martes, 30 de octubre de 2012

Sabiduría o ignorancia

Libros. Internet. Y muchos medios más de comunicación...

Ya casi nadie se sienta a leer un libro o terminarlo si no es porque la facultad se lo exija, y muchos usan internet para chatear boludeces, stalkear Facebook ajeno o ver porno. Es increíble que habiendo tanta pero tanta información accesible y facilitada, haya gente que no aproveche eso y se la pase sostenido creencias o pensamientos huecos, simplones, planos o infantiles. ¿Pero solamente hay gente inculta que no sabe ni se interesa en saber o leer sobre nada? No, también incluyo gente que se la pasa viendo o leyendo estupideces en internet (Zeitgeist es un claro ejemplo). A lo que voy: hay mucha que está estancada a nivel intelectual, como también está esa que repite como loro todo.

¿Esto es un ataque a la gente que no es intelectual? Para nada, es simplemente recordar que en esta vida HAY que leer, interesarse, curiosear y enriquecer nuestro conocimiento sobre nuestro mundo.

¿Estoy pidiendo que las personas sepan sobre historia, filosofía, religión y que sean carpinteros y arquitectos en su tiempo libre? Tampoco, pero a veces me llama mucho la atención el cómo muchas personas no saben nada de absolutamente... nada.


No estoy juzgando qué cosas hagan durante el día: sea pintarse las uñas, jugar todo el día al fútbol, estar frente a la PC, pasear y peinar a su mascota, lo que sea. Pero sí señalo, objeto y cuestiono esta actitud: la de no querer aprender o saber sobre algo, sobre lo que sea. No pretendo que sepan italiano ni que sean genios en matemáticas, pero algo, ALGO gente, LO QUE SEA pero ALGO. 

¿Te interesa la cultura oriental? No andes hueveando solamente con ver películas de chinos y japoneses que pelean en el aire y después decir "Oh, sí, me interesa la cultura oriental, ¡saben artes marciales y le gustan los dragones!" ¿Decís que te gustaría aprender un instrumento musical? Bueno, si lo tenés agarrá y ponete a buscar manuales y tutoriales online sobre cómo leer y tocar partituras, y practicá y practicá, no te limites a lamentarte solamente. ¿Te interesan las plantas? Bueno, ¿nunca pensaste en no limitarte a solamente ver plantas con pétalos de diferentes formas y colores, y hurgar un poco más en el asunto y leer sobre especies de flores o dónde crecen? ¿O saber cómo funciona una planta?

No estoy diciendo que hay gente hueca, estúpida o tonta puramente tampoco: la hay, pero lo que intento expresar es que hay gente que se recorta del mundo que la rodea, olvidando la enorme complejidad que la rodea, sumiéndose en estupideces o cosas banales, ordinarias y rutinarias como ver Tinelli o nunca moverse en saber o aprender sobre algo. Ahora uno dirá: claro, éste pretende que séamos nerds o ingenieros o licenciados en algo, pero bien que para hablar de las novelas o los puteríos entre vedettes, como también para contar la vida ajena de alguien o saber qué boliche se pone más que otro tienen mucho interés, sabiduría y hasta mucha elocuencia...

¿Con esto quiero decir que la gente práctica y con poca teoría encima está equivocada? Tampoco. De hecho el practicar algo o ejercerlo repetidas veces, sea por costumbre o sea deliberadamente puede hacerte un experto: cocinar bastante bien, hacer un deporte de manera bastante intensa o ser un artista con un fuerte sentido estético. Con esto quiero decir que no estoy reduciendo todo a la teoría, quiero decir que hay personas que no se interesan en ser buenos en nada, que son seres holgazanes que se alimentan de lo que los entretiene o que les hace sentir bien solamente, sin crecer o expandirse para abarcar este mundo sea de la forma que sea.

Nada personal, pero la verdad que si alguien me cuenta cómo se bañó y qué desayunó, pero sin hablarme con pasión o entusiasmo sobre algo que le guste (plantas, deporte, arte, literatura, experiencias valiosas de su vida) me pudro a los cinco minutos transcurrida esa charla. ¿Por qué? Porque me pudre la cabeza hablar sobre cosas mundanas y "tontas" todo el tiempo. ¿Con esto digo que hay que ignorar las pavadas? No, no digo eso, de hecho es bueno hablar de cosas "tontas" para distenderse y demostrarle al otro que se es humano y que uno tiene vida, pero creo que limitarse a eso y reducir las charlas a cosas tontas o planas aburre, y mucho...

Hay personas que admiran profundamente a los músicos o deportistas, y que hasta se desesperan por un autógrafo suyo, no siendo estas figuras de muchas palabras. ¿Por qué? Porque esa persona es experta en algo, tiene una manera de conectarse, vivir y experimentar su vida que se distingue mucho de la manera promedio, es por eso. Son sabios a su manera en algo: movimientos corporales, estrategias mentales, maneras de dominar y manipular la materia, etc., etc. etc.

¿No son acaso molestas o poco atractivas esas personas que aparte de no hacer nada de su vida no saben nada y no tienen ni siquiera experiencias para compartir? ¿Qué acaso no es un gusto charlar con alguien culto o con alguien que tiene historias llenas de colores para entretenernos un rato? Bueno, eso implica algún tipo de sabiduría, por más mínima que sea: aprender sobre los errores de otro, dar consejos y opiniones sobre situaciones sociales cotidianas, ayudar al otro en su bagaje de conocimientos, etc.

Pero ahora vamos al otro extremo: esos que leen, leen, leen y no hacen un carajo o que básicamente son cómodos o ignorantes de todas formas. Hay personas que leen constantemente de todo, pero lo hacen puramente para aprobar exámenes o exhibir como posers cuánto saben y cuán cultos son, pero si uno los agarra y les invierte los conceptos, si usa sinónimos o parafrase su discurso o le pide opiniones propias... NADA, se quedan tildados. También están los fanáticos de la cienciología, aquellos que deliran con conspiraciones de aliens constantemente o aquellos fanboys y fangirls de alguna figura famosa a la cual siguen en Twitter, sabiendo hasta el color de ropa interior que tiene puesta desde hoy a la mañana. 

¿Por qué esa actitud de creerse o absorber pasivamente todo lo que leen? ¿Por qué no seleccionar activamente la información que uno recibe? ¿Tanto cuesta refutar, reformular o cuestionarse ciertos hábitos, costumbres o pensamientos? Fanáticos religiosos, fanboys y fangirls de bandas, personas que dicen que nada les interesa y demás, yo les pregunto: ¿viven toda su vida de eso? ¿En serio? Eso es algo mediocre y patético. No digo que ellos lo sean, pero sí sus actitudes y su postura, y a la larga SÍ van a serlo ellos mismos. Amplíen su mente, escuchen distintas versiones de los hechos, consulten varias fuentes, no se dejen llevar por la demagogía de los discursos.

¿Pero así sostengo que haya revolucionarios anárquicos o escépticos por todos lados? Tampoco, pero pido que tengan autonomía, motivación intrínseca, pasión o interés en algo, para ser especiales, para decir "yo sé de ESTO", ¿me explico? En otras épocas la gente pagaba mucho por el conocimiento, inclusive con años de sacrificio o inclusive toda su vida. Otros se mataban en aprender para leer en otro idioma, otros viajabas horas y kilómetros, ¿y nosotros que tenemos tecnología y globalización encima nos quejamos que no sabemos sobre algo? O-M-G, eso es cinismo e hipocresía pura. El que es ignorante y dice "no sé de eso" es porque no quiere o no tiene tiempo, no porque no pueda, y es un hecho.

Conclusión: Todos tenemos que hallar una manera de dejar de ser "inútiles" o "ignorantes" en alguna ciencia, arte o técnica, de dejar de ser un cero a la izquierda, un potus o un ente que ni pincha ni corta. Sostengo que nos movamos o motivemos por algo de este mundo o esta vida que nos gusta: leer sobre insectos, aprender a tocar un instrumento, hacer un deporte. ALGO.

martes, 23 de octubre de 2012

Divagando sobre la confraternidad | Flasheando sobre la amistad

Como creo que ya me la pasé bastante tiempo de corrido criticando duramente tantas cosas y haciendo énfasis en cosas negativas o poco agradables de tratar o pensar, voy a hacer esta entrada con un foco distinto, donde también voy a considerar muchas cosas buenas respecto a la "amistad".

Bueno, ¿qué decir sobre la amistad? Es un tipo de relación y vínculo que creo que todos hemos experimentado alguna vez en nuestras vidas, y lo más curioso es que hay muchos tipos de amistad de los cuales nos podemos dar cuenta sin hacer una tipología rebuscada o leyendo algún manual o algo así. 

