lunes, 26 de diciembre de 2011

La mentira de razón versus emoción

Cada tanto suelo escuchar que las personas clasifican, tipifican y juzgan a otra por ser fría/lógica/racional o sentimental/impulsiva/visceral, y voy a decir la verdad: me ENFERMA que hagan eso. Después de meses y meses pensando sobre estas cuestiones tengo una postura en particular, y la voy a compartir porque quizá a varios les ayude, pero no pienso imponerla como verdad (otra cosa que me enferma de las personas es que impongan sus creencias como verdades universales ciegamente).

Bueno, vamos por partes:

Yo en lugar de andar separando a las personas en tiernas o frías, racionales o impulsivas, lógicas o sentimentales, digo otra cosa: las personas somos más que eso, se diría por ahí, somos más que la suma de las partes. Imaginen que somos un conjunto de factores, agregados, elementos, ingredientes, pero ni siquiera una comida es eso cuando queda hecha: es más que todos los ingredientes juntos y no se puede negar. Las personas somos una unidad afecto-razón, así de simple. 

Neurológicamente el cerebro siempre está funcionando plenamente (eso del uso del 10% es una huevada exagerada por una persona descuidada que hizo famosa esa explicación), y tanto el lóbulo frontal y pre-frontal (relacionados con lo lógico y la personalidad), junto con el sistema límbico (lo emocional e instintivo) son parte de una unidad: el cerebro. Pero dejemos de lado la base biológica.

Sonny, robot protagonista de la película "Yo, Robot", quien se 
supone que no tenía sentimientos por ser una máquina lógica

Toda persona, si se da cuenta, tiene sentimientos y pensamientos, pero, ¡oh, sorpresa! TODO pensamiento tiene un contenido o tinte afectivo, por más que sea una cosa sin sentido/random/flasheada/pavada, y todo afecto tiene una imagen o representación en nuestras mentes.

Desde el querer a alguien hasta el miedo pueden explicarse en términos bien simples, y acá no voy a usar psicología precisamente para explicarlo: una imagen o pensamientos nos pueden producir emociones (una escena de una peli, un ideal imaginado, una situación hipotética) y un afecto puede producirnos pensamientos o ideas (oportunidades que nos hacen proyectar, personas que nos producen opiniones sobres ellas, etc.). Ahí tienen: una prueba bien concreta de que ambas cosas están unidas.

Ahora uno me dirá: "explicame por qué algunos son tan racionales y otros tan emocionales". Simple: es como preguntar por la lateralidad de alguien, digo: que alguien sea zurdo no hace que su brazo derecho deje de existir, ¿no? Es simplemente una preferencia. Razón y emoción son subdivisiones de una totalidad que es la dimensión de lo interior de la persona (lo biológico para los materialistas), tanto como dos brazos son partes de un cuerpo. 

¿Qué pasa cuando un brazo se sale de su cuerpo? Es nada, y básicamente queda muerto e inútil. ESO pasa con pensamientos y emociones al ser aislados del todo. Conclusión: ser racional o emocional, como todos dicen generalmente, es un exceso o un abuso de aquello que poseemos como humanos. ¿Qué consecuencias trae esto? Que personas sobrepiensen, represión de sentimientos, personas impulsivas que se niegan a reflexionar el origen de sus sentimientos o que son imprudentes y se ciegan por pasiones, personas que confunden pensamientos con afectos y viceversa (expectativas e ideales que por ejemplo llevan a decepciones o no permiten asumir ciertos afectos o sentimientos), etc. etc. etc.

Voy a dar otro ejemplo más simple: uno quiere a alguien por el concepto que tiene de la persona, y ese concepto hace quererla más, pero a la vez por querer a alguien de manera inicial y tenue hace que tengamos interés/motivación/necesidad/curiosidad de conocer más al otro. También pasa cuando las personas chatean mucho o comienzan a preguntarse todo tipo de cosas: gustos, intereses, lugar de origen, preferencias, cosas que detesta y bla bla bla, todo para regular y "calibrar" el posible vínculo que está surgiendo.

"El grito", obra famosa de un artista noruego de apellido Munch, 
que representa la angustia y la desesperación existencial



Ahora, volviendo bien a lo emocional y racional como supuestamente separados: es cierto que muchas veces las personas se encaprichan por pavadas, que sienten celos tontamente, que se enamoran estúpida y rápidamente, que sus impulsos sexuales las hacen cometer cosas atrevidas, que algunos sobrepiensan cosas que no existen, que otros se angustian por cosas que quizá nunca pasen. ¿Por qué? Repito: hay un exceso de lo racional o emocional, que son las caras de una misma moneda. ¿Evitable? Oh, no, en lo absoluto. Como mucho podremos equilibrarnos y aprender a desafiar nuestros pensamientos y no dejarnos llevar por impulsos como si fuéramos adolescentes alborotados por hormonas, pero siempre va a haber un exceso, con consecuencias tan dispares u opuestas tales como miedo, ansiedad, ternura, confianza, recelo, desprecio, rechazo, simpatía y demás.

Otros ejemplos son las batallas internas: ¿sentís que pensás y no llegás a más? ¿que no paraste de desquitarte agresivamente y/o llorando? Quizá estás fallando en no utilizar la otra parte que separaste voluntaria o involuntariamente, y podrías considerarla para concebir las cosas de otra forma. Apuesto a que hay un abuso de "lo emocional" o "lo racional", que intentaste separar del todo y que así le va...

Una persona racional tranquilamente puede ser muy sensible, como alguien muy amoroso y pasional puede ser muy racional: depende de la situación y el estado regular de la persona (cosas como tóxicos o factores de presión nos llevan al límite y actuamos de una manera fuera de lo común por ejemplo), solamente que la regularidad que conocemos del otro a veces nos hace creer que la otra cara está en coma o que básicamente no tiene su señorío sobre la persona. 

No voy a negar tampoco que hay personas muy frías a quienes les dan igual (supuestamente) sus instintos y sentimientos, como personas muy instintivas o impulsivas que parecen infantes que no razonan sus motivos o razones de dejarse llevar, pero son ilusiones o complejidades que se crean en nuestro interior por la constante interrelación de distintos factores, que, de hecho, tampoco voy a negar que nos hacen ver las cosas como blanco o negro en lo emocional o lógico, cosa que, repito, es algo que yo considero un error en el cual es fácil caer.

Conclusión general: el placer constante como la abstracción, el sobreanalizar como el dejarse llevar pasional y ciegamente, son excesos. Quizá necesarios para ciertas situaciones, o excesos innecesarios porque ya nos acostumbramos  a "funcionar" así, que nos hacen olvidar (qué raro el ser humano siendo prejuicioso) que somos un todo. 

¿Vas a ser racional o emocional dividiendo ambas cosas? Intentalo, pero es como separar las aguas: vas a poder establecer límites artificiales, de algo que sabés que nunca fue separado en realidad, sino llevado a un exceso, opacando su mal considerada "contraparte". 

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