jueves, 29 de noviembre de 2012

Existentes singulares que irrumpen en nuestras vidas

Básicamente el título de la entrada quiere decir "gente especial en nuestras vidas", pero como esa expresión está tan quemada y hoy en esta era post-modernista las relaciones son tan espontáneas, efímeras, desechables o huecas cualquiera puede decirle patéticamente "sos especial/importante en mi vida" a una persona random que conoce en un mismo día, así que preferí no usarla.

Si bien en otras entradas ya traté el asunto de cómo nos influimos o cómo tenemos cierta tendencia, orientación o necesidad a relacionarnos con otros, esta entrada hace énfasis en otros aspectos. Digamos que no todas las personas con la que nos relacionamos quedan en nuestra memoria para siempre, ni tampoco nos afectan de tal manera que produzcan una re-estructuración en nuestra personalidad o en alguna dimensión concerniente a nuestra persona (o en términos simples: ni pinchan ni cortan). También podemos decir que ciertas personas que para otras son admirables, influyentes, distinguidas o importantes o relevantes para los demás a nosotros a veces no nos mueven un pelo o podemos vivir sin estar pendientes de ellas. En este caso me refiero a, por ejemplo, artistas, sean actores, músicos, escritores, dibujantes, etc. etc. etc.

Ahora, en esta entrada no voy a incluir a celebridades famosas de hace 400 años atrás que te cambiaron tu forma de pensar, ver, vivir o experimentar las cosas, ni tampoco a personas famosas de las que escuchaste hablar o que a simple vista "conociste", es decir: no voy a incluir personas con las que realmente no hayamos tenido un trato más o menos asiduo, personal y/o íntimo. ¿Por qué? Porque leyendo letras de un músico, creyendo que él nos compone canciones para nosotros, o al ver un actor haciendo de un personaje que nos cayó bien o que nos identificó, no nos estamos relacionando con esa persona: en todo caso ESA persona expresa su mundo interior a los demás, de manera bastante difusa, amplia, y no de manera especial y particular a uno. 

Me refiero a gente que nos ha dedicado algo, o que al menos lo compartió con nosotros: una charla, un abrazo, compañía, enseñanza, opiniones, pensamientos, un regalo, etc. Muchos de nosotros posiblemente nos hayamos relacionado una vez con alguien en algún momento de nuestra vida que nos marcó de alguna forma, pero eso no hace especial a la persona siempre: algunas veces sí, y llegamos a encariñarnos con ella, y otras veces simplemente es un personaje raro, curioso o interesante con el que nos topamos y que nos dejó algo suyo en nuestras vidas. 

Algunas personas estuvieron ahí cuando estábamos solos, otras nos enseñaron distintas maneras de sentir, valorar, concebir, interpretar o experimentar cosas de la vida: cómo querer a alguien, cómo aprender a hacer algo, cómo reestructurar nuestros pensamientos, es decir: nos hicieron madurar de tal o cual forma...

Una persona especial en nuestra vida (ahora sí yendo al grano) es una persona que realmente sobresale del montón, ya sea por eso que alguna vez (o que repetidas veces en el mejor de los casos) nos supo dar, mostrar o enseñar, o sea por su peculiar y particular combinación de "cosas" suyas que le dan una personalidad bastante interesante. Puede ser alguien que admires, alguien que te guste o interese, alguien a quien quieras muchísimo pero a la vez de manera distinta a los demás, o alguien con quien simplemente tengas afinidad o cosas así.

Esa persona "especial" nos dio (o da) algo que los otros no, sea porque ella ya es así, porque nosotros tengamos una predisposición importante lograda con ella, por ambas, o porque tenemos un vínculo bastante interesante con ella que muy difícilmente logramos con otras (sea por falta de afinidad, de tiempo, de dedicación, de interés, etc). Muchas veces decimos que alguien tiene un "algo" que no podemos expresar, y quizá es porque buscamos algo muy específico que en realidad está bien extendido a toda su persona, o quizá porque nos produce ciertos pensamientos, actitudes o sentimientos que son una mezcla de un poco de todo, pero el caso es que evidentemente notamos que con esa persona tenemos algo especial, o que al menos la influencia que nos produce lo es.

