lunes, 24 de septiembre de 2012

De qué hablan las personas todo el tiempo

Bueno, otra entrada más que resume y pule el contenido de varias anteriores: ¿de qué hablan las personas todo el tiempo? Sé que uno dirá "oh, dios, la sigue con analizar cosas obvias y que no valen la pena", pero bueno, en mi tiempo libre realmente disfruto haciendo esto y de hecho me entretiene, así que a no quejarse porque mientras tenga lectores con este blog voy a seguir :P

Ahora, vamos al punto: ¿de qué hablan las personas en general? ¿Es algo misterioso o algo complicado? Mi respuesta es: "naaaa".


En realidad hay muchas cosas de las que las personas hablan, pero tienden a ser las mismas y de hecho vuelven a repetirse, con algún que otro cambio nomás. Acá van los ejemplos más comunes:

1) Primero voy a hacer referencia a cosas cotidianas/comunes/ordinarias/de la rutina de uno
  • "¡hoy me levanté tarde porque el despertador no sonó, boluda!"
  • "en la clase de filosofía casi me duermo [inserte risas aquí]"
  • "hoy alto almuerzo tuve, altas milanesas con puré morfé"
  • "fui al centro a comprarme una prenda, no tenía pantalones"
  • "me quemé cocinando"
  • "se enfermó Eustacio (el perro, gato, loro, lo que sea)"
  • "me pinté las uñas de otro color, ¿te gusta?"
  • "hoy en una partida le rompimos el traste al otro team"
  • "tuve que entrar la ropa porque se largó a llover re fuerte"
  • ¡qué caras están las cosas por favooor!"

Es decir, cosas que de ser que un conocido o alguien-que-no-nos-importa nos contara, nos chuparían realmente un huevo. Como uno no tiene una vida llena de aventuras supongo que tiene que resignarse o volcarse a hablar de estas cosas, aunque algunas personas no lo hacen, diciendo frases como:
  • "nada, no tengo nada para contar"
  • "mi vida es aburrida, ¿vos qué contás?"
  • "no he hecho nada"
  • "estuve encerrado, no salí"
  • "nadaaa, ¿y vos?" 

Cuando la gente hace esto ya empezamos flojo o mal, y puede terminar en lo que todos consideran un "embole" (algo aburrido, letárgico, denso), más porque el otro ni siquiera se predispone a contar cosas bobas para al menos adentrarse a algún tema o tener un intecambio de palabras agradable. Es decir: estas charlas son necesarias, más si te importa la persona y lo que haga de su vida.

2) Ahora vamos con otro tema: un tercero o los demás. Uno puede decir "yo nunca hablo de nadie, no soy chusma", "no me gusta el puterío", "no me importa la vida de los demás", "no ando pendiente de vidas ajenas". A lo que yo digo: MENTIRA. Cuando uno se resigna a compartir algo propio casi siempre tienden a usar a un tercero o algo externo para desviar la atención o rellenar ese hueco. Ejemplos:
  • "mi vieja me tiene podrido"
  • "mi vecina es una pajera"
  • "mi novia me tiene harto, loco"
  • "un amigo mío está re bajoneado, le pasó algo re feo"
  • "mi compañero de banco es un denso"
  • "¿te enteraste quién está embarazada?"
  • "¿sabés a quién me encontré los otros díaaaas?"
  • "¡No sabés lo que me enteréeeee!" 

Ahora: ¿esto siempre lleva a hablar hasta de cómo se cepilla los dientes el otro o sus horarios durante la semana? No, es simplemente hacer comentarios sobre lo que nos rodea, en este caso personas, no es precisamente hablar de su vida entera ni menos inventar o suponer cosas todo el tiempo.

3) Películas, música, libros, series (gustos e intereses). Y acá es cuando la cosa comienza a ponerse interesante: la gente comienza llevarse mejor o peor, además de conocerse mejor y llegar a acuerdos o diferencias (bastante importantes muchas veces). Algunos porque comparten las mismas cosas, otros porque se complementan, y otros porque si bien no tienen cosas en común les gusta escucharse y compartir cosas simplemente.
  • "¿te gustó el CD nuevo de la banda? a mí me pareció una mierda desde que se fue [inserte miembro de la banda que se fue a la mierda aquí]"
  • "¡me encanta ese autor! ¿qué libros leíste de él? Si querés te sugiero un par"
  • "¡qué buena peliiiiiiiii! ¿te gusta esta otra? ¡Podríamos juntarnos a ver pelis!"
  • "¿Te gusta ese actor? ¡Me parece malísimo!"
  • "¿Nunca escuchaste ese tipo de música? Yo te paso un par de archivos"

