darle un abrazo ni a ofrecerle una galletita porque no vaya a ser que pase alguna cosa random. No podés preguntarle ni siquiera cómo le va en la vida que te esquiva aplicando la misma pregunta para vos y haciendo caso omiso ("haciéndose la boluda" en criollo nuevamente) para no contestar, y además tenés que estar especulando o suponiendo cómo se siente, si la está pasando bien, si le caés bien o si le pasa algo porque muchas veces está callada.

Nuevamente, ¿hay que andar rompiendo las bolas al otro e insistir que cuente algo? Respuesta: no. Primero porque hacer el papel de detective, psicólogo o adivino hace que el otro se sienta más incómodo y encima que se sienta perseguido, como si siempre le echaras el ojo estando pendiente hasta si mueve un dedo. Lo que creo que hay que hacer (a mí siempre me funciona) es esperar que el otro largue algo, no precisamente explícita y verbalmente, pero cuando al otro le pasa algo te das cuenta por cambios en sus patrones: o está inquieto, o hace gestos o muecas poco comunes o toca ciertos temas indirectamente que antes no. Es más, mucha gente va a terapia porque no tiene quién miércole' la escuche, por tanto podemos tener mucha seguridad de que si a alguien le pasa algo en su vida va a contarle algo a alguien, sea a un extraño random ajeno a la situación o a alguien cercano porque ya no daba más.

Otra cosa jodida es cuando te enterás que esa persona confía cosas a otra que a vos no, como si directamente no diera un peso por vos, como si prefiriese que no te metas en sus asuntos enterándote de ellos con lujos de detalles, pero eso no siempre significa que no confíe en vos: quizá no se dio la oportunidad, quizá estás involucrado en el asunto (la mayoría de las veces es por eso) o quizá probablemente sepa que vas a hacer macana o meter la pata abriendo la boca o no disimulando el cómo te afecte la posible información.

Pero hay personas que fuera de joda se pasan de ninjas y les aplaudo, se llevan el premio, por poco hasta dudás si bostezan o si van al supermercado de la esquina de short, porque parecen fantasmas que nadie vislumbra por la calle siquiera. No sé cómo hacen para todo el tiempo cuidarse de no dejar ni una huella sobre toda cosa que toquen, pero les funciona. El problema es que, siguiendo uno de los axiomas de la comunicación humana, es imposible no comunicar, porque con todo lo que hacemos y como con lo que no estamos comunicando. No digo que tooodo tenga un significado profundo e implícito, pero el no decir, no hablar o no hacer justamente pueden delatar un intento de encubrir o disimular algo, pero repito: no sirve de nada hacerse el detective, es una pavada.

Aquellas personas que yo sé que son reservadas o que no son de andar llorando frente a otra con facilidad personalmente les dejo su espacio y las dejo ser tal cual son, primero porque un conocimiento mínimo de ellas se tiene, y segundo porque si no quieren contar algo problema suyo: estarán incomprendidas o forever alone porque se les raja. Me encanta cuando la gente dice "OMG estoy sola, no conozco a nadie", "no tengo amigos", "estoy soltero para toda la vida". Bueno: jodete por nunca abrirte al otro ni por dejar siquiera que te toque con una rama.

Si vas a ser uno que se sienta al fondo del aula callado y que no responde un saludo, además de nunca gesticular nada frente a tus amigos sin demostrar que existís (o que tenés presencia): bienvenido seas al mundo de los-entes-que-nadie-se-acuerda-que-están-ahí. Agrego también en este grupo a la gente poser que busca atención estúpidamente, haciéndose las interesantes o las complejas, para no demostrar al otro que en realidad son playitas y que no son tan profundas como aparentan.

Como podrán ver el asunto es jodido y depende mucho de quién hablemos, de cómo nos relacionemos con esa persona y de cómo sea la situación en sí, pero todos tenemos un límite de tolerancia ante el otro y un límite de tolerancia de estar encerrados en nosotros mismos. No sirve de nada vivir en un mundo interno donde no haya otros y que nadie visite, como tampoco sirve tener las rejas abiertas para que cualquiera entre y lo chusmee por curioso y se vaya cuando quiera.