A simple vista podemos notar que hay personas con las que tenemos un trato amistoso ocasional y que nos caen bien, personas con las que tenemos una amistad reciente, otras con las que tenemos una amistad pero que no vemos casi nunca (pero sabemos que van a estar ahí para nosotros), como también amistades que son regulares y constantes, agregando además amistades sólidas, añejas o tan intensas que crean un vínculo especial entre dos personas, inclusive el enamoramiento mismo fuck you, friendzone

La amistad obviamente tiene muchísimos beneficios, que van desde uno enriquecerse a nivel intelectual, emocional, social o espiritual, como el ayudarnos a mantenernos cuerdos y sanos más fácilmente. También puedo agregar el experienciar muchos momentos o instantes de sensaciones y afectos agradables y positivos, como también evitar, elaborar o descargar emociones y sentimientos tales como angustia, frustración, tristeza, soledad y demás.

No sé si es muy común entre las personas que constantemente se digan "amigo" explícitamente, quizá sea porque muchas veces hay un trato tan informal que se les pasa por alto, o porque simplemente uno comienza a relacionarse con otro y cuando menos se da cuenta ya se tiene un vínculo amistoso (o una potencial gran amistad), pero sí puedo afirmar que uno sí se da cuenta y muy bien cuánto nos afecta el otro, ya sea al echarlo de menos o al ver en nuestro interior o a nuestro alrededor cuánto cambió nuestra vida desde que conocimos a esa persona y comenzó a ser parte de ella: ¿regalos de su parte en una mesa? ¿nuestro humor cambió? ¿nuestra mente se ocupa con pensamientos referidos a esa persona? ¿un compromiso que tenemos dentro de una hora porque vamos a juntarnos en grupo?

Por otra parte, creo que las personas a medida que van compartiendo cosas y a medida que el tiempo progresa, van enriqueciendo, estructurando y modificando el concepto que tienen del otro, ya sea por conocer sus rasgos y constancias como así también sus miedos, debilidades, complejos o costumbres. 

Además puedo decir que uno va "calculando" cuánto potencial se tiene con el otro o qué "límites" puede llegar a tener, y esto se nota cuando vemos que tenemos tanta afinidad, confianza, cariño y dedicación al otro que básicamente siempre nos entendemos, o al menos lo incluimos en nuestra rutina de una manera importante. 

Pero por otro lado, refiriéndome ya a las amistades con "límites" puedo citar ejemplos tales como amigos que viven distanciados físicamente, sujetos con personalidades opuestas o que al conjugarse mucho pueden surgir resultados un tanto incómodos o caóticos (peleas, ponerse pelotudos, discutir mucho) y también cuando con el/los otro/s no tenemos mucho en común (temas/gustos/intereses para hablar, compartir, etc.)

El caso es que la amistad representa muchísimo si uno se pone a significarla y valorarla en un nivel más abstracto o metafórico: yo dije de manera tonta que amigos son aquellos con los que querrías sobrevivir y resistir un apocalipsis zombi, como también son aquellos aliados de la vida que sabés que te van a echar una mano cuando no tengas a dónde ir o cuando ya no tengas fuerzas para sostenerte por tus propios medios, como algún caballero exiliado buscando un nuevo reino sobre el cual ampararse o algo así. 

La amistad también produce un sentimiento de fraternidad, de hermandad, de compañerismo, y son básicamente la familia que uno elige y no con la cual venimos al mundo o nos es impuesta por asuntos de consanguineidad o políticos y demás. Estas personas son una manera de demostrar que uno es aceptado, admirado, querido o necesitado por otros en su vida, es una manera de demostrar que uno puede tener vínculos exogámicos y que tiene la habilidad de abrirse y compartir su mundo interior con otros.

El sonreír al verte en fotos con esas personas, el escribirse seguido con ellas, el referirse a ellas orgullosamente con terceros, el preocuparte por ellas, el afligirte cuando sabés que pueden estar presionadas o agobiadas por ciertos asuntos o el cambiar de humor al simplemente tenerlas cerca son indicadores generalmente de que tenés una amistad importante, o al menos un trato sano y que te hace bien, y que es un gusto y que dibuja una sonrisa seguido.

Ellos pueden cumplir distintos roles: de terapeuta cuando intentan comprenderte y contenerte, escuchándote e interpretando tus sentimientos y pensamientos, de hermanos o familia cuando crecés junto a ellos, de rivales inclusive cuando deciden confrontarte o cuando disienten abiertamente con vos, sea por alguna actitud tuya o sea por diferencias consecuentes del hecho mismo de relacionarnos con los demás, o inclusive de abogados cuando ponen todo su esmero en defenderte o mantener tu nombre limpio ante las adversidades o personas que intentan arruinarte el día. 

En caso de haberlos perdido o habernos distanciado de ellos (puesto que las relaciones y las personas cambian con el tiempo) pueden ser un lindo recuerdo, una buena anécdota o también un motivo para la nostalgia, siendo imposible que nos de igual el haber perdido una parte nuestra o siendo no-creíble que lo superemos tan rápido.

¿Pero las amistades son perfectas? Es obvio que no. Suponen generalmente limar asperezas, tener paciencia y tolerancia, apertura al otro y la capacidad de recibir de él. También supone modificar algunas cosas o estar abiertos al cambio, demandan tiempo y energía, y hasta inclusive nos dan unos cuantos dolores de cabeza al intentar decidir qué hacer con estas personas ante ciertas situaciones tensas.

¿Cómo termino esta entrada? Afirmando que terminé de expresar estas reflexiones que prometí arriba sobre esta curiosa naturaleza que puede adoptar un vínculo con el otro, sin el cual nuestra vida podría ser monótona, opaca, insípida y aburrida.

lunes, 22 de octubre de 2012

Manipulando al sexo opuesto

Me da mucha ternura cómo la gente a veces se comporta por una persona que le interesa romántica y/o sexualmente: pareciera que su psique retrocediera unos cuantos estadíos evolutivos y funcionara de una manera infantil, rudimentaria, arcaica. Creí que la adolescencia era la única etapa de nuestro ciclo vital que servía como continente para estas conductas, que a mi criterio, son repudiables y tachables de "inmaduras", pero me equivoqué: hay gente adulta que se comporta como infradotada.

Yo no sé si muchos de mi género/sexo se la pasan viendo porno, esperando que las mujeres tengan un pedazo de físico equivalente al de una tipa que come un par de plantitas de almuerzo y que se la pasa en el gimnasio endureciendo glúteos y busto, y que además es una ninfómana que apetece sexo (como si nunca estuviera de mal humor o si nunca tuviera la regla), pero me encanta esto: muchas veces dicen estar enamorados, siendo que en realidad tienen una erección y lo que buscan es acostarse con la pobre chica, una pobre cáscara externa que es degustada, quedando en el olvido la persona dueña de ese cuerpo.

Tampoco estoy seguro si las mujeres se la pasan delirando con películas como Orgullo y Prejuicio o pelis de Disney (La Sirenita, La Bella y la bestia, etc.) esperando un principito azul que les produzca cosquillitas a la altura de su ombligo y un poco más abajo, pero lo que sí sé es que muchas personas (dejando ya de lado el género/sexo) tienen ciertos esquemas o representaciones mentales que condicionan mucho su afectividad y sus conductas, derivando en cosas como las siguientes:
  • personas que tienen un "tipo" de persona que les puede gustar o no, 
  • el someterse a costumbres que pareciera que sus papás o alguna autoridad durante su infancia les impuso, sea la famosa expresión "la mujer nunca se declara" o "el hombre tiene que coquetear y ser activo" o argumentos igual de discutibles y refutables, 
  • el no ser directos con otra persona, 
  • el histeriquear, dando vueltas y vueltas como una calesita o estimulando y moldeando sentimientos y expectativas
  • melodrama innecesario
  • ambivalencia en la naturaleza del vínculo con el otro
  • llamar la atención estúpidamente
  • tener fluctuaciones anímicas

Desconozco honestamente cómo funcionaba este asunto en otras épocas. Solamente sé que había un lenguaje con el abanico o que algunas damiselas tiraban su pañuelo al piso para que un caballero emergiera del anonimato para captar su atención, y creo que uno siendo hombre tenía que arrastrarse como condenado o estar pendiente si la señorita se dignaba a darle una oportunidad o no. ¿Pero con esto echo la culpa puramente al sexo femenino? Oh, no, incluyo también al arrastrado o perrito faldero que obedece esos cánones, a nivel de masoquista muchas veces. Sin embargo, de lo que estoy seguro es que hay cosas que son innecesarias y que pueden ser descartadas para ahorrarnos tiempo y energía.

Me canso de escuchar siempre la misma melodía: "no me calienta, por tanto no me interesa", "no tiene nada de tetas, es re plana", "no me contesta el SMS", "me está histeriqueando, me tiene harto/a", etc.