¿Qué sería "especial"? Vendría a ser algo particular, peculiar, raro, fuera de lo común, único, difícil (o imposible) de imitar o repetir o encontrar en otro, es algo que nos conmueve de tal forma que hasta inclusive nos hace cambiar ciertos elementos internos de nuestra personalidad. Una persona especial puede darte desde mucha bronca hasta mucha ternura, hasta una gran admiración (como ya dije) hasta una inspiración importante a la hora de comportarte respecto a ciertos compromisos, valores, pensamientos y demás. Se podría decir que es un ser importante en  nuestra vida porque gracias a él cambiamos, y hasta podemos admitir, si observásemos hacia atrás en nuestra vida antes de haber tratado o conocido a esa persona, que todo era muy distinto, y que ahora lo sería de no habernos cruzado con ella. 

Si hay una relación constante, regular, asidua, habiendo un continuum con esa persona, es mucho mejor que quedarnos con la duda de quién era el misterioso personaje que nos cruzamos un par de veces (o solamente una) y nunca más en nuestra vida, o que quedarnos con las ganas de conocerlo o quererlo de tal o cual forma, ¿no? 

Ahora, ¿una persona especial aparece en frente nuestro e instantáneamente lo es? La verdad no creo que siempre sea así, a veces vivimos rodeados de personas a las que no les damos importancia o con la que venimos tratando durante semanas, meses o años, y no le hemos dado significativa importancia o atención durante ese tiempo. Digamos, es eso que muchas personas dicen popularmente como "nunca te había visto así", "no sabía que eras de tal forma", "nunca me di cuenta que con vos la paso bien" o cosas así (tipo cuando una persona comienza a echarle el ojo a otra que siempre tuvo cerca o en frente por ejemplo). También puede ser el caso de que esa influencia o esa manera de ver como "especial" al otro crezca progresivamente con el tiempo, como cuando una persona le dice a otra "me puse a pensar en todo lo que he compartido con vos, y la verdad sos re importante", o sino "nunca te lo dije, pero te re quiero bolud@" (como la gente ebria o que para tu cumpleaños te saluda así).

Ahora, ¿cómo podríamos nosotros ser especiales? Es fácil: compartiendo cosas con el otro, expresando nuestra complejidad y nuestros pensamientos o sentimientos que a veces son tan íntimos o "raros" que a otros podrían influirlos durante un buen tiempo o de manera definitiva, dejando nuestra marca, un recuerdo en ellos. Para ser especiales tenemos que mostrarnos frente al otro, darle algo que le sirva, que sea adecuado, "útil" o necesario para esa situación y para esa persona en particular, no regalando autógrafos o dándoles a todo lo mismo como una producción en serie: me refiero a algo "artesanal" del momento, algo bien personalizado y (justamente) especial para esa persona. Para calar hondo en el otro no se me ocurren otras maneras que esas...

Para concluir, quiero decir y recordar a quienes lean esto, que reflexionen, que abran sus ojos y vean a quiénes los rodean, cómo los influyen, qué aprendieron de cada uno de ellos en particular, qué decisiones les ayudaron a tomar, cómo nos enseñaron a ver de distinta forma alguna que otra cosa, o de qué manera los queremos o porqué sobresalen de la masa, del montón...

sábado, 10 de noviembre de 2012

Las privaciones ascéticas

Se podría decir que los seres humanos tenemos todo tipo de necesidades asociadas a placeres o deseos porque es parte de nuestra naturaleza, generalmente con bases biológicas. 