Qué loco cómo podemos causar tanto misterio y curiosidad al otro, ¿no?

viernes, 25 de enero de 2013

Desobedeciendo al alter-ego digital

Digo "digital" y no "online" porque no solamente incluyo a lo que una persona muestra por Twitter, Facebook, MSN o lo que sea, sino también a la hora de contestar mensajes de texto, Whatsapp y todas esas cosas. Esta entrada es un tanto especial, porque es algo que quizá más de uno esperaba: opiniones directas y bien personales sobre un asunto, y no un tipo de exposición "objetiva" con pretensiones de que sea una teoría que explique el comportamiento de las personas. Acá les va:

Si fuera psicólogo recibido y les cobrara a todos mis conocidos diez centavos por casos de lo que yo llamo "neurosis digital" o "trastorno de me-trauma-un-tercero-por-lo-que-postea-o-porque-no-me-contesta", sería rico. Algo que quiero que TODOS entiendan es lo siguiente: lo que somos por escrito y en diferentes redes sociales o foros, no es lo que somos en la vida real. Ahora saltan a decir "oh, viva la obviedad, Captain Obvious", pero yo contestaría que si todo esto fuera tan obvio querría saber el porqué hay tanta gente trastornada por los medios de comunicación que las rodean y hacen su vida diariamente.


"No me contestó apenas le escribí", "no me pone más caritas como antes", "el Whatsapp dice que leyó y no me contesta", "está publicando cosas y no me escribe", "me lee mi blog siempre según las estadísticas de Google", "me revisa siempre el Facebook", "me retwittea siempre todo, parece una fanática mía". A ver, a ver, a ver... mi pregunta es: ¿POR QUÉ taaaaaanto énfasis en las cosas por escrito o el alter ego digital de alguien? Sí, admito que viendo una foto de perfil o de portada se puede saber mucho de alguien, como así también viendo qué escribe o qué cosas evita hablar o tocar como temas, pero no todo gira en torno a si alguien te contestó o no, si te comenta o no, o si te habla seguido o no.

Antes, cuando tener internet era un privilegio y tenías que usar la línea telefónica o caerle al otro para visitarlo, nadie se perseguía por mensajes no contestados, por actividad "social" entre dos usuarios o por ser "ignorado" al no recibir nada de otra persona. Esto, evidentemente, está poniendo ansiosas a todas las personas, y muchas se ponen taradas. Sí, admito y acepto que en muchos casos la única forma de tener contacto o saber del otro es por internet o por escrito, ya sea por tema tiempo, distancia y demás, pero es totalmente enfermante, desesperante y frustrante tener una relación así, y creo que todos deberían comenzar a adaptarse (o al menos aceptar) que dificultades para comunicarnos o expresarnos hay todo el tiempo, inclusive cara a cara.

Pensá que por cada mensaje o cada cosa que le respondas al otro, estás condenándote a tu propia ansiedad, salvo que seas de esos pocos privilegiados que saben que una computadora, un celular o los programas ("aplicaciones" les dicen hoy día) no son un apéndice de tu cuerpo, y que te vibre el aparato o te llegue un sonido gracioso no hace la diferencia para vos realmente.

Muchos son hermosos, sexy, creativos, originales y ocurrentes con sus fotos y publicaciones, pero en la realidad pueden ser personas no muy estéticas, limpias o profundas realmente. Otras personas parecen secas, criticonas, resentidas de la vida, ponzoñosas o inclusive potenciales psicópatas que desprecian u odian todo y a todos, pero en persona ser muy cariñosas, lúcidas, tranquilas y educadas. El citar frases de un filósofo no te hace profundo o un genio, el leerte un libro a la moda no te hace alguien con toda la onda, como así tampoco el hacerte el misterioso o el difícil para contestar tampoco te hace interesante o el ninja.

Vamos con un ejemplo:

Vean la diferencia entre esto:

"hola :)"

y esto:

"hola"

¿Qué deduce casi todo el condenado mundo? Que lo primero es un mensaje tierno, lindo o inclusive tirada de onda. ¿Y el segundo? Que fue un mensaje por obligación, seco o de alguien que no tenía ganas o voluntad de escribir algo más expresivo. Es decir, ¿llegamos al punto que un fucking emoticón hace la diferencia? OMG, esto es LA neurosis del siglo, señoras y señores.

Otro ejemplo:

"seee"

(visto a las 15:39, contestado a las 15:40)


"seee" 

(visto a las 15:39, contestado a las 20:40)

¿Qué ven todos? Que lo primero es alguien ansioso, buena onda, respetuoso o ubicado, y la segunda situación vendría a ser de alguien desconsiderado, mala onda, asqueroso o maleducado, o que contesta por compromiso al menos.