Siento profunda decepción y a la vez una pena sincera por aquellas personas que utilizan esquemas o patrones conductuales para intentar seleccionar y conquistar a alguien del sexo opuesto que, a mi criterio como ya dije, son patéticos, totalmente discutibles y hasta inclusive inmorales.

Muchas personas se están retorciendo por otra que las está ignorando para "no quedar servida en bandeja" o como "una fácil", otros están obstinadamente intentando conquistar a alguien que cada vez exige más y más en el ritual de galanteo/coqueteo/de conquista. Otras personas, aquellas que se la pasan mirando en vez de hacer, se la pasan denigrando y descartando a todo sujeto del sexo que le interesa por no poseer las características de Romeo o por no tener una silueta de miss-universo anoréxica. Otros dejan de lado totalmente lo afectivo para remitir casi todo a factores tales como la dimensión estética o el fenómeno de la tensión sexual.

La tecnología, cómplice inocente de todo esto, beneficia a que las personas manipulen por vía escrita al otro: comentarios ambiguos, demoras en contestar, aplicar la fría indiferencia ante el otro o maltratarlo con presencia o ausencia de adornitos como emoticones. Es gracioso cómo el infantilismo ahora tiene un rostro más: el histeriqueo online o escrito.

En persona imagino las manifestaciones siempre fueron la misma basura: halagar injustificadamente a nivel de - como se dice popularmente - "chupar las medias", el insultar/despreciar/humillar al otro que nos produce ira o dolor porque no nos da una atención que pretendemos que adivine, como también usarlo como chivo expiatorio por el simple despecho con todos sus congéneres. 

Tampoco olvido esas intenciones implícitas en chistes y comentarios donde se hace referencias a escenas o proyectos entre un "solo vos y yo", donde el fantasma de la potencial pareja se asoma. Otro ejemplo a agregar también es el estar a punto de dar el salto y de repente echarse a correr por la puerta de la vergüenza o retrasar las cosas para hacer todo más divertido o extender el show, o para producir falsas esperanzas, sumando una persona más a la lista de despechados o de "corazones rotos" por no cumplir ciertas promesas que uno señalaba que estaba dispuesto a cumplir.

Conclusión: Qué complejos son los vínculos, y qué complejos vienen a ser cuando recordamos otra realidad nuestra: la de ser seres sexuados. ¿Tan difícil es intentar pasar tiempo con la otra persona e ir abriéndose progresivamente? ¿Tanto cuesta querer al otro dejando de lado que sea del sexo opuesto? ¿Y es realmente más preferible quedar como un cruel manipulador en lugar de alguien avergonzado por exponer abiertamente sus intereses, intenciones o sentimientos?


domingo, 21 de octubre de 2012

El tercero que siempre está presente

Siempre que estoy hablando con alguien, como ya dije en una entrada anterior, se hace referencia a un tercero en algún momento inevitablemente, sea alguien importante en nuestra vida o sea un desconocido que nos dijo algo en la calle.

Ahora, el asunto se complejiza cuando ese tercero comienza a ser parte de nuestro ser y deja su impronta en nosotros de una manera constante o regular y negativa. No lo había notado antes, pero siempre hay un tercero presente, aunque sea hipotético hacia el cual sin darnos cuenta tendemos o nos volcamos. Voy a dar varios ejemplos.

  • Las personas que buscan desesperadamente enamorarse, dejar de estar solas o saciar su libido por medio del sexo. Uno a veces les puede preguntar si sienten el deseo de estar o conocer a alguien específico, con nombre y apellido o algo así, y pueden contestar tranquilamente que no, inclusive pueden llegar a contestar "no sé, quien sea" o "nadie en particular". Esto es porque tenemos algo que yo denomino "afectos difusos", que sostengo que son inherentes a nuestra naturaleza y que son producidos por nosotros mismos y no precisamente por algún disparador externo. Son ganas que tenemos de ciertas cosas sin que haya un tercero específico que lo satisfaga, siendo sensaciones o necesidades muy generales o vagas.
  • El estar vestidos: Si bien mucha gente puede decir "yo no me visto para nadie, me visto para mí nomás" o "yo no busco llamar la atención por la calle o algo así" en realidad sí están considerando un tercero, puesto que por algo se visten o arreglan de tal manera para salir y no para andar en su casa. Si bien es totalmente aceptable y creíble eso de "no busco que alguien me mire", uno sabe y tiene conciencia que va a ser observado por al menos media docena de personas si sale a la esquina. Además, ¿por qué estar vestidos o arreglados siguiendo nuestro criterio de "bien vestido" o "presentable"? Eso es porque estamos emulando la vista de un tercero, nos miramos al espejo, y no sé si se dieron cuenta, pero podemos ver exactamente lo que uno de afuera ve. Por tanto, el tercero estaría al menos como hipotético o como una proyección o emulación nuestra.
  • Gente que está acomplejada: todos tenemos complejos o cuestiones que son constantes o más bien circunstanciales. Es decir, tenemos ya sea rasgos que son propios o maneras de comportarnos ante ciertos estímulos pasajeros de una manera tal que se nos complica todo o nos enloquecemos. Ejemplo: una chica que se cree fea o desagradable. ¿Eso lo cree ella misma porque se le ocurrió a ella eso? ¿O es porque alguien la marcó con una burla o un comentario al menos una vez? Otro ejemplo. Alguien que se siente inferior a los demás. ¿Se siente inferior porque sí o porque realmente hay algo de ciertos terceros que percibió o interpretó como genial o "superior" que él no posee? En otras palabras: en los complejos básicamente siempre está presente el jucio, opinión o marca de un tercero, sea cercano o no, como pueden ser un padre muy exigente, amigos que no paran de hacer bromas, comentarios sobre la estética de uno, personas que no tienen paciencia, alguien que no nos dio una oportunidad para probarnos, etc.
  • Al exhibir nuestros dibujos, palabras, sentimientos, pensamientos, nuestros atributos físicos o lo que sea - séamos artistas plásticos de primera o un salame posteando en Facebook porque tenía ganas - uno no está hablando como un esquizofrénico solo, sino que sabe muy bien que puede haber alguien que atestigüe aquella manifestación o marca de nuestro mundo interior que plasmamos ahí afuera. No nos ponemos a repetir en voz alta nuestros pensamientos o sentimientos si ya los sabemos (salvo que estemos estudiando o estemos haciendo terapia o algo así): estamos expresando hacia afuera algo, y muchas veces es bastante catártico el simple hecho de que alguien nos escuche, lea y/o contenga, hecho donde no siempre está presente el "oh, ¡quería que VOS me escucharas! ¡Gracias!". Muchas veces uno puede escuchar el "necesitaba que ALGUIEN me escuchara", "tenía que largarlo para afuera", "no podía guardármelo para mí solo/a". Inclusive mucha gente siente como repugnante la idea de pasársela hablando siempre con ella misma o de repetirse una y otra vez cosas hasta el hartazgo que ya sabe o conoce, y eso es porque se necesita de un tercero que al menos presencie o sepa lo que nos pasa, le importe o no.
  • Casos más evidentes son las personas exhibicionistas o los posers, que su única meta es exhibirse y obtener algún placer del tipo que sea mostrándose o desnudándose ante el otro de alguna forma. No buscan la atención de un ser humano en particular, sino de una masa amorfa y anónima, importándole la cantidad y no la cualidad de la misma. Esto se ve en la cantidad de Me gusta en los Facebook, en la cantidad de retweeteos, de la cantidad de aplausos que uno espera al hacer algo, del número de gente que habla bien o simpatiza con uno, etc. etc. etc.
Por estas cosas también posiblemente nos gusta saber o creer que "alguien" está pensando en nosotros, que alguna "persona" especial puede aparecer en nuestra vida, y el porqué nos gusta escuchar nuestro nombre de una boca ajena, o porqué nos gusta que nos reafirmen ciertos dichos, posturas, creencias o conductas nuestras. El apoyo, el cariño, el contacto, la comunicación y demás están directamente relacionados con una realidad donde hay terceros que necesitamos que nos confirmen quiénes somos, que muchas veces inclusive nos sirvan de espejo o que nos recuerden que somos, que estamos, que podemos afectar, que podemos influir o inclusive dejar nuestra marca o recuerdo.

Como Schopenhauer dijo: “¿Se sentiría halagado un músico por los aplausos de una audiencia que supiera que casi todos estaban sordos?”

En fin, esta reflexión es la que me estaba insistiendo para ser publicada y que me empezó a acosar mientras estudiaba. Espero que uds., estimados terceros, hayan disfrutado esto que compartí con uds. ¡Saludos, masa amorfa y anónima! :)

miércoles, 17 de octubre de 2012

La hermenéutica del cariño

Soy un fan de los símbolos, de las interpretaciones hermenéuticas y de hallar significados implícitos o profundos en las cosas, además me encanta ir más allá del fenómeno visible y explícito (por más que maree o saque de quicio a muchos). Es por eso que pensé esta entrada y porqué la voy a desarrollar: los gestos comunes de las personas y cómo pueden ser interpretados o valorados en su nivel más profundo. Aclaro que obviamente muchas interpretaciones y significados que voy a hacer no tienen porqué ser compartidos o indiscutibles. Bueno, acá vamos.

