martes, 11 de diciembre de 2012

Cuando la mayoría gana

A veces cuando sentimos, pensamos o hacemos algo, el que más de una persona lo repruebe o lo ignore nos hace considerar esa acción, pensamiento o sentimiento como algo inútil, fútil o tonto. En caso de abandonar o desmerecer ese "algo", intentamos auto-convencernos de que los otros tienen razón, porque es algo llamativo que más de una conciencia nos diga lo mismo, o al menos no lo apruebe. En caso de continuar sosteniendo, fomentando, aplicando o creyendo ese algo, lo hacemos secretamente, porque que todos lo sepan podría producirnos vergüenza o humillación.

Por ejemplo algo que nos guste: algún deporte, alguna música, alguna persona, algún lugar, alguna postura política, religiosa, ética, etc. Muchas veces nos pasa que creemos estar seguros de los cimientos, de las bases que nos componen o nos permiten comprender el mundo o tomar decisiones, pero cuando varias personas nos plantean estar en desacuerdo (o cuando directamente nos humillan) surge varios dilemas, que abarcan desde la veracidad de algo (qué es cierto y qué no), la bondad del acto (qué es bueno y qué es malo), la utilidad (qué es útil y qué es vano), la dimensión estética (qué es más bello/agradable/lindo y qué es desagradable/repulsivo/poco atractivo) y demás.

Ahora uno dice "oh, yo me la re banco solo, no necesito de nadie para tomar decisiones y me chupa un huevo lo que digan o piensen de mí". Se, seguro. Todos necesitamos muchas veces aprobación o de que nos confirmen las cosas, por más que seas el ser más autocrático o badass del mundo, simplemente porque somos seres que necesitamos de los otros (quienes muchas veces son nuestro espejo de hecho). 

Por más que seas muy inteligente u orgulloso, vas a necesitar que una persona importante (o muchas personas conocidas o random) te confirmen o no alguna decisión que vayas a tomar. También vas a hallar alivio si encontrás a alguien en el mundo que te comprenda o entienda cuando postulás o planteás algo que experimentás o que aplicás, y más aún te regocija saber que sos parte del género humano cuando una cantidad de personas (variable obvio depende de la situación y del asunto) lo hacen.

El problema es que muchas veces, la mayoría de las personas censura, ignora, minimiza o repudia muchas cosas que podrían llegar a experimentar, tales como nuestro estilo de vida, nuestras emociones, actitudes con los demás, formas de ver el mundo, de explicar las cosas, etc. Y uno sin hacerse mucho la cabeza razona esto: "muchas personas postulan lo mismo, pero yo no, por tanto: o todas están mal, o yo estoy mal. ¿Y qué es más probable? Que yo esté mal", lo cual puede o no ser cierto, pero que produce duda o angustia muchas veces es algo seguro.

En general tendemos al conformismo muchas veces, y nos forzamos a que ciertas cosas nos gusten o no guiándonos por la mayoría o por una cantidad importante de personas que para nosotros es significativa. Tendemos a ignorar cosas originales, muy personales o innovadoras para no desencajar, para no ser alguien tan complejo que ni nosotros podamos entendernos. Además, da más seguridad y menos ansiedad el guiarnos por patrones, reglas o tendencias de los demás que intentar forjar un propio sistema de leyes, valores, de ponernos límites o de concebir maneras de sentir, actuar y pensar rompiéndonos la cabeza dudando o sobreanalizando todo. 

Es decir, uno razona "dah, todos lo hacen, mal no les va, así que ya fue, yo también". En pocas palabras: muchas veces nos contenemos y nos mandamos a imitar a los otros "porque sí", nos guardamos opiniones, negamos sentimientos, dejamos de hacer ciertas cosas y comenzamos a hacer "obligados" otras, modificamos nuestra forma de ver y concebir las cosas, como así también la manera de relacionarnos con los otros, todo porque la masa juzga, tambalea y desmerece nuestras convicciones y creencias más de lo que querríamos.

No es lindo tener una discusión con alguien defendiendo una postura personal y que entre media docena de personas te ataquen y refuten, como tampoco es agradable ver que algo te produce placer y a los otros les resbala, inclusive puede ser perturbante. 

Lo mismo cuando uno cuenta un chiste que no le hizo gracia a nadie, como también cuando uno postula algo que nadie entiende: "algo" (sea lo que sea) está mal con nosotros o con los demás. ¿Pero uno está dispuesto a enfrentarse contra todo el mundo? A veces es mejor abandonar el debate, la tensión y la discusión y simplemente mecanizarse a la par de los demás, por medio de la mímica, ahorrándose tiempo, stress y molestias.

Como dije en otras entradas de este blog, los críticos y los excéntricos por ejemplo superan esto, pero oh casualidad siempre caen en extremos. Las personas autistas, soberbias o muy orgullosas también pero la sufren, porque muchas veces se sienten solas en el mundo o hasta llegan a dudar de su "normalidad" y su cordura. 

Y el problema principal consiste en que somos seres sensibles que fácilmente nos podemos sorprender o asustar por muchas cosas, y por ello preferimos caminar por terrenos conocidos y no por lugares desconocidos de los cuales nos advirtieron que no nos conviene ir, o que de repente vemos que no están habitados o que son poco circulados. Por eso las personas siempre buscamos guía, apoyo, sostén, consejo, amparo, o la confirmación de aquello que planteamos o experimentamos.

¿Pero esto significa que la mayoría siempre tiene la razón y que hace cosas sanas, correctas, útiles o convenientes? No, y Erich Fromm (un autor que me encanta por cierto) lo ilustró muy bien con esta frase: “El hecho de que millones de personas compartan los mismos vicios no convierte esos vicios en virtudes; el hecho de que compartan muchos errores no convierte estos en verdades; y el hecho de que millones de personas padezcan las mismas formas de patología mental no hace de estas personas gente equilibrada”.

Conclusión: ¿Hasta qué punto estamos influidos por la mayoría? ¿A partir de qué cantidad de personas consideramos el juicio colectivo como correcto o importante? ¿Qué cosas REALMENTE nos gustan, importan, interesan y cuáles no? ¿Qué tan ciegos estamos por el apremio social? ¿Cuánta cobardía nos inhibe o nos hace echar para atrás para desafiar pensamientos o conductas enfermas, vanas pero aún así populares? ¿Podemos ganar la batalla contra todo el mundo? ¿Es realmente malo o patológico ser diferente a los demás? Dilemas, dilemas everywhere...

jueves, 6 de diciembre de 2012

Imagos ilusorios

El término "imago", para el que se pregunte qué es, es una palabra en latín que significa "imagen" o "representación", y esta entrada justamente trata sobre cómo las imágenes nos determinan en la manera que vemos y experimentamos la realidad, o qué consideramos verdadero o falso. Sin embargo, como eso es todo un asunto bastante complicado, voy a intentar analizar y plantear todo de la manera más sencilla que pueda.

Básicamente, cuando me di cuenta que muchas cosas que creemos ciertas o reales en realidad son representaciones basadas en errores, prejuicios o mentiras, me surgieron los siguientes planteos: ¿hasta qué punto ciertas cosas que creemos o consideramos con mucha confianza reales lo son? ¿cuántas mentiras nos dan seguridad o nos configuran la manera de valorar o ver ciertas cosas? ¿Qué pasaría si nos enterásemos que ciertas cosas a las que estamos acostumbrados no son lo que eran realmente?

Voy a dar varios ejemplos, algunos de los cuales van a ser exageraciones que ilustren bien a lo que voy:

1) Supongamos que a alguien le dan de comer algo con los ojos cerrados, y uno dice "oh, ¿pero qué me vas a dar de comer?", a lo que el otro dice "naaada, vos confiá en mí, te va a gustar". Bueno, uno prueba la comida y es rica, y entonces el otro le dice: "¿te gustó? era caracol hervido", siendo que uno tiene un asco y repulsión bastante importante a bichos y cosas así como caracoles y babosas. Uno de nunca enterarse quizá hubiera creído que era una gelatina o algo así, pero uno al saber realmente qué era es capaz de vomitar instantáneamente y disgustarse bastante. Lo mismo con otras comidas: probás algo que se ve rico y resulta que estaba podrido o vencido cuando lo probaste, comiste algo que creía que iba a tener menos sal y por sorpresa te diste cuenta que se te fue la mano, etc. También podemos asociarlo a otros sentidos, no solamente el gusto: podemos estar sintiendo que se nos quema la mano, pero en realidad era porque estábamos apoyándola en algo demasiado frío, podemos ver ciertas cosas porque alucinamos (y no porque estén ahí), podemos escuchar voces que en realidad están grabadas, etc, etc, etc.