Ahora vamos con ciertos comentarios que digo para refutar todo lo de arriba:
  • Uno contesta cuando se le raja, salvo quienes son unos histéricos de mierda y nunca contestan, siendo selectivos o haciéndose los difíciles
  • Los emoticones no son una réplica o ilustración fiel y precisa de nuestros sentimientos o humor al momento de contestar
  • La batería o el crédito se bajan o acaban, just sayin'
  • Algunas personas les chupa un huevo su celular, su Facebook o el contestar enseguida, sea por colgadas o porque no quieren saber nada con la comunicación que no sea cara a cara
  • Otros apenas tienen paciencia para escribir o chatear en tiempo-real
  • El que una persona exprese todo el tiempo cosas de mal humor o muy duras no significa que sea un grinch de la Navidad ni una infeliz: simplemente le gusta hacer catarsis por escrito y le sirve expresarse
  • El que una persona salga hermosa en sus álbumes fotográficos no la hace ni fotógrafa profesional ni una belleza: existe el Photoshop y ciertos ángulos que resaltan y omiten ciertos rasgos a conveniencia.
  • Que alguien no postee nunca nada tampoco lo hace misterioso: capaz es alguien tan simple que no sabe qué caca poner, y listo
  • Que alguien salga con cara de pensativo en una foto no lo hace inteligente
  • Alguien puede postear puras cosas en inglés y sin embargo no sabe escribir ni en su idioma
  • Alguien puede postear todos los días algo y es para compartir con sus contactos, no para llamar la atención
  • Que alguien te conteste enseguida no siempre significa que le importes: a veces es porque está al pedo y sos su peor-es-nada
  • Que alguien salga abrazado con otras personas en fotos no los hace mejores amigos
  • Que alguien putee a la política, la economía o la sociedad actual no lo hace alguien anti-posmodernista ni tampoco alguien que vive pendiente de eso
  • Que alguien tenga 20 amigos en Face solamente no lo hace un forever alone
  • Que alguien postee cosas en Twitter con pocos caracteres disponibles tampoco lo hace un genio 
  • Que alguien no te escriba siempre no significa que no te quiera
  • Que alguien te escriba siempre tampoco significa que te quiera

¿Vivís usando emoticones? Wow, ¡qué simpático sos! ¿Vivís posteando cosas de odio y resentimiento? Oh, guardaaa, tenemos un badass incomprendido por acá. ¿Te gusta mucho Nietzsche? Uy, qué persona profunda... ¿Sos marxista? Seguro sos todo un economista. ¿Te gusta la música clásica? ¡Pero qué oído fino que tenés seguro! ¿Vivís sacando fotos a paisajes? ¡Qué talento para la fotografía! ¿Odiás las redes sociales y tenés cuenta? Cerralas y dejá de chillar. ¿No te contestó a los cinco minutos? Oh, no te quiere, ¡abandoná a esa persona ya! ¿Te contesta enseguida siempre? ¡Anda atrás tuyo!. Apariencias, apariencias everywhere...

Y ahí tienen el porqué no veo Inicio en Facebook, el porqué Twitter me chupa un huevo, el porqué no me fío de fotos de perfil o por qué bandas escuche alguien en Lastfm, y el porqué no pretendo que alguien me conteste enseguida cuando le escribo: todos tenemos distintas maneras de expresarnos, manejarnos o inclusive engañar con apariencias a los demás. Si realmente conozco al otro, no tengo porqué leer un newsfeed público sobre su vida, y si realmente lo conozco sé perfectamente quién es y quién no como para estar revisando qué cosas expresa de manera misteriosa en una especie de diario secreto. Prefiero mil veces el contacto interpersonal, y no el relacionarme con letras rosadas cursivas con una sexy foto de perfil, ni tampoco con un paladín lvl 80 de alguien.

Y btw las viñetas las tomé prestadas con permiso como siempre de Misantropía Gráfica

Aunque sí entiendo y comprendo perfectamente a quienes demandan la atención del otro en todo su derecho, siendo que el otro nunca les da noticias sobre su vida ni nunca se molesta en saber de esas personas, agregando que hoy día comunicarse digitalmente es bastante accesible, no muy caro y además no cuesta nada el teclear ciertos botones o revisar cada tanto una pantalla, salvo que vivas ocupado mágicamente todo el día. Aclaro esto antes que todos me puteen sin terminar de leer la entrada.



Conclusión: Posers hay en todos lados, y una persona no puede dominar a otra porque no le contestó un mensaje (que a veces inclusive es incontestable). La mejor manera es guiarte por cómo la persona se lleva con vos cara a cara, y no por cuántos emoticones te mande por mensaje o cuántos whatsapp por día. Tranquilamente yo podría ser simpático, atento y educado con alguien, y por otro lado podría detestar a esa persona o burlarme de cómo cree que la aprecio, siendo que no es así. Tranquilamente podría engañar a todos mis contactos de Facebook por mis estados criticones y haters, siendo que en persona puedo ser muy gracioso y positivo. No se dejen engañar por rostros digitales, y aprendan a controlar su ansiedad, antes de que tengan que pagar una consulta por ver que una persona amiga suya sale en un álbum de fotos con otras y que no las invitó a esa juntada. Déjense de joder con las pantallas y botones todo el tiempo y disfruten. Simple y corta.