Pero no solamente está lo fisiológico envuelto en el asunto: la dimensión psicológica también, puesto que nuestros pensamientos, conductas, creencias y sentimientos influyen mucho a la hora de representarnos en nuestra mente qué cosas son dignas de ser satisfechas y de cuáles mejor abstenernos, además de generar y utilizar ciertos "mecanismos" o "procesos" de nuestra personalidad para desquitar o descargar ciertas tensiones u obtener ciertos placeres.

Las pasiones y las emociones intensas también son parte de esto, y depende de la representación y valoración que tenga una persona de las mismas, las va a "permitir" expresarse de tal o cual forma, como también podría tranquilamente negarlas o desvalorizarlas. En general cuando uno dice placer o deseo se hace una gran referencia al deseo sexual o al apetito, que son deseos bastante constantes y de a ratos intensos en todo ser humano (el que diga que no a mi criterio es un anoréxico o un asexuado). 

Metafóricamente hablando, tenemos fuerzas que pujan desde nuestro interior en alguna parte profunda, y nosotros, al tener ciertos recursos como el intelecto y la voluntad, podemos bloquear esas fuerzas o domeñarlas de tal o cual forma. Es como si ellas tuvieran que atravesar ciertos filtros para pasar a otros niveles superiores para al fin emerger a la superficie.

La cuestión es que algunas tendencias, instintos o fuerzas son mal vistos o al menos desubicados en ciertos contextos o situaciones: temas tabú, el incesto, impulsos agresivos y violentos frenéticos, experiencias fisiológicas de estimulación o excitación intensas, etc.

El ascetismo es básicamente la abstinencia de placeres o al menos el intento de dominarlos, y estos intentos son muy variados y pueden ir desde la evitación de estímulos que los provoquen o intensifiquen, la auto-disciplina, el auto-convencerse de que ciertos deseos son "impuros", "bajos", "innecesarios" o "malos", como así también el uso de la sublimación, que es básicamente descargar libido de una manera socialmente aceptada y por medio de un rodeo o una vuelta, en lugar de un desquite directo que generalmente supone una conducta motora.

Obviamente hoy día no se le dice a una persona "sos una ascética", pero sí se hace muchísimas veces referencias a este término: personas que "nunca disfrutan nada", que siempre son muy "educadas", "ubicadas", que intentan "controlarse" constantemente, que buscan estar "tranquilas" y demás. 

Estas personas pueden ser desde sujetos que parecen religiosos que se abstienen de placeres carnales tales como tener relaciones sexuales como personas que viven refugiadas y contenidas en su esfera intelectual, como también aquellas que niegan o intentan rechazar sus sentimientos, deseos, necesidades y emociones para directamente "olvidar" que están ahí. 

Pero sucede que depende nuestra cultura y sociedad, además de nuestra crianza, nuestros principios y valores influyen a la hora de comportarnos y obedecer o ignorar estos impulsos: el incesto, el asco, la vergüenza, la educación, etc., son "obstáculos" o "reglas" que nos obligan a controlarlos o hallar el momento para permitir que todo este apetito interno se "exprese" y "salga a la superficie". 

Hay muchos tipos de expresión, inclusive retorcidas, impulsivas, esponténas y sin mediación intelectual, como las personas incestuosas, los sádicos, las personas sin vergüenza o pudor, los sexópatas, los adictos a algo (que compulsivamente buscan un placer en algo), etc.

En nuestra cultura generalmente una persona que ni siquiera se masturba, una que nunca expresa sentimientos como ira o bronca, una que constantemente se "porta bien" o aquella que nunca disfruta de nada están mal vistas o son consideradas "enfermas", "reprimidas" o cosas así, y esto es porque las personas intuimos que tenemos ciertas cosas que necesitamos satisfacer o dejar expresar, sea artísticamente o sea como un animalito impulsivo, es un hecho. 