Resumidamente: los sentidos nos pueden engañar, o pueden ser engañados.

2) Estás viajando hacia otra provincia en un colectivo y el viaje es tranquilo y bastante cómodo. Pero apenas llegás a destino te enteraste que el colectivo estuvo toda la madrugada trasladándose por el borde de un precipicio y estuviste en riesgo constante de caerte y hacerte pelota. ¿El mini-infarto se te dio en el momento? No, sino en el momento que te enteraste esa realidad. Lo mismo pasa cuando creés estar en un lugar y te enterás que estuviste en otro, mucho más cerca o mucho más lejos de lo que creíste, como cuando uno no se ubica geográficamente en una zona, o cuando por ejemplo pierde la memoria (por el alcohol por ejemplo).

En términos más simples: nuestra percepción y orientación de dónde, cuándo y cómo puede estar incompleta por falta de información.

3) Imaginemos que uno recuerda con cariño un lugar al que viajó una vez, por ejemplo otra ciudad, y recuerda que había un lindo parque lleno de flores, pasto, con muchos juegos, produciéndonos eso buenas sensaciones. Uno entonces decide volver a ver qué tal está todo desde que uno se fue, y se encuentra que ese parque ya no existe y que encima construyen una empresa. ¿Qué pasó ahí? Una representación persistió en el tiempo y no se actualizó, se quedó con una impresión vieja del pasado. Lo mismo podría pasarnos si recordamos con cariño a alguien, y de repente nos enteramos que falleció hace mucho por ejemplo.

En otras palabras: nuestros sentimientos pueden seguir siendo estimulados por cosas que ya no son, pero que alguna vez fueron.

4) Otro ejemplo: supongamos que uno tiene a sus padres de toda la vida, pero de repente ellos te dicen que sos adoptado. ¿Cómo te afectaría esto? Bueno, depende mucho de la situación, el cómo y cuándo se dice esa verdad, y también el carácter y la personalidad de uno. Pero ese no es el punto: el punto es que básicamente rompemos una imagen o representación de ellos, eliminando o quebrando ciertas fantasías relacionadas a unos padres sinceros, honestos, sin secretos y que eran biológicamente de uno. ¿Consecuencia universal posible? Desconfiar de los otros y verlos como totales desconocidos. Esto pasa también cuando nos enteramos que alguien nos omitió, alteró o guardó cierta información sobre ellos mismos, sea cual sea: una metida de pata que hicieron con nosotros, la manera en que realmente nos ve, alguna cosa que hizo a nuestras espaldas, etc. Hasta la desnudez del otro en cierta forma es algo que tiene que ver: no podemos volver a ver de la misma forma al otro luego de conocer ciertas partes suyas (literalmente) que estuvo ocultando de nosotros, como también sucede cuando conocemos su hogar, o cómo es la persona en la convivencia por ejemplo. No por nada decimos "no conocía esa parte/faceta tuya", ¿no?

¿A qué voy?: que enterarnos de informaciones nuevas, raras o a la que no estamos acostumbrados puede superarnos y saturarnos, desconfiando o dudando de repente de lo que nos rodea.

5) Supongamos que uno está saliendo con una persona con la que pegó onda, que le gusta y bla bla bla, pero de repente esa persona le confiesa a uno que es un agente secreto al que mandaron a matarte, y que además ha asesinado a mucha gente y que sabe bastante sobre cosas oscuras e ilegales. "Eso es estúpido y fantasioso" me dirá uno, pero la sensación es básicamente la misma: de repente estuviste al lado de un total desconocido, o inclusive de un hipócrita. Ahora, si esas personas tuvieron salidas románticas, como también así juramentos y promesas: ¿fueron reales? ¿o fueron simplemente cosas para endulzar nuestros oídos?. En casos románticos también podemos citar ejemplos más concretos y realistas: preferimos no enterarnos las experiencias románticas y/o sexuales previas de nuestra pareja, preferimos no saber si mira a otras personas por la calle, o menos enterarnos si mira porno en su casa cuando está solo por ejemplo. Aunque también podría ser al contrario: querer cada vez más a alguien, poner nuestra atención en él (o inclusive admirarlo) por empezar a tener un concepto más rico y complejo de su persona, por ejemplo cuando nos dan buenas referencias de ella o cuando la conocemos más entre charla y charla o en momentos de convivencia.

6) Imaginemos que hace dos años más o menos tenemos un amigo: nos invita a su casa, conocemos a sus papás, es bueno, amable, gracioso, nos hace favores, nos escucha y demás. Pero de repente nos enteramos que es un actor que se aburre de la vida y que quiso engañarnos, contratando actores mayores que él para fingir que eran sus padres, y de paso usando una casa que no era propia. ¿Hasta qué punto vamos a confiar y creer de ahora en más en todo lo que diga esa persona? ¿La amistad se basó en cosas reales o en cosas puramente ilusorias? ¿Qué con esos sentimientos que experimentamos de afinidad, compañerismo, confianza y cariño? Y el planteo principal es el siguiente: ¿era esa persona real? ¿o sólo una parte de ella? ¿y a dónde fueron nuestros sentimientos inspirados por ella?

¿Qué significan los ejemplos 5) y 6)?: que nuestros sentimientos y la manera en cómo queremos o vemos al otro pueden cambiar con pizcas mínimas pero potentes de informaciones que contradigan o enriquezcan el concepto que tenemos de la persona. Nuestra actitud y postura frente al otro se modifica, al igual que nuestros sentimientos y conductas, todo por una alteración en los pensamientos que conforman la imagen o concepto que tenemos del otro.

Básicamente cambiamos nuestra forma de ver y relacionarnos con el otro cuando nos enteramos más cosas de él, que generalmente en las pelis, series y libros son a) malos hábitos de las personas (como compulsiones, vicios o defectos), b) un pasado oscuro (asesinos, trabajos secretos, personas con una vida muy mal vista asociada a los malos hábitos previamente dichos, etc.), pero que en la realidad son pequeños secretos descubiertos o confesados: ¿tu mejor amiga mira porno y es una ninfómana? ¿tu hermano es un drogadicto? ¿tu mamá engaña a tu papá? ¿tu papá espía y sigue gente por la calle? ¿te enteraste que un compañero tuyo te mintió en varias cosas? ¿de repente tu profesor no usa su nombre y apellido real? En internet llaman a eso "mindfuck", que es básicamente atorar tu cabeza o desestructurar tu mente espontáneamente con algo que te toma por sorpresa y te deja helado o pasmado.

Extremos de esto pueden ser personas perseguidas, desconfiadas y/o que dudan de todo y todos, como también así pueden surgir consecuencias tales como vértigo a la realidad, vacío existencial, angustia, ansiedad, tristeza o desesperación por constantemente estar desestructurando y reestructurando sus representaciones, modificando así los sentimientos y conductas que tengan relacionadas con ellas. 

¿Conclusión?  Da algo de angustia cuestionarse todo como hacen en la peli Matrix, pero es una realidad que muchas cosas no son lo que parecen, cosa que, personalmente, de a ratos me aterra. Sin embargo, ¿todo está basado en una mentira? No, porque justamente nuestras sentimientos funcionan de acuerdo a cosas que son CONSIDERADAS reales, y que podrían serlo. El verdadero problema es cuando esas cosas reales alguna vez fueron y ahora no, o cuando las exageramos o reducimos su realidad por mucho conocimiento, falta de conocimiento o prejuicios. Inclusive al ser estimulados por cosas "irreales" nos basamos en sensaciones de algo que alguna vez fue previo o que podría llegar a serlo (es decir, nunca son cosas totalmente descabelladas). Interesante dilema el de qué es y qué no es, ¿no?

domingo, 2 de diciembre de 2012

Querellas y disputas

Varias veces ya escribí que a las personas nos gusta complicarnos las cosas cada tanto en lo referido a los demás. Inclusive pareciera que muchos no podemos estar en un período de paz y tranquilidad con todos los que conocemos y/o nos relacionamos porque o metemos la pata o nos pasamos de bocones. El conflicto es algo que siempre está al acecho y muchas veces cruzamos una raya que es bastante difícil de reconocer.

Supongo que todos hemos tenido riñas, peleas, discusiones, golpes o toda una escena con al menos una persona con la que nos relacionemos (sea alguien que no soportamos, sea alguien a quien queremos bastante), pero eso no siempre desgasta una relación o hace que tengamos una aversión al otro: muchas veces hacemos catarsis y hasta conocemos más lo que el otro siente y piensa.