Acá es cuando comienzan las afinidades o las diferencias respecto a gustos e interseses, y eso puede condicionar bastante a la hora de juntarse o volver a repetir encuentros con el otro, además de cómo nos vamos a llevar con él:
  • "¿de qué hablo con él? no sé de qué hablarle"
  • "no da juntarse, no tengo mucho de qué hablar"
  • "hay que juntarse de vuelta, me cayó re bien esa chica"
  • "¡tenemos un montón en común! [se idealiza con la persona]"
  • "somos re distintos, no pegamos ni con moco"
  • "lo voy a invitar a hacer [inserte actividad conjunta aquí], le va a gustar"

4) Filosofía de vida: Acá todo se pone más "dramático" y pueden empezar quilombos o debates sobre muchas cosas, como también se puede lograr aprender mucho y abrir la cabeza, o bien ganar un "enemigo" aunque sea intelectual. Generalmente se comparten ya cosas muy personales que involucran directamente creencias, valores y sentimientos:
  • "Yo no veo así las cosas, para mí es muy distinto a cómo planteás porque [bla bla bla]"
  • "¿Comés carne? ¡¿Cómo vas a comer carne?! ¡No hay que matar animales! [bla bla bla]"
  • "¿No creés en Dios? Oh, qué triste, vas a arder en el infierno y no vas a estar al lado de Cristo [bla bla bla]"
  • "¿Vos decís? Nunca lo había visto así, tenés razón la verdad"
  • "Da mucho de qué hablar este tema, ¿no? Es complejo..."
  • "¡Viva el matrimonio igualitario!"
  • "¡Estoy contra el aborto!"
  • "Este gobierno es una mierda, hace todo mal, porque el pueblo tiene que defenderse y [bla bla bla]"
  • "Yo no haría eso que decís, yo hubiera hecho otra cosa porque [bla bla bla]"
  •  "Me parecés re extremista con tus opiniones [bla bla bla]"
  • "La verdad pienso más o menos como vos, posta..." 
  • " ¡con eso no se jode, eh! [inserte mirada maliciosa y amenazante aquí]"
  • "No me gusta hablar de eso (momento incómodo se hace presente)"

Lamentablemente, si uno quiere realmente relacionarse con el otro, este tipo de charlas las va a tener que tener, porque nos ayudan a expresar nuestro interior en asuntos la mayoría de las veces sensibles o serios, y no solamente dar vueltas en cosas ordinarias como las primeras ni tampoco en cosas que nos distraigan de otras que de hecho son parte de este mundo que nos rodea. No es lo mismo que alguien viva hablando de películas que de su opinión sobre qué es la vida, si existe vida después de la muerte, si está de acuerdo con ciertas actitudes sociales o no, etc. 

¿Qué es lo mejor para una charla con otro? Yo creo que hablar de un poco de todo, e incluir todas estas cosas. Hay quienes por torpes, cobardes, rígidos o miedosos siempre se centran demasiado en las mismas cosas, y así aburren o entretienen con su estilo de charla o de relacionarse por medio del habla, lo que puede causar opiniones contrarias en quienes lo rodean. Uno puede recibir desde un "un gusto hablar con vos" hasta un "la verdad no se puede hablar con vos". También obviamente se presentan extremos en las personas por esto, como las personas "nerds" que viven pensando y analizando todo en su discurso, como quienes son "cinéfilos", "metaleros", "militantes políticos" o "fanáticos insoportables" de alguna cosa. Así desgraciadamente se etiqueta a las personas (y muchas veces porque ellas lo fomentan o lo hacen solas), como también se puede llegar a conocerlas bien, sabiendo y recnociendo las cosas que marcan su vida o que ocupan un lugar importante en ellas.

¿Conclusión? Creo que incluir estos cuatro temas básicos ayudan a tener un equilibrio entre el drama y la pavada, la intimidad y el espacio entre personas que debe respetarse, como también entre el conocer al otro y desconocerlo totalmente. Estaría bueno que todos pensemos de qué cosas hablamos siempre con el otro, y de cuáles no, para ver si se puede cambiar la rutina o la estructura para quizá enriquecer o variar el vínculo, al menos en lo que respecta a una simple charla con compañía, ¿no?

domingo, 16 de septiembre de 2012

La frialdad y el melodrama

Estos son dos extremos que se suelen echar encima a una que otra persona que seguramente conocemos en nuestra vida. Ambos son molestos. Ambos "perjudican" a la persona y a quienes la rodean (de tal o cual forma). Ambos son muchas veces insoportables y también un caso perdido.