El problema es que cada uno tiene sus maneras de manejarse o controlar sus impulsos o necesidades, y uno puede elegir o contenerse por más que ellos sean fuertes o intensos (como las personas anoréxicas, aquellos que son castos, las personas que deben controlarse en un evento social, etc.)

¿Conclusión de este complicado asuntillo? El ser humano es un ser con apetitos y deseos que lo "molestan", que le demandan a gritos inclusive ser expresados o ser sacados a la superficie para obtener un cierto placer transitorio, que nuevamente debe volver a ser repetido, ¿pero hasta qué punto ciertos placeres son realmente necesarios y cuáles pueden esperar? ¿Cuáles son "malos" o "graves" para ciertas situaciones y cuáles no? ¿Y hasta qué punto uno es "sano" o "enfermo" por contenerse de algunos y no de otros?

viernes, 9 de noviembre de 2012

Cuando humillamos al otro

La típicas escenas de "humillar" que se nos vienen a la cabeza, cuando se usa ese término, van desde una mamá retando a su hijo a los gritos o de un grupo de compañeros escupiendo y abucheando a otro o cosas así, demasiado explícitas. El problema es que humillar no es solamente hacer una burla pública y estruendosa a una persona frente a un público considerable: hay muchas maneras de humillar al otro que muchas veces ni nos damos cuenta, y es por eso que pueden surgir problemas o el otro puede sentirse incómodo o molesto con nosotros, sin saber precisamente el porqué.


El sentirse humillado conlleva generalmente el sentirse expuesto y vulnerable, como también el considerarase insultado o menospreciado por medio de un "ataque" del otro. Pero, ¿cómo podemos humillar al otro sin darnos cuenta? En realidad hay muchísimas maneras y depende del tipo de relación que tengamos con la persona y hasta qué tono de voz usemos para un comentario, como también el contexto donde acontece todo y el carácter de la persona, pero creo que puedo dar varios ejemplos breves para ilustrar:

  • Si una persona es orgullosa y cree saber mucho sobre tal o cual cosa, y otra viene y le demuestra que está equivocada, que su conocimiento es incompleto o que no es muy abarcativo, esa persona va a sentirse humillada, ya sea porque cree que es "tonta" o "inferior" a la otra, o porque hasta podría perseguirse que el otro es su "rival" en una "competencia".
  • Otra manera es cuando alguien nos cuenta una intimidad o nos confiesa ciertos sentimientos o pensamientos que pueden ser considerados infantiles, tontos o muy ilógicos, sin necesidad de que mosqueemos siquiera: la situación, el acto ya de exhibirse frente al otro produce vergüenza, y es por eso quizá que muchos usan la expresión "me siento desnudo" cuando se muestran tal cual son, ¿coincidencia?
  • El tener ciertas cosas (que el tercero en cuestión no) también puede producir humillación, además de celos y/o envidia. En general pasa porque nos comparamos con alguien y aquello de lo que es dueño, que puede ir desde una prenda que nos hace ver poco finos a su lado o "posesiones" más inmateriales como ser amistades o ideales o valores firmes que son dignos de admiración, y esto sucede porque nos tendemos a sentir "pobres" al lado de otros (otra analogía curiosa).
  • Ejemplos más explícitos son el burlarse de alguien haciendo un chiste que no fue tan gracioso o que al menos no le cayó muy bien al otro, el hacerlo bolsa por una crítica bastante cruda y fuerte, y el reírse explícitamente de algo que otro dijo o hizo o el juzgarlo públicamente con intención de montar un show.

Creo que una manera de intentar demostrarle al otro que no es nuestra intención humillarlo, es decir, hacerlo sentir expuesto o denigrado, poniéndose así a la defensiva, es intentar lograr un grado de intimidad donde haya una confianza suficiente para que el otro descarte que vamos a reaccionar de una manera que pueda llegar a ofenderle o hacerlo sentir mal. Creo que el respeto, el no juzgar al otro, el no hacer muecas exageradas o simplemente escucharlo sin comentar son buenas "técnicas" para que el otro pueda mostrarse (espontánea y progresivamente). 

