jueves, 6 de diciembre de 2012

Imagos ilusorios

El término "imago", para el que se pregunte qué es, es una palabra en latín que significa "imagen" o "representación", y esta entrada justamente trata sobre cómo las imágenes nos determinan en la manera que vemos y experimentamos la realidad, o qué consideramos verdadero o falso. Sin embargo, como eso es todo un asunto bastante complicado, voy a intentar analizar y plantear todo de la manera más sencilla que pueda.

Básicamente, cuando me di cuenta que muchas cosas que creemos ciertas o reales en realidad son representaciones basadas en errores, prejuicios o mentiras, me surgieron los siguientes planteos: ¿hasta qué punto ciertas cosas que creemos o consideramos con mucha confianza reales lo son? ¿cuántas mentiras nos dan seguridad o nos configuran la manera de valorar o ver ciertas cosas? ¿Qué pasaría si nos enterásemos que ciertas cosas a las que estamos acostumbrados no son lo que eran realmente?

Voy a dar varios ejemplos, algunos de los cuales van a ser exageraciones que ilustren bien a lo que voy:

1) Supongamos que a alguien le dan de comer algo con los ojos cerrados, y uno dice "oh, ¿pero qué me vas a dar de comer?", a lo que el otro dice "naaada, vos confiá en mí, te va a gustar". Bueno, uno prueba la comida y es rica, y entonces el otro le dice: "¿te gustó? era caracol hervido", siendo que uno tiene un asco y repulsión bastante importante a bichos y cosas así como caracoles y babosas. Uno de nunca enterarse quizá hubiera creído que era una gelatina o algo así, pero uno al saber realmente qué era es capaz de vomitar instantáneamente y disgustarse bastante. Lo mismo con otras comidas: probás algo que se ve rico y resulta que estaba podrido o vencido cuando lo probaste, comiste algo que creía que iba a tener menos sal y por sorpresa te diste cuenta que se te fue la mano, etc. También podemos asociarlo a otros sentidos, no solamente el gusto: podemos estar sintiendo que se nos quema la mano, pero en realidad era porque estábamos apoyándola en algo demasiado frío, podemos ver ciertas cosas porque alucinamos (y no porque estén ahí), podemos escuchar voces que en realidad están grabadas, etc, etc, etc.

Resumidamente: los sentidos nos pueden engañar, o pueden ser engañados.

2) Estás viajando hacia otra provincia en un colectivo y el viaje es tranquilo y bastante cómodo. Pero apenas llegás a destino te enteraste que el colectivo estuvo toda la madrugada trasladándose por el borde de un precipicio y estuviste en riesgo constante de caerte y hacerte pelota. ¿El mini-infarto se te dio en el momento? No, sino en el momento que te enteraste esa realidad. Lo mismo pasa cuando creés estar en un lugar y te enterás que estuviste en otro, mucho más cerca o mucho más lejos de lo que creíste, como cuando uno no se ubica geográficamente en una zona, o cuando por ejemplo pierde la memoria (por el alcohol por ejemplo).

En términos más simples: nuestra percepción y orientación de dónde, cuándo y cómo puede estar incompleta por falta de información.

3) Imaginemos que uno recuerda con cariño un lugar al que viajó una vez, por ejemplo otra ciudad, y recuerda que había un lindo parque lleno de flores, pasto, con muchos juegos, produciéndonos eso buenas sensaciones. Uno entonces decide volver a ver qué tal está todo desde que uno se fue, y se encuentra que ese parque ya no existe y que encima construyen una empresa. ¿Qué pasó ahí? Una representación persistió en el tiempo y no se actualizó, se quedó con una impresión vieja del pasado. Lo mismo podría pasarnos si recordamos con cariño a alguien, y de repente nos enteramos que falleció hace mucho por ejemplo.

En otras palabras: nuestros sentimientos pueden seguir siendo estimulados por cosas que ya no son, pero que alguna vez fueron.

4) Otro ejemplo: supongamos que uno tiene a sus padres de toda la vida, pero de repente ellos te dicen que sos adoptado. ¿Cómo te afectaría esto? Bueno, depende mucho de la situación, el cómo y cuándo se dice esa verdad, y también el carácter y la personalidad de uno. Pero ese no es el punto: el punto es que básicamente rompemos una imagen o representación de ellos, eliminando o quebrando ciertas fantasías relacionadas a unos padres sinceros, honestos, sin secretos y que eran biológicamente de uno. ¿Consecuencia universal posible? Desconfiar de los otros y verlos como totales desconocidos. Esto pasa también cuando nos enteramos que alguien nos omitió, alteró o guardó cierta información sobre ellos mismos, sea cual sea: una metida de pata que hicieron con nosotros, la manera en que realmente nos ve, alguna cosa que hizo a nuestras espaldas, etc. Hasta la desnudez del otro en cierta forma es algo que tiene que ver: no podemos volver a ver de la misma forma al otro luego de conocer ciertas partes suyas (literalmente) que estuvo ocultando de nosotros, como también sucede cuando conocemos su hogar, o cómo es la persona en la convivencia por ejemplo. No por nada decimos "no conocía esa parte/faceta tuya", ¿no?