Las personas melodramáticas son seres que constantemente se comportan, sienten y actúan como si el mundo se estuviera viniendo abajo, como si estuvieran desgarrando su alma. Es como tocarles el nervio constantemente, expuestos a cualquier estímulo externo como algo amenazante, intenso, fuerte, impacable, como si ellas fueran personas con cero tolerancia o resistencia a ellos. Son personas muy afectuosas, y no solamente muy conectadas por sus emociones y sentimientos: sino también dominadas por ellos y a la vez exagerándolos, quizá por interpretarlos de manera poco conveniente, quizá por dejarse llevar demasiado por ellos. Desde víctimas de la vida hasta quienes parecen deprimidas todo el tiempo, chicas lloronas como hombres que temen al mundo como si fuera un ambiente peligroso pueden incluirse bajo esta denominación.

Vamos con algunas definiciones:
El término melodrama, similar al melólogo pero con varios personajes, es originario del griego μέλος = canto o música y δράμα = acción dramática. Tiene el significado literal de obra teatral dramática en la que se resaltan los pasajes sentimentales mediante la incorporación de música instrumental, es decir, se trata de un espectáculo en el que el texto hablado se integra con la música.
Esa fue de Wikipedia, ahora vamos con otra de Wordreference:
Narración o suceso en el que abundan las emociones lacrimosas
Resumidamente: son tragedias exageradas que más que tristeza, pueden dar pena o risa también. ¿Son graciosas y muchas veces son reprochables? Obviamente, pero lo que por otro lado se deja de considerar, es que muchas veces estos sujetos realmente creen la veracidad o efectividad de esta situación dramática, y sufren realmente. Por otro lado, hay gente que constantemente se auto-proclama víctima de todo, quizá para llamar la atención, quizá para justificarse o excusarse ante muchas cosas. 

El hecho es que, sea como sea, exageran, lo sientan o no. Un melodrama puede ser, a mi parecer, puramente mental o puramente afectivo también: a veces por tener contaminados los afectos o pensamientos magnificamos mucho al otro, influyéndolo y malinterpretándolo. Una persona que sienta angustia va a ver una situación como poco agradable, ¿o quizá por verla de esa manera surgió esa moción afectiva en su interior? Pueden ser ambas.

Ahora vamos con el otro extremo: las personas frías. ¿Por qué se usa una propiedad física para describir su temple, carácter o un posible rasgo de su personalidad? Es simple: además de que el frío muchas veces entumece y quita sensibilidad (capacidad de recibir o percibir algo, de ser afectado por ello básicamente) es lo opuesto al calor, a la luz, al sol o al fuego por ejemplo, que universalmente se consideran como los dadores de la vida, además de representar intensidad, fuerza, vitalidad, energía, sexualidad, pasión y bla bla bla (y a esto no me lo inventé yo, escuchen expresiones populares o lean un diccionario de símbolos).

Las personas "frías" son quienes constantemente parecen estar quietas, duras, firmes, vacuas de afectos, que pareciera que no se conmueven fácilmente o que muchas cosas que a otros afectan, a ellas no les mueven un pelo. De ahí surgen expresiones o dichos populares (además de mitos): de que las personas frías son como robots, cáscaras vacías, personas muy racionales o mentales y que además carecen de afectos, impulsos, deseos, motivaciones (o en el peor de los casos, de cariño, ternura, compasión o empatía).

Generalmente tienden a ser "objetivas", se comportan de manera severa, estereotipada o rígida (como docentes exigentes, jefes de oficina duros, científicos y otros estereotipos), pero lo que voy a comentar es lo siguiente: es imposible carecer de ciertas mociones afectivas que son patrimonio de la humanidad y de la especie misma, además de ser necesarias para una estructuración como un ser humano en su totalidad (afectiva, psicológica, social, cultural, espiritual). 