Ahora: ¿siempre tiene la culpa el que supuestamente humilla? No: hay que recordar que hay gente que le tiene miedo al mundo, que es recelosa, resentida o víctima de todo, y que se tienden a poner a la defensiva ante cualquier estímulo mínimo que puedan considerar como provocación o ataque, y con esto hay que tener cuidado, puesto que hay personas muy perseguidas o que por tener su ego inflado no aceptan admitir que se lo pueden pinchar.

Si bien esto es obvio, yo puedo decir lo siguiente: "si es obvio, ¿por qué hay gente que sigue humillando a otra?". Eso es porque las relaciones humanas son dinámicas, complejas, y también porque no es fácil dar en el clavo con nuestros comentarios o con las cosas que expresamos o comunicamos al otro, es decir, somos torpes de a ratos, sin contar también que tenemos naturalmente tendencia a sentir vergüenza, frustración o "cosa" ante ciertas situaciones.

Ni hablar además de que hay gente que por orgullo o delirios de grandeza se la pasa criticando y atacando a todos, con el propósito de hacerlos sentir humillados para que le dejen de discutir o para simplemente pasarles por encima, nunca dando la razón o pretendiendo tener siempre la última palabra, ignorando cómo el otro podría sentirse o quedar afectado luego de la escena acontecida.

También están los manipuladores que, al conocer los puntos débiles o partes vulnerables de la persona, comienzan a influir de una manera bastante perversa y negativa para hacer sentir una porquería al otro, sin necesidad de que haya una persona frente a ellos para hacer sentir mal al otro, tirando a la basura sus pensamientos, creencias o sentimientos, haciendo sentir a uno como algo desechable o sin valor alguno en muchos casos.

¿Conclusión? Creo que si uno no anda con ganas de frustrar, avergonzar o hacer sentir inferior al otro, es mejor que comience a cuidarse en su discurso y en cómo se expresa frente al otro, salvo que tenga reales intenciones de hacerle sentir al otro que es poca cosa o que es un tonto iluso que cayó en su trampa...

lunes, 5 de noviembre de 2012

"¿Escuchás metal? Oh, ¡sos satánico y mala gente!"

Esta entrada la hago principalmente por la cantidad de prejuicios que tiene la gente sobre el tema del metal en sí y sus derivados o sus raíces, además de estar un poco cansado de que la gente te haga mala cara cuando les decís que escuchás ciertas bandas o que piensen que estás loquito por escucharlas. Por tanto, voy a proceder a aclarar algunas cosas respecto al metal y quienes los escuchamos.

Primero dividamos de manera "pedagógica" a los metaleros en tres grupos:
  • el metal old school: generalmente conformado por gordos barbudos llenos de tatuajes, motoqueros cerveceros y tipos de pelo bien largo vestidos de cuero bien malotes. Se incluyen generalmente el thrash y el heavy metal, y muchas veces el hard-rock (que ni es heavy metal).
  • el metal "satánico" o poser: tipos vestidos de negro, que ven a Satán por todos lados y que les gusta el puro ruido, además de vestirse con elementos sadomasoquistas que juegan a la Ouija en un cementerio un fin de semana, y también se pueden incluir inestables mentales. Acá generalmente se incluyen géneros como el black, el death y el nü metal (éste bastante lleno de posers la verdad)
  • el metal "contemporáneo": es mucho más abierto y con muchos más sub-géneros incluidos, tales como el doom, el power, el symphonic, el folk, el progresivo, el gothic, el speed, etc. ¿Quiénes son generalmente estas personas? Gente común y corriente, que no tienen problema en ir vestidos de colores por la calle o de escuchar música como pop, blues o jazz.