1) El contacto visual: 

Los ojos son representados universalmente como aquello que muestra o refleja de tal o cual manera nuestras emociones y pensamientos, es decir, nuestro mundo interior. El sostener la mirada al otro indica en cierta forma una apertura, un "permiso" de que vea en nuestro interior si así fuese posible, como también puede indicar que el rostro ajeno no nos produce rechazo, desagrado, miedo u otra emoción o sentimiento negativo. Es por esto que cuando nos sentimos incómodos con alguien no podemos mirarlo a los ojos, sea por vergüenza, culpa, remordimiento, repulsión, etc. etc. etc., y también es el porqué nos incomodamos si alguien nos mira demasiado fijo, como si nos "clavara" la mirada o nos "penetrara" con ella: nos sentimos invadidos por dentro, no precisamente por fuera.

En el sexo opuesto (para heterosexuales) puede indicar además que el rostro no nos produce un desagrado estético y que además podemos realmente sentirnos atraídos por él y la persona en sí. Los ojos de la persona están en el rostro, que es aquello que muchos consideran como básico o importante primeramente para conocer al otro o inclusive recordarlo: es porque en él - siendo los ojos parte suya obvio - están la mayoría de las cosas que se comunican. ¿En el coqueteo acaso no hay miradas de reojo o miradas donde uno se queda "bobo" contemplando al otro sea por su belleza, personalidad o demás?

Uno está consciente también que es un tercero, que es observado y que puede observar, y es por eso posiblemente que los rostros sin ojos o que las personas ciegas o que miran al vacío (o en cualquier otra dirección) nos perturban tanto... Uno se siente exhibido y observador al mismo tiempo, y por eso por ejemplo tenemos vergüenza de que nos miren sin que lo sepamos.

2) Los obsequios:

Los regalos se dan como una muestra de aprecio hacia el otro, eso es más que obvio, ¿pero por qué son tan deseados y queridos? Bueno, si uno lo analiza un tanto puede notar que es por varios motivos: supone un gesto de sacrificio por el otro, porque se molestó en elaborar el regalo (sea artesanal o no), gastó tiempo o dinero en él (uno da una parte de sí, se esfuerza o molesta en ese objeto). También es porque generalmente representan una sorpresa para nosotros y buenos deseos o sentimientos de la otra persona (por eso los envoltorios coloridos que lo cubren, para dar misterio y producir buenas sensaciones al mirar tantos colores y formas y adornos).

Un regalo es una donación, es dar una parte de sí al otro para que nos recuerde, es una manera (generalmente material) de demostrar que queremos al otro y que siempre lo tenga presente cada vez que vea el obsequio. Representa la amistad o el aprecio que se tiene con la persona, es una manera de exteriorizar nuestros sentimientos, incluyan una carta escrita o no, como también la alegría de compartir alguna experiencia que para el otro es importante (¿un cumpleaños? ¿un casamiento? ¿el nacimiento de su hijo?). Es también un objeto que está entre las dos personas, que las une, es una excusa para que ambas se relacionen o tengan contacto, y es también una memoria para recordar y demostrar que alguna vez se pudo compartir o dar algo al otro, quien lo aceptó y/o valoró (en el mejor de los casos). Por eso muchos cuando se enojan con el otro rompen, tiran o alejan de la vista esas cosas: porque recuerdan directamente a la persona.

3) El "exhibirse" con el otro:

Ya sea declarando públicamente el tipo o naturaleza de vínculo que se tiene con el otro, como también los sentimientos que el otro nos produce, como también el exhibir una foto con alguien o hablarle frente a muchas personas demuestra de tal o cual forma que no tenemos vergüenza, miedo o culpa de hablarnos con esa persona e interactuar con ella. Demuestra un grado mínimo de agrado (si son conocidas o si es en un evento casual), y demuestra aprecio y orgullo en caso de ser un vínculo ya establecido o estructurado en el tiempo (amigos juntos en un grupo, una pareja de la mano, etc.). 

Significa sincerarse en frente de los terceros que se tiene una relación o una unión de algún tipo con el otro, que uno puede demostrar orgullosamente y sin temer a lo que los otros digan o piensen (o así debería ser). Si una persona se limita o inhibe frente a los demás cuando se relaciona con vos (en el espacio o momento que sea) es porque muy posiblemente teme exhibir a los demás el vínculo o afecto que uno le produce a ella. ¿Un interés secreto tal vez? ¿Uno está con una persona siendo que no debería? ¿Uno teme que surjan comentarios al respecto? Pueden ser muchos motivos, pero al fin y al cabo, es cobardía.

4) Contacto físico:

Como muchos podrán ver y experimentar, la proximidad física por ejemplo demuestra el grado de confianza, seguridad y agrado o atracción que se tiene por el otro. Miramos con recelo lo ajeno, tememos acercarnos a ello, ya sea porque pueda llegar a producirnos sensaciones desagradables o porque puede llegar a ser un peligro para nuestra integridad (física, emocional, psicológica, etc.). Cuando hay confianza las personas se besan, abrazan, se acarician, tienen relaciones sexuales y demás, aunque obviamente la edad, el género y el contexto limitan o condicionan qué tipos de gestos son "correctos" o "necesarios" con el otro, como es sabido.

Todo este tipo de gestos demuestran en general lo siguiente: atracción mínima al físico del otro (o a la persona que posee ese cuerpo en el mejor de los casos), un deseo o necesidad de tener y sentir al otro cerca, de recibir su cariño y las sensaciones agradables que sus caricias o su tacto nos producen (nuestra piel es un órgano erotizante y erotizable, es un hecho), como también representa la necesidad de "poseer" o "degustar" al otro, como los besos íntimos o los abrazos donde uno envuelve tiernamente al otro. ¿A algunas personas les gusta mucho besar? ¿A otras les gusta ser abrazadas firmemente? Recuerden que la boca es el primer medio por el que nos relacionamos con el mundo, por donde introyectamos aquello que necesitamos o que nos gusta, como también los brazos suponen un alcance o la capacidad de atraer hacia nosotros las cosas que queremos o que nos gustan. Respecto al abrazo también agrego esto: uno está vulnerable al otro, literalmente se "abre" y queda expuesto, además de sostenerlo al otro y soportar su peso (en el caso de ciertos abrazos), como también el demostrar que el contacto cercano y regular no molesta o inclusive es deseado (como en los abrazos largos).

¿Qué partes permitimos que nos toquen los demás? Bueno, eso también es en parte cultural y afectivo, no solamente con influencia de factores como el contexto o el género del otro, pero es un hecho que algunas personas sienten molestia, rabia o repulsión si otra las toca de alguna forma en tal o cual parte. Y acá no voy a lo sexual solamente, algunas sienten bronca ya de tener a algún pegote encima o constantemente al lado por ejemplo.


Hay gente que es incapaz de tener sexo con desconocidos o personas que no quieren de alguna forma, e inclusive algunos son incapaces de dejarse poner una mano encima o dejar que el otro se les aproxime mucho. ¿Por qué? Eso depende de la compleja personalidad de la persona, pero evidentemente hay de manifiesto una incomodidad o una ausencia de necesidad de contacto con el otro. Acá obviamente excluyo personas que solamente buscan erotizarse o seducirse sin afectos de por medio (de las cuales obviamente hay millones de casos en el mundo).

5) El comunicar verbalmente nuestro interior:

Una charla no solamente produce sensaciones agradables cuando el otro está cómodo y le "pone onda", sino que también permite una estimulación lúdica de pensamientos y sentimientos. ¿Se habla de algo interesante? ¿La otra persona nos conmueve con sus palabras dirigidas a nosotros? ¿El respeto, su vocabulario o sus tiernas palabras realmente nos llaman la atención o afectan de tal o cual manera? Eso es porque la palabra además de muchas veces ser bien concreta y literal, también es abstracta y es capaz de establecer y construir complejas representaciones en nuestro interior. Acá obviamente estoy yendo más allá de charlas puramente casuales o intelectuales, haciendo énfasis en charlas más profundas o "tiernas" entre al menos dos personas.

La poesía por ejemplo es esto: es elevarse de la materia y mezclar sentimientos con otras sensaciones como imágenes o sonidos con pensamientos. Las personas sentimos ternura cuando otra nos hagala mucho, cuando nos confiesa la admiración o el cariño que le producimos y que gusta de sentir o experimentar, como también nos abre la conciencia y enriquece el concepto del otro que tenemos cuando nos comenta qué le sucede en su interior por medio de conceptos, términos o metáforas por ejemplo. 