De hecho muchas personas frías fueron (quizá) en su pasado personas muy sensibles o que quizá tuvieron problemas al conectarse plenamente con sus emociones, lo cual les resultó algo muy desagradable o que no querrían volver a experimentar. Las personas frías pueden ser personas que justamente se defienden tanto del mundo externo como de ellas mismas, porque son torpes o "incompetentes" para conmoverse con el mundo. Inclusive podría decirse que muchas pueden ser hasta melodramáticas encubiertas, es decir: reprimen sus afectos, los refrenan/deniegan/resignifican de una manera más conveniente para ellas.

Para el melodramático es casi lo mismo podría decirse en muchos casos: ven el mundo trágicamente porque así les conviene, se dejan guiar por las emociones porque no quieren reflexionar, tomar conciencia o mentalizar ciertas situaciones. ¿A qué me refiero con esto? A que es más fácil quedarse en la cama llorando y escribiendo poesía deprimente en la oscuridad un día de lluvia que madurar de una vez y asumir que se perdió algo, como una persona, un empleo, una oportunidad de algo bueno en la vida. 

¿Conclusión? El melodrama y la frialdad (aparentes o no) son dos extremos, uno relacionado con lo racional y otro con lo emocional, lo cual crea una dicotomía (separación de dos elementos o principios) en el ser humano, lo cual es como ya dije un mito, puesto que las emociones se afectan por los pensamientos y viceversa, en múltiples interacciones y relaciones invisibles a nuestros ojos y posiblemente incomprensibles aún para nosotros. Ambos pueden ser recursos, defensas, herramientas, como también genuinos rasgos de personalidad (personalidades enfermas/desequilibradas/inmaduras a mi parecer por cierto). Ahora, ¿nosotros evitamos caer en estos extremos? Yo creo que no, e inclusive sostengo que todos somos algo fríos y melodramáticos ante tales o cuales cosas de la vida, la cuestión es: ¿en cuáles? ¿y por qué?


miércoles, 12 de septiembre de 2012

"Estás todo el día en la computadora"

Esta frase, esta expresión que quizá a varios de nosotros nos sacó la paciencia y que nos produjo hasta culpa o vergüenza inclusive, es a lo que me voy a dedicar en esta entrada.

¿Quiénes son los que emiten esta frase? Nuestros padres o quienes están a cargo de nosotros. ¿Cuándo fue dicha más veces? Cuando éramos adolescentes. ¿Por qué? Porque no salíamos a conocer el mundo externo y nos quedábamos encorvados frente a la PC, lo cual por cierto trae muchos mitos y prejuicios, a los cuales me voy a dedicar también:

"Estar todo en día en la PC hace mal al cuerpo". Sip, ¿pero estar todo el día en la computadora nomás? Estar como boludo viendo tele todo el día, no salir a caminar, comer mal, consumir ciertas drogas (estimulantes de tal o cual tipo, legales o no) también, ¿o no? ¿Y les queda otra a quienes trabajan con computadoras todo el tiempo? ¿A quienes están todo el tiempo sentados porque la tarea de su empleo así lo exige? Creo que no, ¿pero se puede compensar esto? Sí: salir a caminar, tener la mejor postura posible, estirarse y desperezarse un poco, descansar un rato, etc.

"Si no salís no vas a tener amigos": Esta fue una de las peores y la que más me estigmatizó durante AÑOS, y conozco muchos casos similares al mío. ¡Oh! ¡Cierto que con apoyar un pie en la calle mágicamente uno consigue un millón de amigos! ¡Cierto que por internet no se puede conocer gente! Adivinen qué: en internet no solamente andan pedófilos, delincuentes o maniáticos, también hay gente buena que primero se puede tener como contacto para luego considerar conocerla en persona. Chatear sirve mucho, tanto para filtrar como para "conocer" al otro o tener al menos un perfil o expectativa respecto a quién vamos a tener en frente. ¡¿Y adivinen qué?! Mis amigos y amigas actuales las conocí gracias a internet, no por andar deambulando por la calle.

Otra parecida: "Sos poco sociable porque usás mucho la compu": Otro bodrio. ¿No será al revés a veces? ¿Que nuestra naturaleza/carácter/estilo de vida hacen que tengamos esa tendencia porque no nos interesa tanto el regular contacto social? ¿El ir a eventos o compromisos de ese tipo? ¿El que el mundo a veces parezca poco atractivo o interesante? Una persona puede tener una vida social plena, sana y activa estando durante horas toda la semana en la PC, y es por el simple hecho de que una cosa no quita la otra: es como decir que uno no puede tener un hobby porque constantemente está trabajando las 24 hs. del día. ¿Ocupado? Seguro, ¿pero TODO el tiempo? A otro perro con ese hueso, a esa no me la trago.