¿A qué quiero ir con esto? Que no todos somos tipos vestidos de negro que recitamos cosas raras en latín y sacrificamos un conejo los martes de luna llena o algo así, ni tampoco somos tarados que escuchamos música frenética y sin sentido como nuestras mamás o abuelas creen.

Ahora, vamos a la segunda parte, a sacar mitos y creencias generales de las personas que tienen miedo aversión al metal:

"Los de Iron Maiden son satánicos, y muchos metaleros también":

Error, de satánicos no tienen NADA. Es más, tengo entendido todos son cristianos y no andan vistiéndose de negro haciéndose los badass por la calle, hasta juegan al golf y todo, y tienen otros empleos aparte de su banda (como el vocalista que sabe del arte de la esgrima, además de ser profesor de historia y piloto autorizado de aviones). Este mito generalmente se originó por su canción "The number of the beast" (basada en The Omen, salida en esa época). ¿Se adora al diablo en esa letra? Neee. De ser así todo libro o película que haga una referencia a algún demonio debería ser considerada satánica también (películas de vampiros, lobos, Fausto, La Divina Comedia, hasta la Biblia misma). No voy a negar que muchos no son creyentes, pero si creen que los cuernos hechos en los recitales son señales de Satán se equivocan, es un gesto gitano usado para justamente espantar demonios, y lo popularizó un músico bastante famoso del rock y el metal: Ronnie James Dio.

"El metal aturde y es ruidoso":

Sí voy a admitir que sus guitarras y demás instrumentos son intensos o no son del todo beneficiosos para dormir una siesta, pero el hard rock y el rock 'n' roll de otras épocas tampoco lo eran: hay canciones de los años '50 y '60 que tampoco son para una canción de cuna, sin necesidad de ser "fuertes" o "ruidosas": el ser rápidas ya pueden poner frenético a alguien. Uno puede escuchar una canción de cualquier género de metal con un volumen bajo y puede escuchar a 104 decibeles una canción de reggaetón en un boliche (eso SÍ es ruidoso), así que este argumento no es del todo válido. Además depende de la composición y el estilo de la banda, la cantidad de distorsiones que use, cuántas notas de guitarra usa y cómo, si el bajo es tocado con púa o no, etc. Además ni hablar de que algunas composiciones del metal al ser pasadas en acústico o en versión piano suenan como cualquier otra canción de otro género.

"El metal te lleva al camino de las drogas, a robar, matar y otras cosas malas":

Sí y no. Depende de la persona, y depende de la banda y lo que quiera transmitir. Acá sí se pueden incluir a los imbéciles que se hacen los malos haciendo black o death metal, contándote cómo la iglesia es una basura y cuán genial es quemarlas y cuán copado y buena onda es Satanás, o sino también haciéndote saber que están violándose el cadáver de tu mamá al que le sacaron las tripas y que se las comieron. Otros géneros, sin embargo, no se refieren para nada a cosas violentas, sádicas, retorcidas o perversas: hay metal tan "suave" en letras que muchos metaleros old school lo consideran hasta "gay", como el metal sinfónico, gótico o power, donde se hace más referencia a ideales, sentimientos y cosas fantasiosas, además de usar metáforas o hacer claras referencias a cuentos de hadas o mitología antigua. Además que podemos contar cuántas estrellas se marearon con la plata y la fama, terminando hechos cuero por tanto alcohol y drogas, sin ser rockeros siquiera, como músicos pop, que generalmente son esclavos de la moda y de la industria.

"El metal es vestirse de negro":

Es como decir que los mexicanos usan poncho y sombrerote y que los chinos son maestros místicos en una casa alejada en alguna montaña, rodeada de cañas de bambú. Es cierto que muchos joden con la ropa negra, pero a veces porque es formal o agradable. Inclusive hay músicos que hacen metal y se visten como quieren en vivo, con todos los colores y adornos que imaginen (aunque admito que no son tantos como los que viven de negro).