Los quilombos básicamente empiezan cuando dos personas opinan distinto, o peor: totalmente opuesto. Hay ciertos temas que evitamos tocar con ciertas personas porque sabemos bastante bien que si decimos lo que pensamos o sentimos se pudre todo: fanatismo religioso, sexismo, ciertos tipos de chistes, opiniones en lo concerniente a lo moral, formas de ver el mundo, etc.  Somos adultos, así que supongo que esa es la manera en que empiezan los problemas, no porque alguien venga aleatoriamente y te meta un puñetazo y uno de reflejo se lo devuelva como si fuéramos infantes.

Muchas personas tienen lengua bastante afilada a la hora de defenderse cuando se sienten ofendidas y/o amenazadas, otras empiezan a brotarse diciendo cosas random y sin sentido - pareciendo más una persona poseída hablando en otro idioma que alguien cuerdo - y otras simplemente prefieren estar de acuerdo con la última opinión para evitar problemas. Esto, obviamente, tiene mucho que ver con las necesidades de uno, la situación, el tema a discutir, nuestro carácter, nuestro temperamento, nuestras formas de descargarnos, de expresarnos o hasta de razonar, así que hay de todo.

En realidad no es necesario pensar en un campo de batalla con balaceras y explosiones de fondo para imaginar conflictos o "guerras" entre personas, porque tranquilamente en nuestra vida la mayoría de nosotros podemos reconocer que tenemos ciertas fricciones o roces con ciertas personas y preferimos no meter el dedo en la llaga diciendo o haciendo algo. ¿Cuántos de nosotros tenemos que hacerle la vista gorda a la conducta de alguien? ¿Cuántos tenemos que tragarnos palabras para no fomentar el conflicto cuando el otro se tara? ¿Cuántos tenemos que respirar hondo o controlar nuestros impulsos o emociones violentas cuando nos sacan la paciencia? La verdad que creo que todos hacemos eso, salvo que haya gente que cree que aplicar sus nudillos contra el otro repetidas veces sin pensar en las consecuencias sea una solución súper útil y a largo plazo...

También puedo agregar que con ciertas personas tenemos que evitar hablar a toda costa ciertos temas o hacer referencias (hasta en chiste) sobre algunas cosas: maltrato animal, chistes de humor negro, comentarios o posturas feministas o machistas, preferencias políticas o críticas a las religiones, etc. Podemos tener una amistad o un vínculo genial con una persona, pero cuando le tocamos ciertos temas (como dije en una entrada una vez): booom, se pudre todo y la persona se brota, y el problema es que cuando nos taramos se nos activa el modo cavernícola y comenzamos a tirar golpes para todos lados, y si nos intentan calmar o controlar es peor, porque desatamos a la bestia que tiene que estirarse un rato para distenderse.

Las personas que más pueden ser propensas a esto son las criticonas, que hieren sensibilidades por todos lados, los impulsivos, que básicamente son imbéciles que no pueden elaborar su tensión sin ir a romper o golpear algo (o a alguien), aunque también la ligan las personas independientes, originales, excéntricas, creativas o que van contra lo común, justamente por no encajar en lo que la mayoría hace, cree o siente.

Pero, ¿podemos evitar el quilombo con todos? No, porque hay gente que se siente aludida de cualquier cosa, otras que no saben respirar hondo y contar hasta diez, y otras que justamente buscan provocar y confrontar porque no tienen nada más que hacer o porque evidentemente tienen rasgos psicopáticos. Básicamente esa es la gente "buscarroña", "bardera", "provocadora", "soberbia" o "sobradora". Tampoco podemos evitar tener situaciones incómodas con otros porque no todos tenemos las mismas formas de ver el mundo y de experimentarlo, y que alguien nos venga a plantear algo distinto u opuesto básicamente ofende, porque nos están diciendo indirectamente muchas veces o que estamos equivocados, o que nuestras creencias no son verdad absoluta.

Por otro lado también están las treguas: por conveniencia las personas con diferencias (a veces irreconciliables) hacen un pacto que puede ser tanto explícito como implícito de evitar tocar ciertos asuntos y esquivar riñas para una situación en común, que puede ser desde un lugar en el que les toque convivir hasta una situación donde ambos necesiten la ayuda del otro. En la tregua todos se creen que las cosas están bien, pero en realidad es puramente un "alto el fuego", es un "por ahora paremos", nada más. Esto se ve miles de veces en pelis, series, libros y hasta en la vida real, donde dos "enemigos unen fuerzas" y hasta inclusive "trabajan en equipo" para una meta en común. La verdad, si bien este es un fenómeno común, me sigue sorprendiendo mucho de ya recordarlo o pensarlo por un rato.

Otra cosa que también complica las relaciones entre personas es que muchos tenemos la tendencia (nuevamente hablando en términos bélicos) de considerar como "enemigo" o "amenaza" a una persona que tuvo problemas con un "aliado" nuestro - sea un conocido o un amigo - y tendemos a tener mala predisposición con ella o al menos mirarla mal de lejos. Además, algo que sucede en esta particular situación, es que la persona "aliada" podría llegar a molestarse o desconfiar de nosotros si ve que tenemos un trato amable y/o asiduo con la otra, razonando de manera simple que podemos traicionarla o que no tenemos juicio o criterio para distinguir gente "buena" y "mala". Dependerá de cada caso obviamente si uno puede aceptar y tolerar que hay personas que intentan ser neutras y que inclusive se relacionan con personas que no soportamos o que no queremos.

Ahora, ¿todos nos reconciliamos y nos unimos más después de una pelea? Respuesta: no. Hay peleas que llevan a diferencias irreconciliables, donde uno ya no puede ver al otro de la misma manera, lo cual obviamente influye en los sentimientos o actitudes que tenga para con esa persona, y muchas veces no queda otra que alejarnos de ese ser humano, al menos hasta que se disculpe por lo que hizo, o al menos hasta que madure. Esto es lo más lamentable que hay pero sucede muchísimas veces...

Cooonclusión: Los quilombos entre personas pasan seguido, y suscitan desde treguas hasta enfrentamientos constantes que suponen alejarte del otro, como también así evitar hablar de ciertos temas o aprender a controlar nuestros impulsos o emociones violentas...


jueves, 29 de noviembre de 2012

Existentes singulares que irrumpen en nuestras vidas

Básicamente el título de la entrada quiere decir "gente especial en nuestras vidas", pero como esa expresión está tan quemada y hoy en esta era post-modernista las relaciones son tan espontáneas, efímeras, desechables o huecas cualquiera puede decirle patéticamente "sos especial/importante en mi vida" a una persona random que conoce en un mismo día, así que preferí no usarla.

Si bien en otras entradas ya traté el asunto de cómo nos influimos o cómo tenemos cierta tendencia, orientación o necesidad a relacionarnos con otros, esta entrada hace énfasis en otros aspectos. Digamos que no todas las personas con la que nos relacionamos quedan en nuestra memoria para siempre, ni tampoco nos afectan de tal manera que produzcan una re-estructuración en nuestra personalidad o en alguna dimensión concerniente a nuestra persona (o en términos simples: ni pinchan ni cortan). También podemos decir que ciertas personas que para otras son admirables, influyentes, distinguidas o importantes o relevantes para los demás a nosotros a veces no nos mueven un pelo o podemos vivir sin estar pendientes de ellas. En este caso me refiero a, por ejemplo, artistas, sean actores, músicos, escritores, dibujantes, etc. etc. etc.

Ahora, en esta entrada no voy a incluir a celebridades famosas de hace 400 años atrás que te cambiaron tu forma de pensar, ver, vivir o experimentar las cosas, ni tampoco a personas famosas de las que escuchaste hablar o que a simple vista "conociste", es decir: no voy a incluir personas con las que realmente no hayamos tenido un trato más o menos asiduo, personal y/o íntimo. ¿Por qué? Porque leyendo letras de un músico, creyendo que él nos compone canciones para nosotros, o al ver un actor haciendo de un personaje que nos cayó bien o que nos identificó, no nos estamos relacionando con esa persona: en todo caso ESA persona expresa su mundo interior a los demás, de manera bastante difusa, amplia, y no de manera especial y particular a uno. 

