domingo, 11 de diciembre de 2011

El apego

El apego es algo que afecta a todas las personas y que tiene una relación directa con el sentimiento de pertenecer a algo o a alguien. También sería muchas veces el porqué extrañamos o necesitamos tener contacto con ciertas cosas o ciertos seres humanos durante ciertos períodos. No es mi intención obviamente aportar nada nuevo al asunto, simplemente reflexionar y "analizar" el tema, que al menos me parece bastante interesante y digno de considerar en nuestras vidas.

Dicen por ahí que el apego recibe una fuerte influencia de nuestras primeras relaciones en la vida, ya sea con objetos del mundo que nos rodea o con nuestra madre, quien nos estimuló con contacto, calidez, cariño, etcétera, y lo más probable es que sea cierto: en general las personas apáticas o sociópatas no tienen mucha capacidad de empatía (bah, es nula en la mayoría de los casos que yo sepa), y tampoco muestran demasiado interés en otras cosas que no los beneficien de alguna manera. Otras personas se relacionan con ciertos sentidos: algunas tocan las cosas, otras prefieren escuchar, otras son observadoras distantes. También están quienes dominan el ambiente y quienes son sumisos, pero como sea: interactúan.

En el caso de las personas que viven autistas (no me refiero a la enfermedad misma) tampoco son de demostrar demasiado apego o interés a las cosas, se prenden de aquellas cosas que les sirven o que pertenecen al mundo que permiten introyectar en su persona. 

¿Sobre las personas solitarias? No son de tener mucho contacto con las demás (tengan la necesidad o no) y son quienes en general proclaman o manifiestan aparentemente ser autónomos, independientes, libres de ataduras u obligaciones, etcétera, pero no pueden negar que de todas formas necesitan obtener beneficios interactuando, aunque sea por mínima necesidad.

Respecto a quienes no pueden estar solos mucho tiempo: tienen un apego un tanto patológico, se sostienen demasiado sobre otras personas u objetos externos, y esto va desde materialismo hasta la incapacidad del silencio de la soledad.

Algo, sin embargo, es seguro: y es que necesitamos comer, tomar, dormir, regular nuestra temperatura, darnos gustos y lujos y sentir que pertenecemos o que somos alguien apoyándonos en otros. ¿Cómo? Teniendo un grupo de amigos, compartiendo experiencias, gustos, imitando figuras ideales, intentando tener fe y esperanza ante ciertas creencias inculcadas, contagiar nuestros pensamientos y sentimientos, con relacionarse de alguna forma con el cajero del supermercado, con el vendedor de ropa, caminando sobre el asfalto, robando la manzana de un árbol, aprendiendo de una persona experimentada, y la lista sigue...

Un nenito que extraña a su mamá, su papá o su hermanito, puede tener un objeto que le recuerde a la persona (desde un osito de peluche hasta un perfume). Una amiga que extraña a otra con ver una foto de ambas sonrientes, memoria de una linda historia, va a sonreír y va a sentir a su amiga menos ausente de lo que está. En un finde aburrido una persona va a tener la necesidad o la idea de querer al menos charlar con alguien, o darle un abrazo o expresar su cariño (o recibirlo de la otra persona): todo esto es apego, la vulnerabilidad que un ser humano nos imprime sobre nuestro ser.

En cambio, otras personas que intentan desapegarse, sea por una pelea, una mudanza, un objeto roto, deshecho, inútil, o por alguien que perdieron por ejemplo, si realmente estaban apegadas al objeto o a ese ser, les va a costar olvidarlo o despedirse: he ahí entierros, homenajes, imaginarse que hablan con la persona, dedicaciones, canciones que recuerdan a un lugar o a alguien, memorias dolorosas que conmueven, el intentar no retomar contacto con lo perdido, el intentar (tonta e inútilmente muchas veces) sustituir esa cosa por otra y demás: distintas maneras de adaptarnos a una realidad cambiante que nos produce tristeza y nos produce estupor al mostrarse cambiante...

Aunque también hay, como dice un autor de apellido Bowlby, un apego, digamos... falso: es un apego que se hace por pánico, necesidad, situación extrema o límite, y va desde que un nene vaya corriendo llorando a abrazar a un desconocido porque se perdió hasta ponerse a chatear con alguien por aburrimiento o desesperación. También se presenta en por ejemplo, personas que intentan sobrevivir estando juntas en grupo, colaborando. Este falso apego dura poco y está determinado por el estado anímico y/o la situación de al menos una de las dos personas. También obviamente se incluyen las necesidades afectivas o sexuales, como la gente desesperada o que quiere perderse en otra de una manera vana y muchas veces objetable.

Películas, música, hábitos, pensamientos, actitudes, fotografías, libros, perfumes, palabras, gestos: nos identificamos con esas cosas, aquellas que introyectamos, que replicamos en nuestro interior para evocar lo ausente (se esté consciente o no de dicha ausencia). Ejemplos de frases que manifiestan esto: "sos una parte de mí", "te quiero tener cerca", "estás re lejos", "¡hace mucho no nos veíamos!", "¡hace rato no sé nada de vos!", "me estaba acordando de vos los otros días", "extraño mi casa", "esta canción me trae lindos recuerdos", "siento que pertenezco a este lugar", "me siento parte de este grupo", "te olvidaste de mí", "tengo un lindo recuerdo de esa persona", "me gusta recibir tu cariño", entre otras expresiones tan populares y cotidianas.

Aunque también la distancia y otros factores físicos, aparte de discusiones, junto con otras condiciones y sucesos adversos, provocan molestia, dolor, aflicción, ansiedad: intentamos cambiar las condiciones o adaptarnos a ellas para no perder el lazo que tenemos con ese referente. Si uno no se esfuerza mucho en ello, yo diría que se reconsidere cuán importante o valioso fue realmente ese apego que afirmábamos y creíamos tener.

¿Conclusión? Somos débiles, necesitamos del mundo, de los demás, ¿para qué? Para nuestro equilibrio y nuestra salud. ¿Tenemos una ventaja? Sí, muchas, entre ellas lo abstracto, lo que evoca, lo que hace presente, lo que nos permite recordar. ¿Esto nos atraviesa a todos? Obviamente, aunque sea por pura necesidad...

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