¿Qué más podemos agregar? Que en general la gente tiende a guiarse por los estereotipos que señalé arriba: si no es el barbudo que te acuchilla porque le tocaste su moto es el tipo con cara blanca y lentes de contacto rojos que se la tira de vampiro. Esa gente en general tiende a ser fanática y a exceder su gusto e interés por la música (sean músicos o no), adoptan un estilo de vida y no representan a todos los que escuchan esa música. 

Algunos somos personas normales a las que solamente les gusta mucho escuchar todo tipo de metal porque transmite cierta "energía" o nos ayuda a canalizar ciertos sentimientos o pensamientos que otros géneros no pueden, sea porque son muy tranquilos o porque simplemente no alcanzan la potencia o la combinación instrumental que necesitamos para divertirnos o sentirnos de manera agradable en algún momento.

Sobre el metal y sus derivados hay mucho para hablar y desarrollar, por tanto me voy a limitar solamente a lo dicho arriba en esta entrada, lo cual era quitar ciertos prejuicios y mentiras culpa de posers o tipos a los que les gusta llamar la atención, sin embargo voy a dejarles un vídeo de cada género para que vean que hay MUCHOS tipos de metal y MUCHAS combinaciones de sonidos que hacen que un género casi ni se parezca a otro (discutible el género preciso de la canción, aclaro):


Heavy metal:


Doom metal:


Power/symphonic metal:



Symphonic/gothic metal:


Progressive/power metal:


Black metal:



Power/symphonic/epic metal:


Folk/viking metal:



Industrial metal:


Extreme metal: 


Ahora uno se puede preguntar, ¿qué bandas inspiraron directamente a éstas para ser lo que son hoy día? Bandas famosísimas como éstas:

Queen:
 

Deep Purple:


Pink Floyd:



Led Zeppelin:


Black Sabbath:



¡Saludos, estimados lectores! :)

sábado, 3 de noviembre de 2012

Posers, posers everywhere

Este es otro concepto bastante popular en internet y en mi generación. No tiene una definición "oficial", pero la página Urban Dictionary nos dice esto:

poser:
  • one who pretends to be someone whose not. 
  • who tries to fit in but with exaggeration
  • a person who attempts to blend into a specific social group

En español:

poser:
  • alguien que pretende ser alguien que no es
  • quien intenta encajar pero con exageración
  • una persona que intenta mezclarse con un grupo social específico

Siguiendo estas definiciones populares, ¿el concepto de "poser" nos es desconocido? En realidad no, de hecho conocemos mucha gente que es así por tal o cual motivo, que van desde no tener personalidad como adolescente o simplemente por tener la necesidad de ser aceptado.

Posers hay en todos lados, y hay distintas maneras de serlo. Como es costumbre, voy a dar ejemplos y analizarlos para que se entienda más:

1) Alguien que dice ser súper religioso: no para de poner citas o enseñanzas del libro sagrado que sigue, no para de echar en cara y decir a todos lo bueno que es, cómo sigue a su dios y cuán recto y firme es su obrar, o cuán limpia es su inocente y pura mente. Pero la realidad es que esa persona conoce esa religión por pura tradición familiar, además de no obedecer ni practicar correctamente su culto, e inclusive sigue un estilo de vida contrario a lo que su culto profesa. Eso es un poser: dar la imagen pública de algo que no se es, al menos no del todo.

2) Una persona que no para de hinchar las pelotas con un grupo musical, el cual seguramente conoció por el mainstream ("lo popular" o "lo que todos conocen" se podría decir): se compra mochilas, remeras y todos los discos originales de la banda, dice que son la mejor banda del mundo, los defiende a muerte y putea a quienes no les guste o no alabe a ese músico o a esa banda. ¿Cuál es la realidad? Esa persona conoce hace un mes la banda, tenía plata de sobra y empezó a hacerse fanática a voluntad de la banda, obligándose a que le guste la banda, auto-proclamándose "fan" sin siquiera leer sus letras, y encima de todo sin que la música realmente le guste. ¿Posibles motivos? Vio que todos sus amigos o conocidos la escuchaban, así que se forzó a escucharla, y todo para decir "tengo onda, me gusta esa banda, seee".