"Si te la pasás jugando todo el día te va a afectar en la escuela porque te pudre el cerebro": Pfff, por favor... hay gente que se la pasa con su elfo oscuro nivel nosecuánto o que tiene un alter-ego con bastante jerarquía en alguna red social o juego online, y es excelente a nivel académico. De hecho los videojuegos estimulan bastante ciertas habilidades, como coordinación óculo-manual, pensamiento lateral, tomar decisiones, elaborar metáforas o analogías por medio de símbolos, el ejecutar secuencias rítmicas o inclusive practicar la orientación espacio temporal. Ni hablar que estimula la imaginación, de la cual pueden surgir historias, música o dibujos impresionantes basados en videojuegos, pelis o series que vemos (aunque admito que esto puede alterar el contacto con la realidad a largo plazo), hasta inclusive aprender idiomas extranjeros o aprender a ejecutar notas musicales de manera auto-didacta, ¿o me equivoco?

"La computadora es una porquería que tiene cosas malas": Eso suena más a vieja del 1800 que se encontró con un aparato diabólico que a una madre o a un padre de esta época, pero no es invento mío que algunos lo digan. Una PC no tiene la "culpa" ni la "maldad" en sí misma, depende el uso que se le de. No todo es porno, juegos sangrientos o chatear estupideces constantemente. Uno puede desde participar en foros de filosofía hasta bajar libros que en las librerías locales no se consiguen, desde aprender técnicas de dibujo para practicar ese hobby hasta bajar documentales que en la tele desgraciadamente no pasan (y en lugar de eso pasan basura o cosas que no nos importan). Uno puede chatear con gente interesante, bajar películas, series, inclusive bajar música que es poco conocida o que no es tan popular en el país. ¿Esto qué puede resultar? Aprehender creencias nuevas, puntos de vista desestructurantes, conocer gente con gustos e intereses en común para luego tener amistad (o quién sabe qué más, ¿no?). Las computadoras, tengan internet o no - acéptenlo - sirven para TODO: sacar cálculos matemáticos, elaborar informes para el trabajo, retocar imágenes, conseguir/enviar/recibir informaciones de todo tipo y hasta editar documentos de vídeo y sonido de todo tipo, que pueden resultar series de TV o pelis que uno ve en el cine, como documentales o avances en la ciencia. Es un hecho, punto.

En fin, hasta ahí dejo este intento de análisis, que sé que varios de mi generación van a apoyar, más porque este fenómeno no se daba 10 o 20 años atrás, donde una computadora no era tan accesible ni tan cargada de recursos, aplicaciones, programas y medios para uno estar todo el día metida en ella (salvo que haya sido programador o algo así supongo). ¿Conclusión? El estar todo el día o mucho tiempo en la PC no siempre es tan malo si se la usa de manera útil y no excesiva. Fin (?)

domingo, 9 de septiembre de 2012

Refugiándonos de fragmentos de la existencia

O en otras palabras: negar la realidad (o al menos un aspecto de ella) de alguna manera. Todos tenemos distintos recursos psíquicos o afectivos que preferimos poner en marcha (o que al menos nos conviene o es fácil ejecutar) ante ciertas situaciones, principalmente cuando la tiránica realidad nos está por dar un azote que sabemos de antemano que no estamos preparados para recibir, ni menos el poder siquiera hallarnos en una pieza luego del golpe.

Hay personas que directamente ponen la otra mejilla ante una realidad que las llama, a veces a los gritos inclusive, y son quienes no la quieren ver, que no quieren asumir que algo sucedió, pasa o está por acontecer (sea contingente o necesario). Es la famosa frase de la Biblia "no hay peor ciego que el que no quiere ver". Uno en el fondo sabe, siente, tiene una tendencia interna que alerta o advierte que algo de hecho está aconteciendo por fuera, y que mejor si nos resguardamos de la tormenta, por más que a veces suponga un tiempo indefinido o indeterminado. Cuando se les habla de un asunto o comienzan a manifestarse síntomas de una realidad que demanda atención como un enfermo, la persona puede desde justificar todo con frases como "naaa, no pasa nada" hasta confirmar desde su persona directamente su aversión a ese aspecto o fragmento de la misma ("no quiero hablar del tema") inclusive con bastante agresividad encima ("no jodas con eso", "no me toques ese tema porque me enojo"). Se podría decir que en estos casos, generalmente, se tiene un conocimiento mínimo de una realidad que está pisando fuerte cerca.