Me refiero a gente que nos ha dedicado algo, o que al menos lo compartió con nosotros: una charla, un abrazo, compañía, enseñanza, opiniones, pensamientos, un regalo, etc. Muchos de nosotros posiblemente nos hayamos relacionado una vez con alguien en algún momento de nuestra vida que nos marcó de alguna forma, pero eso no hace especial a la persona siempre: algunas veces sí, y llegamos a encariñarnos con ella, y otras veces simplemente es un personaje raro, curioso o interesante con el que nos topamos y que nos dejó algo suyo en nuestras vidas. 

Algunas personas estuvieron ahí cuando estábamos solos, otras nos enseñaron distintas maneras de sentir, valorar, concebir, interpretar o experimentar cosas de la vida: cómo querer a alguien, cómo aprender a hacer algo, cómo reestructurar nuestros pensamientos, es decir: nos hicieron madurar de tal o cual forma...

Una persona especial en nuestra vida (ahora sí yendo al grano) es una persona que realmente sobresale del montón, ya sea por eso que alguna vez (o que repetidas veces en el mejor de los casos) nos supo dar, mostrar o enseñar, o sea por su peculiar y particular combinación de "cosas" suyas que le dan una personalidad bastante interesante. Puede ser alguien que admires, alguien que te guste o interese, alguien a quien quieras muchísimo pero a la vez de manera distinta a los demás, o alguien con quien simplemente tengas afinidad o cosas así.

Esa persona "especial" nos dio (o da) algo que los otros no, sea porque ella ya es así, porque nosotros tengamos una predisposición importante lograda con ella, por ambas, o porque tenemos un vínculo bastante interesante con ella que muy difícilmente logramos con otras (sea por falta de afinidad, de tiempo, de dedicación, de interés, etc). Muchas veces decimos que alguien tiene un "algo" que no podemos expresar, y quizá es porque buscamos algo muy específico que en realidad está bien extendido a toda su persona, o quizá porque nos produce ciertos pensamientos, actitudes o sentimientos que son una mezcla de un poco de todo, pero el caso es que evidentemente notamos que con esa persona tenemos algo especial, o que al menos la influencia que nos produce lo es.

¿Qué sería "especial"? Vendría a ser algo particular, peculiar, raro, fuera de lo común, único, difícil (o imposible) de imitar o repetir o encontrar en otro, es algo que nos conmueve de tal forma que hasta inclusive nos hace cambiar ciertos elementos internos de nuestra personalidad. Una persona especial puede darte desde mucha bronca hasta mucha ternura, hasta una gran admiración (como ya dije) hasta una inspiración importante a la hora de comportarte respecto a ciertos compromisos, valores, pensamientos y demás. Se podría decir que es un ser importante en  nuestra vida porque gracias a él cambiamos, y hasta podemos admitir, si observásemos hacia atrás en nuestra vida antes de haber tratado o conocido a esa persona, que todo era muy distinto, y que ahora lo sería de no habernos cruzado con ella. 

Si hay una relación constante, regular, asidua, habiendo un continuum con esa persona, es mucho mejor que quedarnos con la duda de quién era el misterioso personaje que nos cruzamos un par de veces (o solamente una) y nunca más en nuestra vida, o que quedarnos con las ganas de conocerlo o quererlo de tal o cual forma, ¿no? 

Ahora, ¿una persona especial aparece en frente nuestro e instantáneamente lo es? La verdad no creo que siempre sea así, a veces vivimos rodeados de personas a las que no les damos importancia o con la que venimos tratando durante semanas, meses o años, y no le hemos dado significativa importancia o atención durante ese tiempo. Digamos, es eso que muchas personas dicen popularmente como "nunca te había visto así", "no sabía que eras de tal forma", "nunca me di cuenta que con vos la paso bien" o cosas así (tipo cuando una persona comienza a echarle el ojo a otra que siempre tuvo cerca o en frente por ejemplo). También puede ser el caso de que esa influencia o esa manera de ver como "especial" al otro crezca progresivamente con el tiempo, como cuando una persona le dice a otra "me puse a pensar en todo lo que he compartido con vos, y la verdad sos re importante", o sino "nunca te lo dije, pero te re quiero bolud@" (como la gente ebria o que para tu cumpleaños te saluda así).

Ahora, ¿cómo podríamos nosotros ser especiales? Es fácil: compartiendo cosas con el otro, expresando nuestra complejidad y nuestros pensamientos o sentimientos que a veces son tan íntimos o "raros" que a otros podrían influirlos durante un buen tiempo o de manera definitiva, dejando nuestra marca, un recuerdo en ellos. Para ser especiales tenemos que mostrarnos frente al otro, darle algo que le sirva, que sea adecuado, "útil" o necesario para esa situación y para esa persona en particular, no regalando autógrafos o dándoles a todo lo mismo como una producción en serie: me refiero a algo "artesanal" del momento, algo bien personalizado y (justamente) especial para esa persona. Para calar hondo en el otro no se me ocurren otras maneras que esas...

Para concluir, quiero decir y recordar a quienes lean esto, que reflexionen, que abran sus ojos y vean a quiénes los rodean, cómo los influyen, qué aprendieron de cada uno de ellos en particular, qué decisiones les ayudaron a tomar, cómo nos enseñaron a ver de distinta forma alguna que otra cosa, o de qué manera los queremos o porqué sobresalen de la masa, del montón...

sábado, 10 de noviembre de 2012

Las privaciones ascéticas

Se podría decir que los seres humanos tenemos todo tipo de necesidades asociadas a placeres o deseos porque es parte de nuestra naturaleza, generalmente con bases biológicas. 

Pero no solamente está lo fisiológico envuelto en el asunto: la dimensión psicológica también, puesto que nuestros pensamientos, conductas, creencias y sentimientos influyen mucho a la hora de representarnos en nuestra mente qué cosas son dignas de ser satisfechas y de cuáles mejor abstenernos, además de generar y utilizar ciertos "mecanismos" o "procesos" de nuestra personalidad para desquitar o descargar ciertas tensiones u obtener ciertos placeres.

Las pasiones y las emociones intensas también son parte de esto, y depende de la representación y valoración que tenga una persona de las mismas, las va a "permitir" expresarse de tal o cual forma, como también podría tranquilamente negarlas o desvalorizarlas. En general cuando uno dice placer o deseo se hace una gran referencia al deseo sexual o al apetito, que son deseos bastante constantes y de a ratos intensos en todo ser humano (el que diga que no a mi criterio es un anoréxico o un asexuado). 

Metafóricamente hablando, tenemos fuerzas que pujan desde nuestro interior en alguna parte profunda, y nosotros, al tener ciertos recursos como el intelecto y la voluntad, podemos bloquear esas fuerzas o domeñarlas de tal o cual forma. Es como si ellas tuvieran que atravesar ciertos filtros para pasar a otros niveles superiores para al fin emerger a la superficie.

La cuestión es que algunas tendencias, instintos o fuerzas son mal vistos o al menos desubicados en ciertos contextos o situaciones: temas tabú, el incesto, impulsos agresivos y violentos frenéticos, experiencias fisiológicas de estimulación o excitación intensas, etc.

El ascetismo es básicamente la abstinencia de placeres o al menos el intento de dominarlos, y estos intentos son muy variados y pueden ir desde la evitación de estímulos que los provoquen o intensifiquen, la auto-disciplina, el auto-convencerse de que ciertos deseos son "impuros", "bajos", "innecesarios" o "malos", como así también el uso de la sublimación, que es básicamente descargar libido de una manera socialmente aceptada y por medio de un rodeo o una vuelta, en lugar de un desquite directo que generalmente supone una conducta motora.

Obviamente hoy día no se le dice a una persona "sos una ascética", pero sí se hace muchísimas veces referencias a este término: personas que "nunca disfrutan nada", que siempre son muy "educadas", "ubicadas", que intentan "controlarse" constantemente, que buscan estar "tranquilas" y demás. 

Estas personas pueden ser desde sujetos que parecen religiosos que se abstienen de placeres carnales tales como tener relaciones sexuales como personas que viven refugiadas y contenidas en su esfera intelectual, como también aquellas que niegan o intentan rechazar sus sentimientos, deseos, necesidades y emociones para directamente "olvidar" que están ahí. 

Pero sucede que depende nuestra cultura y sociedad, además de nuestra crianza, nuestros principios y valores influyen a la hora de comportarnos y obedecer o ignorar estos impulsos: el incesto, el asco, la vergüenza, la educación, etc., son "obstáculos" o "reglas" que nos obligan a controlarlos o hallar el momento para permitir que todo este apetito interno se "exprese" y "salga a la superficie". 

Hay muchos tipos de expresión, inclusive retorcidas, impulsivas, esponténas y sin mediación intelectual, como las personas incestuosas, los sádicos, las personas sin vergüenza o pudor, los sexópatas, los adictos a algo (que compulsivamente buscan un placer en algo), etc.

