miércoles, 1 de febrero de 2012

La fantasía

Yo creo que una de las cosas que agradezco todos los días realmente es que ella exista. Todos necesitamos un tanto de ella y la utilizamos o poseemos en distintos grados o intensidades.


¿A qué me refiero con "fantasía"? Sin querer meter una definición muy filosófica o psicológica complicada, voy a decir que la fantasía es la capacidad que tenemos de evocar algo donde no está, utilizando elementos y mezclándolos entre sí para crear una cosa y poder experimentarla con al menos un sentido en nuestro interior.



Sé que hay personas que son mal vistas o juzgadas como infantiles o inmaduras por ser muy fantasiosas, y quizá es porque esas personas no están muy conectadas por la realidad: quizá porque les aburre, quizá porque no están listas para vivirla, o porque simplemente su naturaleza es así. También hay que afirmar que hay personas que son muy "creativas", "ocurrentes", "imaginativas" o como dicen popularmente hoy día, "flasheras" o "bizarras" (mal usada la palabra pero no voy a centrarme en esto ahora). Tampoco digo gente psicótica que se crea un superhéroe que puede volar y se tire de edificios, aclaro, sino que me refiero a gente que sabe que está en un mundo paralelo o alternativo y que la realidad está apremiando por alguna parte, por más que la estén esquivando, es decir: que están consciente de ella en algún grado mínimo.


La fantasía nos rodea constantemente y siempre sirvió a los seres humanos desde sus inicios. Imaginaban dioses, criaturas de la noche peligrosas, melodías o utopías cuando las cosas eran misteriosas o duras. Se elevaban a través de signos y símbolos de una realidad concreta, firme, que se imponía sobre ellos y que a veces no les daba aquello que necesitaban. Obviamente tiene su base material porque tampoco es que creamos al 100% algo, sino que necesitamos aunque sea de estímulos previamente materiales. Respecto a lo útil, es muy relativo, ya que depende la situación y la persona, pero podemos afirmar que muchos la usan pésimamente o que de hecho la desperdician al no usarla (al menos no muy seguido).



¿Dónde se puede ver la fantasía concretamente? Bueno, está lleno de ejemplos: en personas soñadoras, en inventores, poetas, filósofos, dibujantes, personas precavidas, etc. etc. etc. ¿Ejemplos más concretos? Cuando alguien imagina algo que podría suceder, cuando divide imaginariamente una cosa en sus partes más ínfimas, cuando crea una historia para entretenerse o cuando tiene un diálogo consigo mismo. 


De hecho, si se fijan bien, las personas siempre usamos la fantasía para poder imaginar o concebir lo que el otro muchas veces nos comunica, que va desde lo que hizo en el día hasta una situación totalmente hipotética. Dar un consejo o una opinión la exige, y como es una mezcla tan original todos tenemos maneras distintas de imaginar o elaborar una idea, una escena, un sonido, una sensación. También las personas más interesantes o entretenidas son en general las personas espontáneas que cuentan siempre historias con colores, que hacen chistes ocurrentes o que pueden deducir y/o comprender cómo el otro se siente poniéndose en su lugar. 


Ver películas, leer libros, dibujar, escuchar música hacen que nos salgamos de lo concreto y que muchas veces es mudo y falto de colores o sensaciones que necesitamos, y es por eso que usamos lo lúdico, la recreación: nos dejamos atrapar por una historia, nos identificamos con personajes de una historia, imaginamos que estamos en un escenario tocando algún instrumento de alguna canción y demás. 



¿Todos tenemos la capacidad de aplicarla? Sí, pero no en la misma cantidad o para las mismas cosas. De hecho eso va ya en el tema de las distintas inteligencias y talentos que todos tengamos, y por eso hay buenos músicos pero pésimos escritores, personas que son muy buenas hablando pero torpes escribiendo, o que inclusive son muy pobres para imaginar cosas graciosas pero geniales para crear teorías. Todo va en el ejercicio y el don de la capacidad de producir y reproducir elementos y realidades y conjugarlos para lograr algo totalmente nuevo o al menos modificado respecto a su forma originaria. 


Si te gustan los superhéroes o componer melodías, sos fantasioso, y si te gusta recordar historias o introducir modificaciones a ciertas cosas, también, por más que no lo hagas la mayoría del tiempo, y acá todos compartimos la misma condición. Ahora, ¿por qué las personas a veces se desagradan o no encajan en esto si todos la tenemos? Fácil: porque no a todos nos interesan las mismas cosas o a veces tenemos muy poca o demasiada fantasía para otro, y eso puede producir desde indiferencia hasta desagrado. Hay estereotipos de personas fantasiosas que saben trascender la realidad en todos lados, y van desde los nerds hasta quienes viven disfrazados de un personaje de anime. Los científicos locos y las chicas románticas soñadoras tampoco quedan excluidos de estos personajes tan populares.


La gente "común" u "ordinaria", o para sonar menos ofensivo, la gente "promedio", también lo es, simplemente que usan su imaginación por ejemplo para otras cuestiones, y no hacen tan explícito ese uso (o abuso) de fantasía, quizá volcándose a cosas banales de la vida cotidiana. El que tiene una fuerte influencia de la fantasía sobre sí, como ya se dijo antes, termina siendo en general un personaje que se destaca de la mayoría, yendo generalmente al ridículo o a extremos, como les pasa a las personas excéntricas. 


El problema es éste: muchos asocian la palabra "fantasía" a cosas como dragones, elfos o princesas, siendo que imaginar qué va a pasar en la telenovela de la siesta y cómo organizar tu pieza para que quede más agradable a la vista también son usar la fantasía en alguna de sus formas. Además todos elaboramos "teorías" de los otros al ya preguntarnos cómo andarán o el porqué hicieron o dijeron tal o cual cosa, ¿no? La fantasía la usamos muuuy seguido, pero la cuestión va en qué cosas las usamos: si en tratar cosas cotidianas o en crear, por ejemplo, un universo alternativo plagado de leyes y seres no reales. El abstraer o el recordar son un uso muy común de ella, y hasta el manipular o dominar conceptos y elaborar complejas fórmulas matemáticas es servirse de esta dimensión inmaterial.


¿Qué quise hacer con esta entrada que escribí? Recordar lo importante que es la fantasía para entretenernos y distraernos, y cuán importante es también para relacionarnos con otros y nosotros mismos, además de poder comprender, entender y hasta manipular la realidad, sea la cotidiana o no. También diferenciarlo del prejuicio que está fuertemente presente en gente infantil o aburrida solamente, para poder justificar que es una palabra mucho más rica que "imaginar" una cosa o ser meramente un "soñador". Quien usa la fantasía, se podría decir, está lleno de vida y energía.

1 comentario:

  1. Creí que era el único, no ignoro los temas y no se que decir si no que es... muy gratificante, me agrada demasiado, me encantaría leer más :).

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