No es lo mismo relacionarnos con una persona que nunca nos cuenta nada de ella, ya sea de su vida o de cómo se siente afectada por nosotros, que otra que constantemente nos recuerda cuánto nos quiere y que además nos remarca todas las cosas que considera buenas o valorables de nosotros. Eso inevitablemente hace que las personas se ablanden por dentro y se abran al otro, creando así una "dependencia" con el otro, queriéndose sea de la manera que sea.

¿Para terminar? Nuestros gestos tienen un nivel simbólico impresionante, solamente que no lo sabemos por falta de análisis o reflexión (por limitarnos solamente a sentir y expresarnos). Estas "explicaciones" mías son intentos de comprensión de varios gestos entre personas y un intento de comprender también el porqué nos conmueven de tal o cual forma...

viernes, 12 de octubre de 2012

El lastre del pasado

No le voy a dar muchas vueltas al asunto porque no tiene sentido, simplemente voy a limitarme a recordar cómo el pasado no siempre es pretérito y es de hecho una marca en nuestra vida. Como somos animales con memoria, la misma nos sirve para recordarnos no solamente quiénes somos, sino que también nos recuerda hechos o sucesos para posiblemente tener una mejor orientación en el mundo y además poder aprender a evitar o no repetir ciertas cosas.

El problema es que muchas veces el recuerdo tiene una impronta muy fuerte e intensa y eso nos condiciona bastante, cegándonos en el presente o inclusive influyéndonos para tener una visión distorsionada o incompleta del mismo.

Si una chica tuvo un pasado interesante con los hombres, sea siendo una perra manipuladora o una tipa a la que le gustaba mucho revolcarse con desconocidos, y de repente dice que cambió y quiere algo serio, no lo vamos a creer de la nada. Ahora, si uno fuera el novio de esa chica y supiera todo eso, ¿se sentiría 100% cómodo instantáneamente? No.

Si una persona fue conocida por el mal hábito de robar y de inventar historias, torciéndolas a su conveniencia, ¿vamos a confiarle las llaves de nuestra casa y vamos a tomarla como testigo preferido a la hora de declarar cosas o de saber cómo sucedieron? No.

¿Qué acaso no nos cuesta perdonar las malas acciones de las personas porque contradicen la imagen que teníamos de ellas, siendo la misma de alguien bondadoso, amable, educado y recto por ejemplo? ¿Y por qué no nos sorprende que la gente mediocre o de dudosa moralidad meta la pata? Por el simple hecho de que al ver un patrón o una constancia tenemos un cierto margen de expectativas en nuestro interior.

Uno cree que apenas sale de su casa va a comenzar automáticamente su marcha para ir hacia algún lado, ¿pero qué pasaría si de repente, un día cualquiera, uno da un paso fuera de la entrada y se cae o se hunde en un pozo porque están reparando la calle? A lo que quiero ir: nos confiamos demasiado de las constancias y las regularidades, ignorando o no considerando posibles cambios o quiebres en patrones.

Otra marca interesante del pasado también puede expresarse en aquellas personas con un sentimiento de sameness, donde quieren que todo se mantenga igual siempre porque están cómodas y seguras con lo constante, siendo el cambio algo desestructurante y ansiógeno para ellas. ¿Ir a los mismos lugares? ¿Seguir firmemente tu protocolo o tus rituales para relacionarte con los demás? ¿Evitar las situaciones nuevas o desconocidas? ¿No tocar nunca temas que antes no se tocaron? Esas cosas posiblemente a todos nos han sucedido y demuestran que muchas veces vivimos aferrados al pasado.

¿Personas que nunca olvidaron a su primer amor o que tienen un lindo recuerdo de alguien que fue especial en su vida por primera vez? También más de lo mismo. Pasan los años y las personas tienen el recuerdo fresco y no quieren admitir que crecieron varios centímetros desde esas épocas. ¿Por qué? Porque algunos prefieren lidiar con el pasado, aferrándose a ciertos recuerdos o sentimientos, sea porque no han tenido hace mucho nuevas experiencias o porque simplemente tienen alguna tendencia a ser nostálgicos, sobrevalorando ciertos recuerdos que quizá no son realmente la gran cosa.


¿Cuántas veces algunos no se perdonan cosas que hicieron hace años? El típico cliché de las pelis y series de "oh, ¡todos estos años no pude perdonarme haberte abandonado, hijo!", "¡lo siento tanto, mi amor! ¡Ni con mis otras esposas pude olvidarte!", "nunca olvidé el día que nos dejamos de hablar" hace un eco interesante y por rebote nos podemos identificar con el personaje.


¿Qué de las personas que se sienten feas o poco atractivas por haber tenido una adolescencia donde quizá realmente lo eran, pero siendo que ahora están igual o más partibles que cualquiera que las trató mal o humilló? Una chica que fue rechazada o humillada en la escuela difícilmente se vea como una chica bonita o preciosa frente al espejo, como un chico que nunca tuvo muy bien físico de adolescente difícilmente se vea como alguien deseable para una chica si tuviera el torso al aire.

¿Y qué hay de la indefensión aprendida? ¿Esa que hace que bestias gigantes les tengan miedo a seres más pequeños que ellas porque alguna vez ellos las dominaron por mayoría o tamaño, siendo que ahora podrían comérselos vivos? Animales de circo, personas dominadas por sus jefes o por algún pariente que tiene dos cabezas menos de altura, etc. etc. etc.

¿Qué hay también sobre los sueños recurrentes? ¿Sobre fobias o miedos a ciertos objetos o situaciones porque de chicos un perro nos mordió o porque casi nos quedamos atascados en un ascensor? ¿Y sobre los recuerdos instantáneos e involuntarios por ciertos olores o lugares por los que pasamos? ¿Y qué tal esas juntadas nostálgicas que van desde "fiestas del recuerdo" hasta ver fotos de álbumes familiares o charlar con amigos de anécdotas para reírse durante un buen rato?

No voy a empezar con esa basura de libros de auto-ayuda o de pseudo-maestros iluminados espirituales de "deja ir tu pasado", "ve hacia la luz", "perdónate a ti mismo en el amor de Lo divino" y bla bla bla: cada uno sabe qué hacer y sabe cuánta fuerza o voluntad tiene para superar ciertos asuntos en tal tiempo o de tal manera. El pasado se hace presente siempre que lo evoquemos, y como dicen en mi carrera popularmente: "lo que no se elabora, se repite"...

lunes, 8 de octubre de 2012

Where lovers mourn

El título de la entrada lo saqué del nombre de un álbum de una banda que escucho, que también podría traducirse algo así como "donde los enamorados/amantes se lamentan/sufren/lloran". El nombre me sonó apropiado para el tema que voy a tratar acá, que para ser honesto tiene un tinte de tragedia y melancólico: el cómo las personas ven y experimentan aquello denominado "amor".

Este es un tema que muchas veces me carcome la cabeza porque es un asunto sobre el cual me lamento no haberme volcado y dedicado antes, quizá en mi adolescencia o un par de años atrás, por estar tan insensible ante muchas cosas concernientes al asunto y por tener a la indiferencia dominando mi mente durante bastante tiempo, ignorando inclusive al sexo opuesto en lo que respecta a mi persona, agregando además mi actual inmadurez en más de un sentido.

Problema número 1º: su concepto:

Una de las primeras cuestiones que vemos en estos asuntos es la definición distinta que tienen todos del "amor". Si bien la palabra en sí en latín significa "lo que nunca muere", hay una infinidad de concepciones y maneras de vivir el amor. Si uno hiciese una encuesta por la calle tendría tantas respuestas para contar y agrupar que querría pegarse un tiro, al igual que si uno preguntase qué es "Dios" y conceptos así. 

  • Hay personas que creen que el amor es aquello que te impacta a primera vista con el otro, 

  • como también hay quienes afirman que surge de la amistad previa entre dos personas.

  • algunos incluyen el factor sexual y estético, tales como la tensión sexual entre dos personas y la atracción por su rostro y/o su físico.

  • también podemos incluir gente que no cree en él y que lo reduce a puras reacciones químicas que nos producen sensaciones agradables no-eternas, 

  • o quienes por ejemplo creen que es un regalo de los dioses que nos hace más humanos.

Dependiendo del concepto que uno tenga del amor va a poder afirmar que lo siente o lo experimenta (o caso contrario), además de influir en la manera de valorarlo o de impulsarse a fomentar esa experiencia con otro, digo: si el amor para uno es algo pasajero, ¿vale la pena? Si es algo puramente químico, ¿duraría una miseria?, si es algo que puede suceder de manera simple, ¿por qué meternos de lleno con una sola persona? En caso de considerarlo algo innecesario: ¿uno se entregaría a experimentarlo?, y así sucesivamente...