En nuestra cultura generalmente una persona que ni siquiera se masturba, una que nunca expresa sentimientos como ira o bronca, una que constantemente se "porta bien" o aquella que nunca disfruta de nada están mal vistas o son consideradas "enfermas", "reprimidas" o cosas así, y esto es porque las personas intuimos que tenemos ciertas cosas que necesitamos satisfacer o dejar expresar, sea artísticamente o sea como un animalito impulsivo, es un hecho. 

El problema es que cada uno tiene sus maneras de manejarse o controlar sus impulsos o necesidades, y uno puede elegir o contenerse por más que ellos sean fuertes o intensos (como las personas anoréxicas, aquellos que son castos, las personas que deben controlarse en un evento social, etc.)

¿Conclusión de este complicado asuntillo? El ser humano es un ser con apetitos y deseos que lo "molestan", que le demandan a gritos inclusive ser expresados o ser sacados a la superficie para obtener un cierto placer transitorio, que nuevamente debe volver a ser repetido, ¿pero hasta qué punto ciertos placeres son realmente necesarios y cuáles pueden esperar? ¿Cuáles son "malos" o "graves" para ciertas situaciones y cuáles no? ¿Y hasta qué punto uno es "sano" o "enfermo" por contenerse de algunos y no de otros?

viernes, 9 de noviembre de 2012

Cuando humillamos al otro

La típicas escenas de "humillar" que se nos vienen a la cabeza, cuando se usa ese término, van desde una mamá retando a su hijo a los gritos o de un grupo de compañeros escupiendo y abucheando a otro o cosas así, demasiado explícitas. El problema es que humillar no es solamente hacer una burla pública y estruendosa a una persona frente a un público considerable: hay muchas maneras de humillar al otro que muchas veces ni nos damos cuenta, y es por eso que pueden surgir problemas o el otro puede sentirse incómodo o molesto con nosotros, sin saber precisamente el porqué.


El sentirse humillado conlleva generalmente el sentirse expuesto y vulnerable, como también el considerarase insultado o menospreciado por medio de un "ataque" del otro. Pero, ¿cómo podemos humillar al otro sin darnos cuenta? En realidad hay muchísimas maneras y depende del tipo de relación que tengamos con la persona y hasta qué tono de voz usemos para un comentario, como también el contexto donde acontece todo y el carácter de la persona, pero creo que puedo dar varios ejemplos breves para ilustrar:

  • Si una persona es orgullosa y cree saber mucho sobre tal o cual cosa, y otra viene y le demuestra que está equivocada, que su conocimiento es incompleto o que no es muy abarcativo, esa persona va a sentirse humillada, ya sea porque cree que es "tonta" o "inferior" a la otra, o porque hasta podría perseguirse que el otro es su "rival" en una "competencia".
  • Otra manera es cuando alguien nos cuenta una intimidad o nos confiesa ciertos sentimientos o pensamientos que pueden ser considerados infantiles, tontos o muy ilógicos, sin necesidad de que mosqueemos siquiera: la situación, el acto ya de exhibirse frente al otro produce vergüenza, y es por eso quizá que muchos usan la expresión "me siento desnudo" cuando se muestran tal cual son, ¿coincidencia?
  • El tener ciertas cosas (que el tercero en cuestión no) también puede producir humillación, además de celos y/o envidia. En general pasa porque nos comparamos con alguien y aquello de lo que es dueño, que puede ir desde una prenda que nos hace ver poco finos a su lado o "posesiones" más inmateriales como ser amistades o ideales o valores firmes que son dignos de admiración, y esto sucede porque nos tendemos a sentir "pobres" al lado de otros (otra analogía curiosa).
  • Ejemplos más explícitos son el burlarse de alguien haciendo un chiste que no fue tan gracioso o que al menos no le cayó muy bien al otro, el hacerlo bolsa por una crítica bastante cruda y fuerte, y el reírse explícitamente de algo que otro dijo o hizo o el juzgarlo públicamente con intención de montar un show.

Creo que una manera de intentar demostrarle al otro que no es nuestra intención humillarlo, es decir, hacerlo sentir expuesto o denigrado, poniéndose así a la defensiva, es intentar lograr un grado de intimidad donde haya una confianza suficiente para que el otro descarte que vamos a reaccionar de una manera que pueda llegar a ofenderle o hacerlo sentir mal. Creo que el respeto, el no juzgar al otro, el no hacer muecas exageradas o simplemente escucharlo sin comentar son buenas "técnicas" para que el otro pueda mostrarse (espontánea y progresivamente). 

Ahora: ¿siempre tiene la culpa el que supuestamente humilla? No: hay que recordar que hay gente que le tiene miedo al mundo, que es recelosa, resentida o víctima de todo, y que se tienden a poner a la defensiva ante cualquier estímulo mínimo que puedan considerar como provocación o ataque, y con esto hay que tener cuidado, puesto que hay personas muy perseguidas o que por tener su ego inflado no aceptan admitir que se lo pueden pinchar.

Si bien esto es obvio, yo puedo decir lo siguiente: "si es obvio, ¿por qué hay gente que sigue humillando a otra?". Eso es porque las relaciones humanas son dinámicas, complejas, y también porque no es fácil dar en el clavo con nuestros comentarios o con las cosas que expresamos o comunicamos al otro, es decir, somos torpes de a ratos, sin contar también que tenemos naturalmente tendencia a sentir vergüenza, frustración o "cosa" ante ciertas situaciones.

Ni hablar además de que hay gente que por orgullo o delirios de grandeza se la pasa criticando y atacando a todos, con el propósito de hacerlos sentir humillados para que le dejen de discutir o para simplemente pasarles por encima, nunca dando la razón o pretendiendo tener siempre la última palabra, ignorando cómo el otro podría sentirse o quedar afectado luego de la escena acontecida.

También están los manipuladores que, al conocer los puntos débiles o partes vulnerables de la persona, comienzan a influir de una manera bastante perversa y negativa para hacer sentir una porquería al otro, sin necesidad de que haya una persona frente a ellos para hacer sentir mal al otro, tirando a la basura sus pensamientos, creencias o sentimientos, haciendo sentir a uno como algo desechable o sin valor alguno en muchos casos.

¿Conclusión? Creo que si uno no anda con ganas de frustrar, avergonzar o hacer sentir inferior al otro, es mejor que comience a cuidarse en su discurso y en cómo se expresa frente al otro, salvo que tenga reales intenciones de hacerle sentir al otro que es poca cosa o que es un tonto iluso que cayó en su trampa...

lunes, 5 de noviembre de 2012

"¿Escuchás metal? Oh, ¡sos satánico y mala gente!"

Esta entrada la hago principalmente por la cantidad de prejuicios que tiene la gente sobre el tema del metal en sí y sus derivados o sus raíces, además de estar un poco cansado de que la gente te haga mala cara cuando les decís que escuchás ciertas bandas o que piensen que estás loquito por escucharlas. Por tanto, voy a proceder a aclarar algunas cosas respecto al metal y quienes los escuchamos.

Primero dividamos de manera "pedagógica" a los metaleros en tres grupos:
  • el metal old school: generalmente conformado por gordos barbudos llenos de tatuajes, motoqueros cerveceros y tipos de pelo bien largo vestidos de cuero bien malotes. Se incluyen generalmente el thrash y el heavy metal, y muchas veces el hard-rock (que ni es heavy metal).
  • el metal "satánico" o poser: tipos vestidos de negro, que ven a Satán por todos lados y que les gusta el puro ruido, además de vestirse con elementos sadomasoquistas que juegan a la Ouija en un cementerio un fin de semana, y también se pueden incluir inestables mentales. Acá generalmente se incluyen géneros como el black, el death y el nü metal (éste bastante lleno de posers la verdad)
  • el metal "contemporáneo": es mucho más abierto y con muchos más sub-géneros incluidos, tales como el doom, el power, el symphonic, el folk, el progresivo, el gothic, el speed, etc. ¿Quiénes son generalmente estas personas? Gente común y corriente, que no tienen problema en ir vestidos de colores por la calle o de escuchar música como pop, blues o jazz.

¿A qué quiero ir con esto? Que no todos somos tipos vestidos de negro que recitamos cosas raras en latín y sacrificamos un conejo los martes de luna llena o algo así, ni tampoco somos tarados que escuchamos música frenética y sin sentido como nuestras mamás o abuelas creen.