Por otro lado, hay personas que directamente niegan dicha realidad, no la recuerdan o no tienen conciencia de ella, y esto sucede en las personas psicóticas, o con al menos un brote psicótico (algunos autores dicen que todos tenemos una posible potencial psicosis inclusive), que maníacamente niegan algo que puede llegar a realmente desestructurarlas psíquicamente al menos. Se puede ver en personas que con toda tranquilidad sostienen que todo está perfecto, que no ven lo que uno les está planteando, y que de hecho parecieran totalmente ciegas, inclusive si el problema les caminara por en frente. Uno queda atónito y hasta es capaz de decir "¿me está cargandooo? ¡¿cómo no va a ver eso?!", y estos casos son muy comunes a mi parecer, así que podría decirse que muchas veces todos podemos llegar a actuar como psicóticos, o al menos emular su funcionamiento, (aunque no de manera tan alevosa supongo).

Sea como sea, ambos son extremos presentados, pero no todo es blanco y negro en estas cosas y hay distintas variaciones obvio. En fin, volviendo al asunto sin entrar en el debate de "negación neurótica o negación-súper-enfermiza" (no sé de psiquiatría, no quiero mandarme cualquiera con los nombres), la razón evidente por la que negamos la realidad, es que nos puede producir mucho dolor, o supondría una reestructuración interna nuestra. ¿A qué voy con esto? Que realmente podemos quedar traumados si damos cuenta de que algo sucedió/sucede/sucederá, o por simple comodidad y conveniencia propia (pero sin que sea grave el asunto necesariamente). 

Ahora viene la pregunta, ¿pero esto es gradual o es algo de golpe? Y la respuesta es: puede ser de ambas maneras. A veces nos damos cuenta de a poco de cómo se desenvuelven las cosas, o a veces tenemos un conocimiento súbito (y generalmente violento) de las mismas. El elaborarlo a veces puede ser casi instantáneo, pero en general es algo progresivo, que lleva su tiempo, y molesto/doloroso. ¿Por qué sucede eso? Porque estamos introyectando algo de la realidad a nuestra estructura, nos estamos reconstruyendo o modificando interiormente, porque somos seres sensibles abiertos al mundo, y puede ser desde una pérdida de algo querido (objeto o persona) hasta una realidad nueva que nos produce mucha ansiedad o miedo por desconocida. Podemos temer a males familiares como a abismos desconocidos.

Y la siguiente pregunta: ¿siempre es por algo externo esto? La respuesta es un "no". Muchas veces pensamos o sentimos cosas que resultan experiencias decepcionantes, vergonzosas o confusas, y por eso las tendemos a reprimir o expulsarlas hacia afuera, desentendiéndonos de ellas, como si fueran entes independientes de nosotros. Respecto a lo concerniente a lo traumático y el contacto con la realidad, el psicoanálisis creo que acierta respecto a que muchas veces tenemos elementos internos que proyectamos hacia afuera como peligrosos, y tratamos de escondernos y huir de ellos, siendo que en realidad es como intentar huir de tu propia sombra, que siempre está ahí con uno. Las personas proyectamos porque a veces es más fácil lidiar con algo externo y culparlo, reconocerlo como ajeno y despreciable, siendo que en realidad son nuestra cruz que cargamos, aunque justamente intentemos no reconocerlo de esa forma expulsándolo hacia afuera. Es decir, aparte de negación voluntaria (esquivando el asunto), la negación más grave (ya más de psicótico y que es bastante disfuncional), tenemos la proyección.

Pero sin intentar meterme en mecanismos de defensa (también aporte psicoanalítico, y del bueno), puedo hacer breves referencias a un par más, relacionados con el pensamiento: 1) la racionalización, cuando buscamos explicaciones a ciertas cosas (y explicaciones con mucho sentido y coherentes llegan a ser por cierto) para justificarlas o para darles un sentido a conveniencia, y 2) la intelectualización, como cuando huimos a lo intelectual/mental y evitamos volcarnos al mundo sensible y de la experiencia. Otro más a agregar puede ser la represión, dicho allá arriba, cuando queremos arrojar a las tinieblas ciertos elementos (sean pensamientos, recuerdos, sentimientos, deseos, etc.) esperando que nunca más vean la luz del día, como cuando los titanes griegos fueron encerrados en el Tártaro bajo llave, para evitar que arrasen con el mundo con su tremenda ira y sus poderes ilimitados.