¿A qué voy?: que enterarnos de informaciones nuevas, raras o a la que no estamos acostumbrados puede superarnos y saturarnos, desconfiando o dudando de repente de lo que nos rodea.

5) Supongamos que uno está saliendo con una persona con la que pegó onda, que le gusta y bla bla bla, pero de repente esa persona le confiesa a uno que es un agente secreto al que mandaron a matarte, y que además ha asesinado a mucha gente y que sabe bastante sobre cosas oscuras e ilegales. "Eso es estúpido y fantasioso" me dirá uno, pero la sensación es básicamente la misma: de repente estuviste al lado de un total desconocido, o inclusive de un hipócrita. Ahora, si esas personas tuvieron salidas románticas, como también así juramentos y promesas: ¿fueron reales? ¿o fueron simplemente cosas para endulzar nuestros oídos?. En casos románticos también podemos citar ejemplos más concretos y realistas: preferimos no enterarnos las experiencias románticas y/o sexuales previas de nuestra pareja, preferimos no saber si mira a otras personas por la calle, o menos enterarnos si mira porno en su casa cuando está solo por ejemplo. Aunque también podría ser al contrario: querer cada vez más a alguien, poner nuestra atención en él (o inclusive admirarlo) por empezar a tener un concepto más rico y complejo de su persona, por ejemplo cuando nos dan buenas referencias de ella o cuando la conocemos más entre charla y charla o en momentos de convivencia.

6) Imaginemos que hace dos años más o menos tenemos un amigo: nos invita a su casa, conocemos a sus papás, es bueno, amable, gracioso, nos hace favores, nos escucha y demás. Pero de repente nos enteramos que es un actor que se aburre de la vida y que quiso engañarnos, contratando actores mayores que él para fingir que eran sus padres, y de paso usando una casa que no era propia. ¿Hasta qué punto vamos a confiar y creer de ahora en más en todo lo que diga esa persona? ¿La amistad se basó en cosas reales o en cosas puramente ilusorias? ¿Qué con esos sentimientos que experimentamos de afinidad, compañerismo, confianza y cariño? Y el planteo principal es el siguiente: ¿era esa persona real? ¿o sólo una parte de ella? ¿y a dónde fueron nuestros sentimientos inspirados por ella?

¿Qué significan los ejemplos 5) y 6)?: que nuestros sentimientos y la manera en cómo queremos o vemos al otro pueden cambiar con pizcas mínimas pero potentes de informaciones que contradigan o enriquezcan el concepto que tenemos de la persona. Nuestra actitud y postura frente al otro se modifica, al igual que nuestros sentimientos y conductas, todo por una alteración en los pensamientos que conforman la imagen o concepto que tenemos del otro.

Básicamente cambiamos nuestra forma de ver y relacionarnos con el otro cuando nos enteramos más cosas de él, que generalmente en las pelis, series y libros son a) malos hábitos de las personas (como compulsiones, vicios o defectos), b) un pasado oscuro (asesinos, trabajos secretos, personas con una vida muy mal vista asociada a los malos hábitos previamente dichos, etc.), pero que en la realidad son pequeños secretos descubiertos o confesados: ¿tu mejor amiga mira porno y es una ninfómana? ¿tu hermano es un drogadicto? ¿tu mamá engaña a tu papá? ¿tu papá espía y sigue gente por la calle? ¿te enteraste que un compañero tuyo te mintió en varias cosas? ¿de repente tu profesor no usa su nombre y apellido real? En internet llaman a eso "mindfuck", que es básicamente atorar tu cabeza o desestructurar tu mente espontáneamente con algo que te toma por sorpresa y te deja helado o pasmado.

Extremos de esto pueden ser personas perseguidas, desconfiadas y/o que dudan de todo y todos, como también así pueden surgir consecuencias tales como vértigo a la realidad, vacío existencial, angustia, ansiedad, tristeza o desesperación por constantemente estar desestructurando y reestructurando sus representaciones, modificando así los sentimientos y conductas que tengan relacionadas con ellas. 

¿Conclusión?  Da algo de angustia cuestionarse todo como hacen en la peli Matrix, pero es una realidad que muchas cosas no son lo que parecen, cosa que, personalmente, de a ratos me aterra. Sin embargo, ¿todo está basado en una mentira? No, porque justamente nuestras sentimientos funcionan de acuerdo a cosas que son CONSIDERADAS reales, y que podrían serlo. El verdadero problema es cuando esas cosas reales alguna vez fueron y ahora no, o cuando las exageramos o reducimos su realidad por mucho conocimiento, falta de conocimiento o prejuicios. Inclusive al ser estimulados por cosas "irreales" nos basamos en sensaciones de algo que alguna vez fue previo o que podría llegar a serlo (es decir, nunca son cosas totalmente descabelladas). Interesante dilema el de qué es y qué no es, ¿no?

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