Ahora, vamos a la segunda parte, a sacar mitos y creencias generales de las personas que tienen miedo aversión al metal:

"Los de Iron Maiden son satánicos, y muchos metaleros también":

Error, de satánicos no tienen NADA. Es más, tengo entendido todos son cristianos y no andan vistiéndose de negro haciéndose los badass por la calle, hasta juegan al golf y todo, y tienen otros empleos aparte de su banda (como el vocalista que sabe del arte de la esgrima, además de ser profesor de historia y piloto autorizado de aviones). Este mito generalmente se originó por su canción "The number of the beast" (basada en The Omen, salida en esa época). ¿Se adora al diablo en esa letra? Neee. De ser así todo libro o película que haga una referencia a algún demonio debería ser considerada satánica también (películas de vampiros, lobos, Fausto, La Divina Comedia, hasta la Biblia misma). No voy a negar que muchos no son creyentes, pero si creen que los cuernos hechos en los recitales son señales de Satán se equivocan, es un gesto gitano usado para justamente espantar demonios, y lo popularizó un músico bastante famoso del rock y el metal: Ronnie James Dio.

"El metal aturde y es ruidoso":

Sí voy a admitir que sus guitarras y demás instrumentos son intensos o no son del todo beneficiosos para dormir una siesta, pero el hard rock y el rock 'n' roll de otras épocas tampoco lo eran: hay canciones de los años '50 y '60 que tampoco son para una canción de cuna, sin necesidad de ser "fuertes" o "ruidosas": el ser rápidas ya pueden poner frenético a alguien. Uno puede escuchar una canción de cualquier género de metal con un volumen bajo y puede escuchar a 104 decibeles una canción de reggaetón en un boliche (eso SÍ es ruidoso), así que este argumento no es del todo válido. Además depende de la composición y el estilo de la banda, la cantidad de distorsiones que use, cuántas notas de guitarra usa y cómo, si el bajo es tocado con púa o no, etc. Además ni hablar de que algunas composiciones del metal al ser pasadas en acústico o en versión piano suenan como cualquier otra canción de otro género.

"El metal te lleva al camino de las drogas, a robar, matar y otras cosas malas":

Sí y no. Depende de la persona, y depende de la banda y lo que quiera transmitir. Acá sí se pueden incluir a los imbéciles que se hacen los malos haciendo black o death metal, contándote cómo la iglesia es una basura y cuán genial es quemarlas y cuán copado y buena onda es Satanás, o sino también haciéndote saber que están violándose el cadáver de tu mamá al que le sacaron las tripas y que se las comieron. Otros géneros, sin embargo, no se refieren para nada a cosas violentas, sádicas, retorcidas o perversas: hay metal tan "suave" en letras que muchos metaleros old school lo consideran hasta "gay", como el metal sinfónico, gótico o power, donde se hace más referencia a ideales, sentimientos y cosas fantasiosas, además de usar metáforas o hacer claras referencias a cuentos de hadas o mitología antigua. Además que podemos contar cuántas estrellas se marearon con la plata y la fama, terminando hechos cuero por tanto alcohol y drogas, sin ser rockeros siquiera, como músicos pop, que generalmente son esclavos de la moda y de la industria.

"El metal es vestirse de negro":

Es como decir que los mexicanos usan poncho y sombrerote y que los chinos son maestros místicos en una casa alejada en alguna montaña, rodeada de cañas de bambú. Es cierto que muchos joden con la ropa negra, pero a veces porque es formal o agradable. Inclusive hay músicos que hacen metal y se visten como quieren en vivo, con todos los colores y adornos que imaginen (aunque admito que no son tantos como los que viven de negro).

¿Qué más podemos agregar? Que en general la gente tiende a guiarse por los estereotipos que señalé arriba: si no es el barbudo que te acuchilla porque le tocaste su moto es el tipo con cara blanca y lentes de contacto rojos que se la tira de vampiro. Esa gente en general tiende a ser fanática y a exceder su gusto e interés por la música (sean músicos o no), adoptan un estilo de vida y no representan a todos los que escuchan esa música. 

Algunos somos personas normales a las que solamente les gusta mucho escuchar todo tipo de metal porque transmite cierta "energía" o nos ayuda a canalizar ciertos sentimientos o pensamientos que otros géneros no pueden, sea porque son muy tranquilos o porque simplemente no alcanzan la potencia o la combinación instrumental que necesitamos para divertirnos o sentirnos de manera agradable en algún momento.

Sobre el metal y sus derivados hay mucho para hablar y desarrollar, por tanto me voy a limitar solamente a lo dicho arriba en esta entrada, lo cual era quitar ciertos prejuicios y mentiras culpa de posers o tipos a los que les gusta llamar la atención, sin embargo voy a dejarles un vídeo de cada género para que vean que hay MUCHOS tipos de metal y MUCHAS combinaciones de sonidos que hacen que un género casi ni se parezca a otro (discutible el género preciso de la canción, aclaro):


Heavy metal:


Doom metal:


Power/symphonic metal:



Symphonic/gothic metal:


Progressive/power metal:


Black metal:



Power/symphonic/epic metal:


Folk/viking metal:



Industrial metal:


Extreme metal: 


Ahora uno se puede preguntar, ¿qué bandas inspiraron directamente a éstas para ser lo que son hoy día? Bandas famosísimas como éstas:

Queen:
 

Deep Purple:


Pink Floyd:



Led Zeppelin:


Black Sabbath:



¡Saludos, estimados lectores! :)

sábado, 3 de noviembre de 2012

Posers, posers everywhere

Este es otro concepto bastante popular en internet y en mi generación. No tiene una definición "oficial", pero la página Urban Dictionary nos dice esto:

poser:
  • one who pretends to be someone whose not. 
  • who tries to fit in but with exaggeration
  • a person who attempts to blend into a specific social group

En español:

poser:
  • alguien que pretende ser alguien que no es
  • quien intenta encajar pero con exageración
  • una persona que intenta mezclarse con un grupo social específico

Siguiendo estas definiciones populares, ¿el concepto de "poser" nos es desconocido? En realidad no, de hecho conocemos mucha gente que es así por tal o cual motivo, que van desde no tener personalidad como adolescente o simplemente por tener la necesidad de ser aceptado.

Posers hay en todos lados, y hay distintas maneras de serlo. Como es costumbre, voy a dar ejemplos y analizarlos para que se entienda más:

1) Alguien que dice ser súper religioso: no para de poner citas o enseñanzas del libro sagrado que sigue, no para de echar en cara y decir a todos lo bueno que es, cómo sigue a su dios y cuán recto y firme es su obrar, o cuán limpia es su inocente y pura mente. Pero la realidad es que esa persona conoce esa religión por pura tradición familiar, además de no obedecer ni practicar correctamente su culto, e inclusive sigue un estilo de vida contrario a lo que su culto profesa. Eso es un poser: dar la imagen pública de algo que no se es, al menos no del todo.

2) Una persona que no para de hinchar las pelotas con un grupo musical, el cual seguramente conoció por el mainstream ("lo popular" o "lo que todos conocen" se podría decir): se compra mochilas, remeras y todos los discos originales de la banda, dice que son la mejor banda del mundo, los defiende a muerte y putea a quienes no les guste o no alabe a ese músico o a esa banda. ¿Cuál es la realidad? Esa persona conoce hace un mes la banda, tenía plata de sobra y empezó a hacerse fanática a voluntad de la banda, obligándose a que le guste la banda, auto-proclamándose "fan" sin siquiera leer sus letras, y encima de todo sin que la música realmente le guste. ¿Posibles motivos? Vio que todos sus amigos o conocidos la escuchaban, así que se forzó a escucharla, y todo para decir "tengo onda, me gusta esa banda, seee".

3) Gente que por distintas redes sociales hace público cuánto ama a su pareja, cómo su vida gira en torno a su compañero de la vida y cuán fuerte e intenso es el amor de ambos. Uno ve fotos y dice "awww, ¡qué tiernos!" o cosas así, sintiendo inclusive celos o envidia. Ahora, ¿qué es lo que pasa realmente? Uno de los dos engaña al otro, viven discutiendo, gritándose y peleando, y por conveniencia acuerdan seguir juntos para no quedar humillados o mal vistos por sus familiares y amigos. Lo mismo con las amistades: fotos y comentarios públicos (escritos o verbales) de cómo uno adora a su amigo o amiga, cuántas cosas viven juntos o cuán seguido se ven, pero en realidad no se soportan, además de no tener asuntos resuletos.