Problema 2º: la manera de experimentarlo:

Hay gente que afirma que el que te tiemblen las piernas es amor, otra que se sienten mariposas en el estómago. Otros dicen que se está en un cuento mágico de Disney con fuegos artificiales y unos violines tocando un vals. También puede agregarse a la lista el simplemente sentir ganas de besar o abrazar fuertemente al otro, como quien no descarta tener algo con alguien si primero puede imaginarse teniendo sexo con ese alguien.

  • Algunos creen que es algo progresivo y lento, que de a poco se va intensificando, siendo uno consciente de ello. 

  • Otros creen que es algo que si no se sintió al principio, no se va a sentir nunca. 

  • También están los que creen que es progresivo pero que de repente nos damos cuenta,
 
  • como también hay quienes dicen que las sensaciones lindas no existen y en realidad es intercambiar fluidos con el otro, en un marco de convivencia (y conveniencia) social, cultural, sexual y económica.

El meollo del asunto, con más preguntas todavía:

  • ¿cómo uno intepreta ciertos indicios, señales o "síntomas" de que está sintiendo algo por el otro? 

  • ¿cómo sabemos que no es nuestra tendencia el fomentarnos y despertarnos ciertos sentimientos con muy poca ayuda o estímulo? 

  • ¿cómo sabemos que el temblar de las piernas o sentir mariposas en el estómago no son más nervios que otra cosa? ¿o que la excitación sexual es simplemente eso? 

  • ¿cómo sabemos que no estamos confundiendo un tierno afecto de una amistad especial con el amor en sí? 

  • ¿cómo sabemos qué se supone que se tiene que sentir en qué momento? ¿estando al lado de la persona? ¿durante un beso? ¿un abrazo? ¿mientras se tiene sexo? 

Esas dudas pueden complicar a cualquiera que las contemple, salvo que tenga una concepción firme de lo que es el amor.

Problema 3º: El cómo proceder:

Bien, supongamos que queremos poner a prueba lo que nos pasa, o justamente ponerlo en práctica con el otro porque estuviésemos seguros, entonces, como dijeron en la escena final de una peli que me gustó bastante: "¿qué sigue ahora?". 

  • ¿Hay que ir a decirle a la persona de manera firme lo que sentimos o dar el beneficio a la duda mientras lo expresamos? 

  • ¿En una plaza o en un lugar más íntimo como en la casa de alguno de los dos? 

  • ¿De manera graciosa, cursi, seria o dramática? 

  • ¿Hay que decir que uno "está enamorado" o que "siente algo" simplemente por no atreverse a nominar así la experiencia?

Ahora, supongamos el otro dice que no: ¿qué sigue ahí? ¿siguen siendo amigos? ¿uno llora de la desdicha? ¿deja de ver a la persona? ¿se enfada con ella? ¿insiste y persiste?, etc. etc. etc.

Ahora, si la otra persona cree que es mutuo: ¿hasta qué punto ambos sienten lo mismo por el otro? ¿lo valoran igual? ¿se lo expresan en ese mismo momento o dejan pasar un poco el tiempo? ¿se ponen ya de "novios" o simplemente se etiquetan como "salientes"? ¿hay suspiros y pasión intensa en el momento? ¿o está todo como siempre yendo de a poco?

Como verán, estas preguntas no son invento mío, sino que son cosas que de hecho son muy factibles y que quizá todos se cuestionan (quizá no tanto como yo expongo, quizá dependiendo más de su situación con el otro), pero podemos estar seguros que son experiencias que son un riesgo y que nos producen miedo, duda e inseguridad, séamos súper experimentados en la materia como no...

Ahora (y con esto ya me termino de joder), luego de estar con el otro, se sea "amante", "saliente", "novio", "prometido", lo que sea: 

¿qué cosas mantienen al amor o lo incrementan?: 
  • ¿salidas románticas? 
  • ¿ver pelis juntos? 
  • ¿tener charlas agradables? 
  • ¿o simplemente la compañía del otro?

¿qué cosas mengúan el amor o lo debilitan?: 
  • ¿los celos? 
  • ¿la rutina? 
  • ¿las arrugas? 
  • ¿el no tener más de qué hablar? 
  • ¿la convivencia real?

Conclusión: ¿qué concepción personal tiene cada uno del amor? ¿habrá alguien allá afuera que comparta esa manera de ver y sentir esa experiencia? Quizá el tiempo y las situaciones nos vayan dando pistas para averiguarlo...


El atrofiante fanatismo

Posiblemente por el título crean que esto es puramente una especie de crítica bien dura y resentida contra ciertos grupos de personas o contra ciertas actitudes de ellas, pero el hecho es que si bien voy a transmitir mis reflexiones sobre este asunto señalando ciertas cosas - que a mi criterio - son extremos e incongruencias desde el sentido común y la lógica, es también una reflexión sobre nosotros mismos y cosas que dejamos pasar en la vida cotidiana.

Algo que sostengo siempre es que somos bastante imperfectos y que venimos fallados de fábrica en alguna cosa, y creo que el tema fanatismo refleja varias necesidades o carencias que tenemos. Ahora vamos con el asunto:

Si bien en parte podemos decir que el ser humano es una criatura de hábitos, hay veces que ciertos hábitos, costumbres o rutinas nos afectan de una manera bastante particular, que se refleja, por ejemplo, en el fanatismo.

Sí, lo sé, todos tenemos algún gusto o interés que nos puede, algo que nos fascina y nos encanta: un color, un instrumento musical, un autor, una actividad, un estilo de pensamiento, una filosofía para la vida, etc. Lo sé, estoy consciente de eso, y es por eso que preferimos un cierto color sobre nuestras prendas, el porqué escuchamos muchas veces un cierto tipo de música o el porqué nos molestamos cuando nos critican un autor o un ídolo nuestro.

Ahora, el problema más obvio que todos podemos ver alguna vez en la vida: hay gente que rompe las pelotas constantemente con lo mismo, que su vida gira en torno a esa cosa/persona y lo grita a los cuatro vientos. 

  • ¿Tu músico es el mejor del mundo y querrías que te haga un hijo? 
  • ¿Tu novia es la chica más linda, graciosa e inteligente de todas? 
  • ¿Tenés un libro que leíste cuarenta veces porque te parece escrito por los dioses? 
  • ¿Tenés un tema infaltable en tu celular porque te emociona y te saca un par de lágrimas? 
  • ¿Hay una peli que te encanta y que tenés en DVD Edición Limitada BluRay con comentarios del director y de los actores que ves todos los meses?
  • ¿Amás tanto a los mamíferos que no comés carne por empatizar con ellos?
  • ¿Protegés tanto al medio ambiente que odiás las bolsas de plástico y no querés manejar para no contaminar el medio ambiente?
  • ¿Amás tanto el inglés que todo el fucking día te la pasás hablando english because it sounds very cool and you are a sooo badass? 

De acuerdo, pero comenzá a cuestionarte el porqué esa cosa (ideal, sentimiento, actividad) o esa persona son tan importantes en tu vida, y si no estás exagerando o siendo alguien compulsivo o que se aferra demasiado a ello. Es decir, desde cuándo comenzaste a simpatizar con ello y de qué formas afecta otras esferas de tu vida: 

  • ¿físicamente te encontrás bien de estar todo el día practicando algo o privándote de ciertos alimentos? 
  • ¿psicológicamente no te ponés ansioso cuando alguien opina algo diferente a vos respecto a ello? 
  • ¿no te dan ganas de golpear gente cuando atacan a tu tótem?
  • ¿de qué cosas te privás para seguir cierto pensamiento o filosofía de vida? 
  • ¿Sos "straight edge" porque odiás salir a lugares ruidosos y no tomás pastillas, remedios, alcohol, café y otro tipo de sustancias? ¿O por intentar ser eso justamente tratás de encajar en el estereotipo?
  • ¿creés que tus amigos tienen que ser perfectos y por eso te cuesta tanto perdonarlos cuando hacen algo que considerás como una herejía contra la amistad?
  • ¿tenés enemigos declarados de algún partido político opuesto o distinto al tuyo?
  • ¿has perdido amistades o has tenido conflictos con los demás por defender las políticas de un dictador o una figura social o política mal vista por todos?
  • ¿el amor de Dios es tan tan grande y fuerte que te ayuda a salir adelante en todo y tenés que seguir la Biblia literalmente, creyendo que el mundo fue creado en aproximadamente siete días?
  • ¿encontrar un príncipe azul es aquello que te va a salvar de la miseria y va a restaurar el amor propio que no tenés o que está quebrantado?
  • ¿creés que los demás son inferiores por no tener sangre 100% europea como la tuya?
  • ¿no estás gastando mucho tiempo de tu vida frente a la PC viciando al mismo juego o estando como sanguijuela con alguna persona?