Resumidamente: podemos negar la realidad tanto a voluntad como no, podemos intentar mandar al olvido ciertos elementos relacionados con algo potencialmente traumático/molesto/doloroso, y hasta inclusive podemos dar explicaciones para intentar hallar orden y sentido en aquello que nos perturba/angustia/aflige de tal o cual manera.

¿Cómo se termina esto? Depende de cada persona, es un trabajo muy personal donde se combinan distintos recursos con la voluntad, la libertad y la vitalidad de cada persona, además de su capacidad de resistencia o resiliencia respecto al asunto. En un final feliz, la persona no tiene que andar huyendo de fantasmas o espantos de algo que está intentando negar o esquivar, ni tampoco va a necesitar rellenar huecos o intentar comprender ciertos asuntos para disminuir su ansiedad teorizando o haciéndose la cabeza de manera morbosa: simplemente ver el hecho, contemplarlo, y mejor aún, hacerle frente, ya sea modificándose (por adaptación) o modificando la realidad (construyendo o dominando).

¿Todos hemos vivido esto? Más que seguro: ya sea con un asunto académico, porque no quisimos aceptar de alguna forma que alguien nos decepcionó, porque alguna explicación contradice nuestras firmes creencias o porque hemos perdido algo que hizo que una parte nuestra se conmoviera severamente... Esto se ve en las analogías cotidianas de las personas que también se relacionan con el asumir problemas, no precisamente con negarlos: "siento que esto me puede, me sobrepasa", "no tengo fuerzas para luchar", "me siento en una burbuja", "Fulanito es duro y parece que tuviera una coraza", "Fulanita pareciera en una burbuja", "me siento indefenso", "quiero irme bien lejos y huir del mundo", "me dan ganas de desaparecerme", "no puedo negar más esto" y otras frases bien dignas de un poser emo o de alguien que realmente está pasando un mal rato.

Conclusión: El que enfrentemos algo supone que tenemos que estar preparados para hacerlo, no a nivel de vida o muerte como un guerrero preparado para enfrentar a una bestia, pero sí a nivel de enfrentar los demonios de la realidad, tanto externos... como internos...

lunes, 3 de septiembre de 2012

Obra de tal manera que...

En general todos distinguimos en las historias a los buenos y los malos. De chicos nos enseñan qué esta bien y qué está mal, además de agregar la existencia de figuras o modelos a seguir. A medida que crecemos, comenzamos a ser más independientes con las cosas que hacemos y los motivos que tenemos para hacerlas o no. Ni siquiera la filosofía o toda ciencia puede ignorar este asunto moral, que es el de cómo actuar.

No es una cuestión: son muchas cuestiones dependiendo de nuestra situación vital singular y particular. Algunos sujetos son moralistas (me harté que me dijeran así, así que tuve que buscar la definición y familiarizarme con el término) como personas pseudo-liberales o cínicas. ¿Qué hacer y qué no? ¿Hasta qué punto se justifica lo que hacemos? ¿Cuáles son las posibles consecuencias de lo que vayamos a hacer? ¿Realmente vamos a poder evitar el margen de error en lo que vayamos a hacer? ¿Actuamos por mera libertad o condicionados o determinados por tales o cuales factores? Esas preguntas se nos pueden venir muy fácilmente a la cabeza, y de a ratos nos marean, cuando no angustian inclusive.

Creo que todas las personas, al relacionarnos con otra, comenzamos a captar voluntaria o involuntariamente una constancia en su obrar, viendo cómo se desenvuelve o inhibe en tales contextos o situaciones. El problema es que, como ya dije en entradas anteriores, nunca terminamos de conocer bien al otro, ni tampoco a nosotros mismos. A veces hacemos "travesuras" que se nos van de las manos, otras veces hacemos cosas que en el fondo nos retuercen la conciencia y las justificamos luego de haberlas hecho, también actuamos con la conciencia totalmente limpia permitiéndonos dormir con tranquilidad.