4) Personas que se quieren hacer las badass/malotas/duras y no les sale, como quienes rechazan algo y al final terminan cediendo o haciendo eso que repugnan: mujeres que dicen "yo no soy de agarrarme tipos en fiestas, eso es de putas" que de hecho lo hacen, personas que dicen "yo soy poco sociable, odio ir a discos/boliches" y que bueno... lo hacen, o personas que dicen "yo no soy de escuchar esa música, me parece horrenda" y que tiene el disco duro con temas sueltos de esa música que se supone que no le gusta. También se puede incluir a esas personas (más a nivel interpersonal esto) que dicen "no me banco a es@ pelotud@", pero que al rato los ves abrazándose o comunicándose como si fueran amigos de toda la vida.

He visto gente que dice ser católica y que nunca lee la Biblia, he visto personas que dicen "esa tipa es una idiota" y a los cinco minutos le está dando abrazos y dice que la ama, también he atestiguado personas que se creen que lo saben todo en algún tema o asunto, y que apenas se leyeron un libro sobre tal cosa, creyéndose amos y señores del conocimiento, como también conozco gente que no para de contar a todo el mundo TODO lo que hace de su vida, preteniendo que a todos les importe su reality show...

Entonces, ¿qué podemos rescatar de todos estos ejemplos? Las siguientes características:

Un poser:
  • Exagera sus gustos, intereses, creencias y/o sentimientos
  • Tiende a importarle más dar una imagen externa para que lo identifiquen que mostrarse tal cual es
  • Pone énfasis en la aprobación externa y no en la honestidad o sinceridad con uno mismo
  • Se fuerza a hacer o gustar de ciertas cosas porque la mayoría lo aprueban o lo exigen
  • Niegan, rechazan o desmienten cosas que podrían hacerlos quedar "mal" (con una persona o con un grupo de ellas)

¿Esto es una realidad ajena a nosotros? Obvio que no, todos somos posers en algún sentido: exhibiendo cosas de manera innecesaria, dando una imagen distinta a lo que realmente sentimos o somos, exagerando salidas o juntadas como si fueran lo mejor del año siendo que no fueron la gran cosa, lidiando amablemente con personas que realmente no bancamos, exagerando que sabemos o conocemos sobre ciertas cosas con las que apenas tratamos o que apenas conocemos, etc. etc. etc.

¿Conclusión? Todos somos posers de alguna forma, pero hay gente que exagera demasiado y que básicamente es un camaleón, un masacote blando y moldeable a las presiones y apremios de la realidad social, que no tiene personalidad y que no es capaz de sincerarse y guardarse ciertas cosas para ella, en lugar de estar constantemente exponiendo a la luz de lo externo todo lo que supuestamente dice, hace, siente o piensa, haciendo un show hasta de la más tonta nimiedad de su vida...

martes, 30 de octubre de 2012

Sabiduría o ignorancia

Libros. Internet. Y muchos medios más de comunicación...

Ya casi nadie se sienta a leer un libro o terminarlo si no es porque la facultad se lo exija, y muchos usan internet para chatear boludeces, stalkear Facebook ajeno o ver porno. Es increíble que habiendo tanta pero tanta información accesible y facilitada, haya gente que no aproveche eso y se la pase sostenido creencias o pensamientos huecos, simplones, planos o infantiles. ¿Pero solamente hay gente inculta que no sabe ni se interesa en saber o leer sobre nada? No, también incluyo gente que se la pasa viendo o leyendo estupideces en internet (Zeitgeist es un claro ejemplo). A lo que voy: hay mucha que está estancada a nivel intelectual, como también está esa que repite como loro todo.

¿Esto es un ataque a la gente que no es intelectual? Para nada, es simplemente recordar que en esta vida HAY que leer, interesarse, curiosear y enriquecer nuestro conocimiento sobre nuestro mundo.

¿Estoy pidiendo que las personas sepan sobre historia, filosofía, religión y que sean carpinteros y arquitectos en su tiempo libre? Tampoco, pero a veces me llama mucho la atención el cómo muchas personas no saben nada de absolutamente... nada.


No estoy juzgando qué cosas hagan durante el día: sea pintarse las uñas, jugar todo el día al fútbol, estar frente a la PC, pasear y peinar a su mascota, lo que sea. Pero sí señalo, objeto y cuestiono esta actitud: la de no querer aprender o saber sobre algo, sobre lo que sea. No pretendo que sepan italiano ni que sean genios en matemáticas, pero algo, ALGO gente, LO QUE SEA pero ALGO. 

¿Te interesa la cultura oriental? No andes hueveando solamente con ver películas de chinos y japoneses que pelean en el aire y después decir "Oh, sí, me interesa la cultura oriental, ¡saben artes marciales y le gustan los dragones!" ¿Decís que te gustaría aprender un instrumento musical? Bueno, si lo tenés agarrá y ponete a buscar manuales y tutoriales online sobre cómo leer y tocar partituras, y practicá y practicá, no te limites a lamentarte solamente. ¿Te interesan las plantas? Bueno, ¿nunca pensaste en no limitarte a solamente ver plantas con pétalos de diferentes formas y colores, y hurgar un poco más en el asunto y leer sobre especies de flores o dónde crecen? ¿O saber cómo funciona una planta?

No estoy diciendo que hay gente hueca, estúpida o tonta puramente tampoco: la hay, pero lo que intento expresar es que hay gente que se recorta del mundo que la rodea, olvidando la enorme complejidad que la rodea, sumiéndose en estupideces o cosas banales, ordinarias y rutinarias como ver Tinelli o nunca moverse en saber o aprender sobre algo. Ahora uno dirá: claro, éste pretende que séamos nerds o ingenieros o licenciados en algo, pero bien que para hablar de las novelas o los puteríos entre vedettes, como también para contar la vida ajena de alguien o saber qué boliche se pone más que otro tienen mucho interés, sabiduría y hasta mucha elocuencia...

¿Con esto quiero decir que la gente práctica y con poca teoría encima está equivocada? Tampoco. De hecho el practicar algo o ejercerlo repetidas veces, sea por costumbre o sea deliberadamente puede hacerte un experto: cocinar bastante bien, hacer un deporte de manera bastante intensa o ser un artista con un fuerte sentido estético. Con esto quiero decir que no estoy reduciendo todo a la teoría, quiero decir que hay personas que no se interesan en ser buenos en nada, que son seres holgazanes que se alimentan de lo que los entretiene o que les hace sentir bien solamente, sin crecer o expandirse para abarcar este mundo sea de la forma que sea.

Nada personal, pero la verdad que si alguien me cuenta cómo se bañó y qué desayunó, pero sin hablarme con pasión o entusiasmo sobre algo que le guste (plantas, deporte, arte, literatura, experiencias valiosas de su vida) me pudro a los cinco minutos transcurrida esa charla. ¿Por qué? Porque me pudre la cabeza hablar sobre cosas mundanas y "tontas" todo el tiempo. ¿Con esto digo que hay que ignorar las pavadas? No, no digo eso, de hecho es bueno hablar de cosas "tontas" para distenderse y demostrarle al otro que se es humano y que uno tiene vida, pero creo que limitarse a eso y reducir las charlas a cosas tontas o planas aburre, y mucho...

Hay personas que admiran profundamente a los músicos o deportistas, y que hasta se desesperan por un autógrafo suyo, no siendo estas figuras de muchas palabras. ¿Por qué? Porque esa persona es experta en algo, tiene una manera de conectarse, vivir y experimentar su vida que se distingue mucho de la manera promedio, es por eso. Son sabios a su manera en algo: movimientos corporales, estrategias mentales, maneras de dominar y manipular la materia, etc., etc. etc.

¿No son acaso molestas o poco atractivas esas personas que aparte de no hacer nada de su vida no saben nada y no tienen ni siquiera experiencias para compartir? ¿Qué acaso no es un gusto charlar con alguien culto o con alguien que tiene historias llenas de colores para entretenernos un rato? Bueno, eso implica algún tipo de sabiduría, por más mínima que sea: aprender sobre los errores de otro, dar consejos y opiniones sobre situaciones sociales cotidianas, ayudar al otro en su bagaje de conocimientos, etc.

Pero ahora vamos al otro extremo: esos que leen, leen, leen y no hacen un carajo o que básicamente son cómodos o ignorantes de todas formas. Hay personas que leen constantemente de todo, pero lo hacen puramente para aprobar exámenes o exhibir como posers cuánto saben y cuán cultos son, pero si uno los agarra y les invierte los conceptos, si usa sinónimos o parafrase su discurso o le pide opiniones propias... NADA, se quedan tildados. También están los fanáticos de la cienciología, aquellos que deliran con conspiraciones de aliens constantemente o aquellos fanboys y fangirls de alguna figura famosa a la cual siguen en Twitter, sabiendo hasta el color de ropa interior que tiene puesta desde hoy a la mañana. 