3) Gente que por distintas redes sociales hace público cuánto ama a su pareja, cómo su vida gira en torno a su compañero de la vida y cuán fuerte e intenso es el amor de ambos. Uno ve fotos y dice "awww, ¡qué tiernos!" o cosas así, sintiendo inclusive celos o envidia. Ahora, ¿qué es lo que pasa realmente? Uno de los dos engaña al otro, viven discutiendo, gritándose y peleando, y por conveniencia acuerdan seguir juntos para no quedar humillados o mal vistos por sus familiares y amigos. Lo mismo con las amistades: fotos y comentarios públicos (escritos o verbales) de cómo uno adora a su amigo o amiga, cuántas cosas viven juntos o cuán seguido se ven, pero en realidad no se soportan, además de no tener asuntos resuletos.

4) Personas que se quieren hacer las badass/malotas/duras y no les sale, como quienes rechazan algo y al final terminan cediendo o haciendo eso que repugnan: mujeres que dicen "yo no soy de agarrarme tipos en fiestas, eso es de putas" que de hecho lo hacen, personas que dicen "yo soy poco sociable, odio ir a discos/boliches" y que bueno... lo hacen, o personas que dicen "yo no soy de escuchar esa música, me parece horrenda" y que tiene el disco duro con temas sueltos de esa música que se supone que no le gusta. También se puede incluir a esas personas (más a nivel interpersonal esto) que dicen "no me banco a es@ pelotud@", pero que al rato los ves abrazándose o comunicándose como si fueran amigos de toda la vida.

He visto gente que dice ser católica y que nunca lee la Biblia, he visto personas que dicen "esa tipa es una idiota" y a los cinco minutos le está dando abrazos y dice que la ama, también he atestiguado personas que se creen que lo saben todo en algún tema o asunto, y que apenas se leyeron un libro sobre tal cosa, creyéndose amos y señores del conocimiento, como también conozco gente que no para de contar a todo el mundo TODO lo que hace de su vida, preteniendo que a todos les importe su reality show...

Entonces, ¿qué podemos rescatar de todos estos ejemplos? Las siguientes características:

Un poser:
  • Exagera sus gustos, intereses, creencias y/o sentimientos
  • Tiende a importarle más dar una imagen externa para que lo identifiquen que mostrarse tal cual es
  • Pone énfasis en la aprobación externa y no en la honestidad o sinceridad con uno mismo
  • Se fuerza a hacer o gustar de ciertas cosas porque la mayoría lo aprueban o lo exigen
  • Niegan, rechazan o desmienten cosas que podrían hacerlos quedar "mal" (con una persona o con un grupo de ellas)

¿Esto es una realidad ajena a nosotros? Obvio que no, todos somos posers en algún sentido: exhibiendo cosas de manera innecesaria, dando una imagen distinta a lo que realmente sentimos o somos, exagerando salidas o juntadas como si fueran lo mejor del año siendo que no fueron la gran cosa, lidiando amablemente con personas que realmente no bancamos, exagerando que sabemos o conocemos sobre ciertas cosas con las que apenas tratamos o que apenas conocemos, etc. etc. etc.

¿Conclusión? Todos somos posers de alguna forma, pero hay gente que exagera demasiado y que básicamente es un camaleón, un masacote blando y moldeable a las presiones y apremios de la realidad social, que no tiene personalidad y que no es capaz de sincerarse y guardarse ciertas cosas para ella, en lugar de estar constantemente exponiendo a la luz de lo externo todo lo que supuestamente dice, hace, siente o piensa, haciendo un show hasta de la más tonta nimiedad de su vida...