¿Pero hasta qué punto estuvo bien o correcto lo que hicimos? ¿Fue algo útil? ¿Fue algo realmente necesario? ¿Obtuvimos lo que quisimos? ¿Nos hace mejores personas? ¿Nos ejercita el buen obrar? ¿O en cambio somos muy rígidos y estamos condenados a reglas y normas sin darnos cuenta?

Situaciones que van desde arrepentirnos de cosas que hemos dicho, pensado o hecho hasta ir con la frente en alto y firme dando la cara por ellas, como también el hacer algo mal e ir a pedir perdón para que esa molestia interna se vaya, son situaciones que creo todos hemos vivido. El problema es cómo afecten a los demás directa o indirectamente, o qué intenciones hayamos tenido. ¿Manipular a alguien? ¿Ponerlo a prueba? ¿Evitar un mal menor? ¿Satisfacer una necesidad propia usando al otro como medio? Todas estas cosas pueden ser.

Sin embargo hay extremos, y son bastante reconocibles muchas veces:

Primero los moralistas, que sobrevaloran el buen actuar o que se toman muy rígidamente el actuar de tal o cual manera, juzgando excesivamente conductas ajenas y propias. En esto pueden entrar desde personas rígidas, obsesivas, mojigatas, sobre-educadas, sobre-adaptadas o fanáticas. También entran puritanos, ingenuos, inocentes o personas dominantes.

Luego de los moralistas están los pseudo-liberales, que creen que básicamente todo está permitido, que no hay límites, que hay que expandirnos y expresarnos como se nos cante, y también los cínicos, los que obran descaradamente, como si no tuvieran conciencia o un interés en analizar o reflexionar lo que hacen. En ambas posturas pueden entrar, a mi parecer, personas rebeldes, incultas, egocéntricas, egoístas, personas que necesitan llamar la atención o sujetos con un sistema de creencias o valores muy deficiente o confuso, como también personas con problemas en asumir responsabilidades o muy inmaduras afectivamente.

El problema es que constantemente vivimos con dilemas morales, porque siempre estamos relacionándonos con personas y tenemos que optar al menos dos caminos para hacer las cosas: y la mala noticia es que vamos a meter la pata más de una vez, a veces sufriendo feo y a veces saliendo airosos de la situación.

Las personas pueden tender a hacerse cargo de lo que hacen, piensan o dicen, como también culpar a otro, justificar lo que hicieron, como también el ocultarlo, dramatizarlo o quitarle importancia por conveniencia. Pero una persona sana, a mi parecer, es una persona que sabe bien lo que hace, y que puede medir con algo de precisión las posibles consecuencias de lo que va a proceder a ejecutar. También debe ser una persona que esté abierta a críticas de su conducta y que realmente sienta asco o rechazo moral a algunas cosas que normalmente están consideradas por su sociedad como malas, tachables o reprochables (esto es discutible, pero indicaría que la persona introyectó el sistema de normas colectivo y que está bien inmerso en su sociedad).

¿Qué cosas nos pueden hacer doler la cabeza o hacer sentir mal? Cosas que realizamos esperando que salieran de una forma y que salieron de otra, el hacer sufrir a alguien por no considerar bien las consecuencias, el sentir culpa por algo efectuado (que realmente no vimos en el momento) que quizá no era lo más conveniente hacer, el ser juzgados duramente por haber dado expectativas altas de buen comportamiento a otras personas, el ser comparados con modelos a seguir, la ambigüedad respecto a quién podría salir perjudicado o beneficiado al hacer o no tal o cual cosa (como contar un secreto, el mentir, el ocultar algo, el distorsionarlo, etc.).

Así surgen enojos, decepciones, rencores y sufrimiento, como también surgen el orgullo, el reconocimiento, la rectitud, la fama y la admiración. Humillaciones y escupitajos, medallas de honor y aplausos, son distintos fenómenos contrarios pero con lugar propio en todos estos asuntos. Para concluir, rescato lo ya he dicho en otras entradas: hay que tener un sistema de creencias y valores firme, ordenado, lo más claro posible e intentar ver qué aplicaciones prácticas podemos darles, para al menos orientarnos a actuar, y que posiblemente nos corrijan o nos auto-corrijamos por la experiencia de la consecuencia, en lugar de estar sometidos a condiciones o determinantes que podrían hacernos menos libres. ¿Hasta qué punto vamos a ser juzgados o aceptados? ¿De qué manera sabemos que hicimos algo como debimos en ese momento? Esas cosas, desgraciadamente, se averiguan en la conciencia y en la experiencia...