¿Por qué esa actitud de creerse o absorber pasivamente todo lo que leen? ¿Por qué no seleccionar activamente la información que uno recibe? ¿Tanto cuesta refutar, reformular o cuestionarse ciertos hábitos, costumbres o pensamientos? Fanáticos religiosos, fanboys y fangirls de bandas, personas que dicen que nada les interesa y demás, yo les pregunto: ¿viven toda su vida de eso? ¿En serio? Eso es algo mediocre y patético. No digo que ellos lo sean, pero sí sus actitudes y su postura, y a la larga SÍ van a serlo ellos mismos. Amplíen su mente, escuchen distintas versiones de los hechos, consulten varias fuentes, no se dejen llevar por la demagogía de los discursos.

¿Pero así sostengo que haya revolucionarios anárquicos o escépticos por todos lados? Tampoco, pero pido que tengan autonomía, motivación intrínseca, pasión o interés en algo, para ser especiales, para decir "yo sé de ESTO", ¿me explico? En otras épocas la gente pagaba mucho por el conocimiento, inclusive con años de sacrificio o inclusive toda su vida. Otros se mataban en aprender para leer en otro idioma, otros viajabas horas y kilómetros, ¿y nosotros que tenemos tecnología y globalización encima nos quejamos que no sabemos sobre algo? O-M-G, eso es cinismo e hipocresía pura. El que es ignorante y dice "no sé de eso" es porque no quiere o no tiene tiempo, no porque no pueda, y es un hecho.

Conclusión: Todos tenemos que hallar una manera de dejar de ser "inútiles" o "ignorantes" en alguna ciencia, arte o técnica, de dejar de ser un cero a la izquierda, un potus o un ente que ni pincha ni corta. Sostengo que nos movamos o motivemos por algo de este mundo o esta vida que nos gusta: leer sobre insectos, aprender a tocar un instrumento, hacer un deporte. ALGO.

martes, 23 de octubre de 2012

Divagando sobre la confraternidad | Flasheando sobre la amistad

Como creo que ya me la pasé bastante tiempo de corrido criticando duramente tantas cosas y haciendo énfasis en cosas negativas o poco agradables de tratar o pensar, voy a hacer esta entrada con un foco distinto, donde también voy a considerar muchas cosas buenas respecto a la "amistad".

Bueno, ¿qué decir sobre la amistad? Es un tipo de relación y vínculo que creo que todos hemos experimentado alguna vez en nuestras vidas, y lo más curioso es que hay muchos tipos de amistad de los cuales nos podemos dar cuenta sin hacer una tipología rebuscada o leyendo algún manual o algo así. 

A simple vista podemos notar que hay personas con las que tenemos un trato amistoso ocasional y que nos caen bien, personas con las que tenemos una amistad reciente, otras con las que tenemos una amistad pero que no vemos casi nunca (pero sabemos que van a estar ahí para nosotros), como también amistades que son regulares y constantes, agregando además amistades sólidas, añejas o tan intensas que crean un vínculo especial entre dos personas, inclusive el enamoramiento mismo fuck you, friendzone

La amistad obviamente tiene muchísimos beneficios, que van desde uno enriquecerse a nivel intelectual, emocional, social o espiritual, como el ayudarnos a mantenernos cuerdos y sanos más fácilmente. También puedo agregar el experienciar muchos momentos o instantes de sensaciones y afectos agradables y positivos, como también evitar, elaborar o descargar emociones y sentimientos tales como angustia, frustración, tristeza, soledad y demás.

No sé si es muy común entre las personas que constantemente se digan "amigo" explícitamente, quizá sea porque muchas veces hay un trato tan informal que se les pasa por alto, o porque simplemente uno comienza a relacionarse con otro y cuando menos se da cuenta ya se tiene un vínculo amistoso (o una potencial gran amistad), pero sí puedo afirmar que uno sí se da cuenta y muy bien cuánto nos afecta el otro, ya sea al echarlo de menos o al ver en nuestro interior o a nuestro alrededor cuánto cambió nuestra vida desde que conocimos a esa persona y comenzó a ser parte de ella: ¿regalos de su parte en una mesa? ¿nuestro humor cambió? ¿nuestra mente se ocupa con pensamientos referidos a esa persona? ¿un compromiso que tenemos dentro de una hora porque vamos a juntarnos en grupo?

Por otra parte, creo que las personas a medida que van compartiendo cosas y a medida que el tiempo progresa, van enriqueciendo, estructurando y modificando el concepto que tienen del otro, ya sea por conocer sus rasgos y constancias como así también sus miedos, debilidades, complejos o costumbres. 

Además puedo decir que uno va "calculando" cuánto potencial se tiene con el otro o qué "límites" puede llegar a tener, y esto se nota cuando vemos que tenemos tanta afinidad, confianza, cariño y dedicación al otro que básicamente siempre nos entendemos, o al menos lo incluimos en nuestra rutina de una manera importante. 

Pero por otro lado, refiriéndome ya a las amistades con "límites" puedo citar ejemplos tales como amigos que viven distanciados físicamente, sujetos con personalidades opuestas o que al conjugarse mucho pueden surgir resultados un tanto incómodos o caóticos (peleas, ponerse pelotudos, discutir mucho) y también cuando con el/los otro/s no tenemos mucho en común (temas/gustos/intereses para hablar, compartir, etc.)

El caso es que la amistad representa muchísimo si uno se pone a significarla y valorarla en un nivel más abstracto o metafórico: yo dije de manera tonta que amigos son aquellos con los que querrías sobrevivir y resistir un apocalipsis zombi, como también son aquellos aliados de la vida que sabés que te van a echar una mano cuando no tengas a dónde ir o cuando ya no tengas fuerzas para sostenerte por tus propios medios, como algún caballero exiliado buscando un nuevo reino sobre el cual ampararse o algo así. 

La amistad también produce un sentimiento de fraternidad, de hermandad, de compañerismo, y son básicamente la familia que uno elige y no con la cual venimos al mundo o nos es impuesta por asuntos de consanguineidad o políticos y demás. Estas personas son una manera de demostrar que uno es aceptado, admirado, querido o necesitado por otros en su vida, es una manera de demostrar que uno puede tener vínculos exogámicos y que tiene la habilidad de abrirse y compartir su mundo interior con otros.

El sonreír al verte en fotos con esas personas, el escribirse seguido con ellas, el referirse a ellas orgullosamente con terceros, el preocuparte por ellas, el afligirte cuando sabés que pueden estar presionadas o agobiadas por ciertos asuntos o el cambiar de humor al simplemente tenerlas cerca son indicadores generalmente de que tenés una amistad importante, o al menos un trato sano y que te hace bien, y que es un gusto y que dibuja una sonrisa seguido.

Ellos pueden cumplir distintos roles: de terapeuta cuando intentan comprenderte y contenerte, escuchándote e interpretando tus sentimientos y pensamientos, de hermanos o familia cuando crecés junto a ellos, de rivales inclusive cuando deciden confrontarte o cuando disienten abiertamente con vos, sea por alguna actitud tuya o sea por diferencias consecuentes del hecho mismo de relacionarnos con los demás, o inclusive de abogados cuando ponen todo su esmero en defenderte o mantener tu nombre limpio ante las adversidades o personas que intentan arruinarte el día. 

En caso de haberlos perdido o habernos distanciado de ellos (puesto que las relaciones y las personas cambian con el tiempo) pueden ser un lindo recuerdo, una buena anécdota o también un motivo para la nostalgia, siendo imposible que nos de igual el haber perdido una parte nuestra o siendo no-creíble que lo superemos tan rápido.

¿Pero las amistades son perfectas? Es obvio que no. Suponen generalmente limar asperezas, tener paciencia y tolerancia, apertura al otro y la capacidad de recibir de él. También supone modificar algunas cosas o estar abiertos al cambio, demandan tiempo y energía, y hasta inclusive nos dan unos cuantos dolores de cabeza al intentar decidir qué hacer con estas personas ante ciertas situaciones tensas.

¿Cómo termino esta entrada? Afirmando que terminé de expresar estas reflexiones que prometí arriba sobre esta curiosa naturaleza que puede adoptar un vínculo con el otro, sin el cual nuestra vida podría ser monótona, opaca, insípida y aburrida.