Esos son ejemplos claros de cómo uno puede reflexionar sobre las consecuencias directas o indirectas de aquellas cosas que asumimos y que optamos por introyectar en nuestro ser, a tal punto de sentir que son una parte importante de ella, a tal punto de sentir que nos hieren a nosotros, cuando en realidad están haciendo un comentario humilde y educado respecto de esas cosas. Aunque por otra parte admito que las diferencias y la desigualdad son inherentes a este mundo, y por tanto siempre vamos a tener conflictos o roces con los demás, independientemente séamos fanáticos o no de tal o cual cosa.

Hay chicas que defienden a sus músicos favoritos como si fueran sus novios o sus hermanos si uno les comenta que no les agrada su música, hay fanáticos religiosos que dicen que vas a arder en el infierno por no ser virgen antes del matrimonio, y hay gente que se ríe si te la pasás todo el día leyendo en vez de andar chupándole los genitales a una persona desconocida. ¿Es un hecho o no? 

Esto lleva a dar vueltas en las mismas cosas compulsivamente, el no discutirlas como si fueran un dogma, adoptar una postura de terror y respeto excesivos muchas veces injustificados frente/ante algo o los otros, el evitar ciertos alimentos, hábitos o pensamientos que no encajan con ese sistema (ya sea de creencias, pensamientos o sentimientos) que usamos en nuestra vida, etc. etc. etc.

Necesitamos forjar nuestros senderos y métodos para avanzar en el mundo y seguir estando en él, tenemos diferentes recursos para poder salir adelante o sentirnos cómodos al relacionarnos con todo lo que nos rodea. ¿Esa persona con la que vivimos pegoteados nos hace sentir bien porque nos hace sentir acompañados? ¿Ese punto de vista filosófico nos llena el vacío que sentimos? ¿Esa actividad física nos hace sentir poderosos o importantes por sobre los demás? ¿Ese ídolo nuestro compuso una canción que nos ayuda a canalizar sentimientos cuando otra cosa no? Esos pueden ser muchos motivos por los cuales comenzamos a familiarizarnos con algo, pero el ya confundirnos, el fusionarnos con ese objeto (sea material o no), tiene consecuencias como las que ya expuse en los ejemplos de arriba.

¿Conclusión? Todos posiblemente caemos en esto con tal o cual cosa, la cuestión es ver hasta qué punto esto es una manera sana de adaptarnos al mundo y así poder ser, o si es algo patológico que estamos sobrevalorando, a tal punto de dañarnos a nosotros o inclusive afectar negativamente a los otros...

jueves, 4 de octubre de 2012

Nosotros, los parcos

Esta entrada en particular la hago por un motivo muy específico, y que es personal, pero que igual sirve para cualquiera la lea e inclusive pueda identificarse y compartir varios puntos: muchas personas han llegado a juzgarme como una persona fría, insensible, egocéntrica, asquerosa o inclusive carente de sentimientos. ¿Justificaciones? No soy el ser más cariñoso, tierno o dulce del mundo, al menos no instantáneamente ni con todo el mundo.

Comienzo con esto comentando que no soy la única persona existente que conozco que es casi exactamente (o igual) que yo, y la verdad que de humanas tienen más que aquellas personas que se la pasan siendo simpáticas y abrazando a todo el mundo indiscriminadamente o cosas así. Por tanto, voy a hablar por todas las personas hoscas, parcas, serias o muy mojigatas:

Primeramente, no somos personas que expresamos abiertamente nuestros sentimientos, ya sea porque no nos resulta cómodo, porque nos cuesta manifestarlos (no significando así experimentarlos o reconocerlos) o porque simplemente consideramos que ciertos gestos se usan en ocasiones especiales o cuando realmente nacen de adentro.

Algo que me da risa y pena a la vez es aquella gente que se encariña rápido con todo el mundo, de manera excesiva, que abrazan y dicen "te quiero", que lloran cuando se despiden de uno o que extrañan de manera tan pero tan fácil. Esa gente, de acuerdo a mi experiencia, es la misma y primera que se enoja y manda al carajo todo con el otro, puesto que son personas con los sentimientos a flor de piel, que se dejan zarandear por las pasiones y los impulsos. 

Creo que ciertos sentimientos y afectos en particular, llámense "amor romántico", "amistad", "simpatía", "afinidad" o "ternura", son una de las pocas cosas en las que tengo fe y que valen muchísimo (soy agnóstico y no tengo una visión optimista de las cosas, como varios sabrán), no solamente por las sensaciones y pensamientos agradables que producen, sino porque realmente son el puente que tenemos entre nuestro mundo y el mundo de allá afuera. Por este motivo, no pretendan que los parcos expresemos gestos cariñosos y palabras de pasión que no nos nacen de adentro, aquellas que creemos que consideraríamos imprudentes decirlas o expresarlas al poco tiempo, con alguien que realmente no queremos o conocemos.

Quizá no tengamos la costumbre de dar abrazos seguido, ni mucho menos de andar besando gente o mirándola tiernamente a los ojos produciendo escenas románticas o que harían llorar a espectadores que vieran una peli con esas cosas, pero créanme que cuando uno gana la amistad, el respeto o la admiración de alguien hosco, asqueroso, antipático o "frío", vale mucho más que ganarse el fácil afecto de una persona excesivamente cariñosa y afectuosa. 

Ganarse algo de eso de parte de un parco  es un logro importante, es como si uno atravesase las murallas y toda clase de obstáculos de un castilo al que vale la pena llegar, en lugar de apenas moverse para estremecer al otro, haciéndolo llorar o produciéndole ganas de apretujarnos los cachetes inclusive de manera injustificada o exagerada.

Algunos quizá séamos torpes por no estar acostumbrados a sostener sobre nuestros brazos, hombros o manos a alguien, pero cuando lo hacemos, es porque realmente esa persona o situación en particular nos conmovió, rompiendo nuestra estructura y poniendo en movimiento esas mociones afectivas. Particularmente prefiero el abrazo de alguien poco expresivo que de alguien que los vive dando, como ya dije, primeramente porque es casi seguro que ese abrazo es algo que nace de adentro, que no se lo da a cualquiera, y hasta posiblemente haya hecho un esfuerzo para darlo y dejarse llevar por él. Ni hablar de la gente enamorada y que expresa con todo tipo de gestos y palabras lo que ellas sienten, puesto que los parcos también creemos que podemos enamorarnos, y de hecho podemos quererlo aunque no se lo imaginen.

¿Nunca se sintieron incómodos, ustedes, los no-parcos, porque alguien les expresó demasiado cariño y no fue mutuo o al menos similar? ¿Nunca tacharon a nadie de "exagerado" o "melodramático" por exceder afectos que ustedes y la mayoría creen haber experimentado? Bueno, imaginen que nosotros viéramos eso en muchas más personas, incluyéndolos a ustedes, sin así juzgarlos peyorativamente.

El que alguien haga un sacrificio de romper sus esquemas, su rutina, su rigidez, su comodidad por brindar un gesto tierno y dejarse recibirlo es algo que realmente noble, puro y digno de un ser humano hecho y derecho. El ser afectuoso con todo el mundo (de una manera excesiva me refiero), es discutible pero... ¿hasta qué punto podemos saber cuán especiales o particulares somos para esa persona si es muy sensible? ¿cómo podemos distinguir que nosotros le estamos produciendo ciertas mociones afectivas y no solamente ella por tener una personalidad, tendencia o predisposición a ello?

Cuando una persona poco expresiva lo hace, muchas veces es objeto de burla, atención o sorpresa para muchos, y es porque no esperaban una sonrisa de su parte, el verla de la mano con otra,o inclusive el estar jugando con un niñito o cosas así: se crean el esquema mental de un ser con cara de traste todo el tiempo, enojado, deprimido o algo así, siendo que el rostro no siempre es fiel reflejando emociones y sentimientos. ¿Nunca consideraron que sentimos ciertas cosas pero preferimos darles un cierto lugar o protagonismo de manera más sobria o templada? ¿O que experimentamos ciertos afectos que preferimos identificar y conocer más antes de expresarlos a tal o cual persona?

Con echar de menos es lo mismo: algunos echan de menos y de manera intensa al otro, al poco tiempo. ¿Esto tiene algo de malo? Es discutible según la persona, pero en general nosotros somos más introvertidos y tendemos a estar más en nuestro mundo, como muchos sabrán. Pero eso no quita que necesitamos contacto humano, al menos con quienes queremos. Podremos ser "exquisitos" o "selectivos" por tener alguna clase de "filtro" sobre las personas que elegimos. Podremos vivir encerrados estudiando o en la computadora, sumidos en un mundo intelectual o abstracto, pero las huellas que nuestros seres queridos nos dejan siguen estando en nuestro interior. ¿A qué quiero ir con esto? Que cuando echamos de menos a alguien, es porque REALMENTE lo echamos de menos, no cayendo en el vago y difuso afecto de "extrañar" por estar solo o por aburrimiento, ni tampoco por querer juntarse con "alguien", "quien sea". Solamente he conocido un par de personas que han afirmado casi nunca echar de menos a alguien ni necesitar de otros, y honestamente ni siquiera las considero parcas, torpes o introvertidas: son patéticas o realmente están enfermas.

Los parcos, para terminar, insisto, tenemos sentimientos. Posiblemente séamos tontos al ignorarlos o no siempre dejarnos llevar por ellos, pero están ahí, listos para, en el momento y situación adecuados, ser dados pura y exclusivamente a una persona en particular, no mandando mensajes de cumpleaños cliché, ni mucho menos dando un abrazo de Osito Cariñosito a toda persona que nos caiga bien. ¿Tienen que vernos llorar o riendo a carcajadas para recordar que somos humanos? Está bien que puede sorprender el atestiguar eso, pero no vengan con planteos manifestando el desconocimiento de que tenemos sentimientos: es una burla y nos dan ganas de golpearlos (sí, también nos enojamos y sentimos ganas de eso). ¿Personas poco sociables escondidas por ahí en un rincón? ¿Personas que apenas sonríen en las fotos? ¿Sujetos que no lloramos por muchas cosas que otros sí? Sí, esos somos nosotros.

En fin, espero varios se hayan identificado conmigo, y espero otros hayan logrado comprender más a ese "tipo" de personas, no agrego nada más y acá termina mi mensaje. 

Saludos a todos :)

miércoles, 3 de octubre de 2012

Hablando sobre un tercero

Esta vez quería analizar esto porque es una costumbre que muchísimos tenemos: intentar llenar huecos, vacíos y lagunas con explicaciones y suposiciones respecto a una persona. ¿Una persona desconocida y misteriosa de la cual no sabemos nada de su vida? No siempre, también incluyo personas cercanas a nosotros o que conocemos en algún grado.

Ahora, uno va a decirme "mentira, yo nunca hago eso, no me importa la vida ajena de nadie", y a esto yo digo una palabra: "bullshit". No todos tenemos el tiempo libre suficiente y disponible para hacerlo, pero bien que todos hemos dado nuestra opinión o suposición sobre un tercero cuando nos han pedido o cuando no hemos sabido de qué cuerno hablar. ¿Cosas malas? ¿Chismes? ¿Hablar mal del otro sí o sí? No necesariamente... hay suposiciones de todo tipo, pero pueden ser ofensivas para el otro, y por ello preferimos ocultarlas o nunca comentarlas. 


Ahora prosigo a dar motivos del porqué las personas suponen cosas de la otra:
  • Tiempo libre
  • Curiosidad
  • Real interés en conocer/saber algo respecto a esa persona
  • Ganas de armar quilombo/problemas/puterío/despelote/descajete intencionalmente
  • Creerse el psicólogo/adivino/sociólogo pro
  • Reducir el ansiedad y el misterio por medio de explicaciones

Ahora, ¿qué motivos/causas puede haber para que alguien no comunique esto a la persona a la que uno se está refiriendo?
  • Inseguridad/duda ante la suposición propia
  • No tiene ganas y le resbala
  • No conoce a la persona
  • No se cree alguien indicado o relevante como para comentarle lo que uno piensa
  • Por derecho a opinar y no estar obligados a comunicar todo lo que pensamos, decimos o sentimos respecto a otro
  • Cobardía
  • Por conocimiento que la persona podría cabrearse bastante y con todo derecho molestarse/enojarse

Prosigamos con posibles elementos/factores/características/variables inherentes a la situación o la persona misma que hacen que uno suponga, opine y/o especule:
  • La situación donde se desenvuelve todo no está clara
  • La persona no da información suficiente, por lo que crea misterio o dudas
  • Hay conductas raras o fuera de lo común en su comportamiento, o también conductas discutibles o dudosas respecto a lo moral por ejemplo
  • Hay una urgencia o necesidad real de saber qué está aconteciendo respecto a esa persona para poder actuar o tomar una postura frente a ella

Ahora, vamos con ejemplos comunes:
  • "esa chica me parece una estúpida, más por cómo habla"
  • "para mí sus papás están re peleados y por eso él está tan bajoneado"
  • "odia a la vida y es una resentida con todo"
  • "parece una enfermita y le falla la cabeza por lo que hace"
  • "creo que anda atrás mío"
  • "parece una ninfómana"
  • "los otros días me hizo sospechar muchas cosas"
  • "actúa como si todo le chupara un huevo"
  • "parece una puta"
  • "parece un estúpido y un mujeriego"
  • "es como si algo le perturbara, por eso casi no habla"
  • "la noté media bajoneada"
  • "habla a las espaldas pero a la cara nada"
  • "no sabe valorar a sus amigos y le interesa ser popular socialmente nomás"

¿Alguno les sonó familiar? 

El asunto es que siempre estamos suponiendo del otro, más si es parte de nuestra vida aunque sea, porque necesitamos conectar las piezas, rellenar huecos, lograr conexiones, dar sentido a elementos muchas veces confusos, desordenados o dispersos. El problema es cuando uno lo hace compulsivamente o por costumbre, o peor: por maldad y para crear problemas, lo cual hace que las suposiciones sean bastaaante atrevidas y bastaaante específicas y muy arriesgadas.Vamos con ejemplos más específicos:
  • "creo que esa tipa anda atrás mío, hace rato me tiene ganas pero se hace la boluda"
  • "ese chico parece re anormal, como que es re perturbante y encima parece un asesino serial, la verdad ni ganas de conocerlo"
  • "a esa seguro la cagan a trompadas en la casa y dicen que la madre y el padre están reee locos, capaz por eso es tan rara"
  • "ese vago no tiene códigos, se caga en sus amistades y encima manipula a todos, es un agrandado y le gusta usar a la gente, es una mierda de persona"
  • "esa chica va a ser una fracasada, encima parece que no tiene todos los patitos en fila y que vive en una nube de pedo siempre"

Nuevamente, ¿este tipo de frases no son comunes acaso? 

Sin embargo creo que hay una gran diferencia entre dar una opinión muy limitada o muuuy general, que una muy específica y bastante atrevida, donde uno supone demasiadas cosas sin tener muchas pruebas - y en caso de tenerlas - es de osado interpretarlas para además hacer todo un sistema teórico o un perfil de esa persona. Ahora... cuestiones a plantearse: ¿hasta qué punto puede o no ser ofensivo lo que decimos? ¿Es siempre necesario hacérselo saber al otro? ¿Se es hipócrita por guardar ciertos comentarios u opiniones? ¿Qué utilidad tendría realmente el expresarlas? 

En mi caso particular, por ejemplo, yo doy por sentado que van y viene comentarios de mi persona, no porque sea alguien importante o que llame la atención o algo así, sino por el simple hecho de que con estar un rato con alguien charlando, y luego abandonar la charla y retirarse puede influir a un cierto pensamiento o comentario que puede ser transmitido a otra persona, aunque sea de pasada. Imagino que, según los demás, debo ser entre tantas cosas, un tipo insoportable, feo, deforme, creído, raro, perturbante, desagradable o inclusive un psicópata. Ahora, ¿me molesta que piensen estas cosas de mí? La verdad no. Primero porque uno sabe bien lo que es y lo que no (o al menos casi siempre, aunque sirve que los otros sean tu espejo cada tanto), y segundo porque las personas tienen derecho a pensar lo que quieran de otra. Me sentiría ofendido, creo, si las personas se fueran demasiado por las ramas y estuvieran demasiado pendientes de mis asuntos, en lugar de preguntarme para sacarse dudas y así evitar especular teorías muy random o muy voladas, aunque en parte entienda que no es fácil enfrentar a otro o preguntarle ciertas cosas.

¿Conclusión? Todos tenemos concepciones del otro, muchas veces graves y otras veces que no son preocupantes, pero no siempre significa que séamos malas personas, ni una basura de ser humano ni un chusma: simplemente somos humanos intentando comprender y entender a otro (en el mejor de los casos), y tratando de darle un sentido a sus acciones y su desenvolvimiento en el mundo y con los demás. ¿Estás especulando sobre gente que ni es cercana o que apenas viste? Estás gastando tu tiempo, más si no recibís beneficio de algún tipo. ¿Estás rompiéndote la cabeza en tratar de entender o comprender a alguien? Eso va a depender de cuánto conocimiento tengas del otro y qué motivos tengas para hacerlo. ¿Pensás ir a decirle lo que pensás para confirmar o refutar tus suposiciones? Esa es una decisión puramente tuya...