lunes, 7 de noviembre de 2011

Lo que dices versus lo que eres

Otro hecho que llegué a distinguir entre los seres humanos es lo que dicen y lo que hacen, y que esas dos cosas a veces, son totalmente contradictorias o pareciera que hay más de una personalidad operando dentro de la persona, o al menos una en un conflicto interesante. 

¿A qué quiero ir? Bueno, ya hay varios dichos famosos que hacen un dualismo entre decir y hacer, tales como "facta, non verba" ("hechos, no palabras" en latín), "del dicho al hecho hay un largo trecho", "dime de lo que alardeas y te diré de lo que careces", "gallina que cacarea ha puesto un huevo", "perro que ladra no muerde", etc... Acá se hace, además de una distinción, una anticipación o advertencia hacia algo a suceder o algo que realmente sucede en el interior de la persona: puede estar exagerando, mintiendo, ocultando algo, alardeando o justificando sus acciones. ¿Por qué? Porque la gente miente, distorsiona, se equivoca, tiene lagunas mentales a la hora de dar un discurso que intenta muchas veces rellenar, promete, intenta justificarse, busca zafar, se contradice, inventa, fantasea. ¿Intencionalmente todo esto? No siempre. Voy a dar varios ejemplos muy variados que intenten abarcar esta temática en varias de sus implicancias:

Ejemplo 1: Digamos que una persona es supuestamente muy inteligente, repite conceptos de manera precisa, los evoca con facilidad y arma cuadros conceptuales espontáneamente con ellos si uno se lo pide así. Supongamos que para tal o cual situación o condición se tiene que realizar tal o cual cosa. Ahora... ¿esa persona realmente haría eso? ¿Está de acuerdo con las cosas que afirma? ¿A la hora de la práctica sería realmente genial? Quizá la respuesta a todas esas preguntas sería un "no", puesto que lo que uno dice no es lo que uno hace siempre, y a veces mucha teoría y poca práctica, dando una imagen equivocada de sus creencias y su conducta.

Ejemplo 2: Imaginemos que una chica constantemente habla de enamorarse, la ternura, los vínculos especiales y que detesta a las mujeres que son gatos (putas o que le gustan mucho los nenes). Da un discurso emotivo sobre lo que es el amor, lo vacío que es el sexo sin un afecto especial, y lo asquerosas que son las ninfómanas que no tienen una noción sana de la intimidad y bla bla bla. ¿Qué problema hay con esta chica? Que apenas consume alcohol se deja coquetear/chamullar por algún caballero (bah, séamos sinceros, capaz ni es caballero) y van a un rinconcito a apretarse y posiblemente pasen a hacer cochinadas de un nivel superior. Esto indica que las personas a veces critican lo que son o no obedecen sus principios, al menos no tan rectamente.

Ejemplo 3: Una persona no para de alardear que le encanta estar sola, que la soledad y sus pensamientos son su única verdadera compañía, que no necesita de nadie y otras frases pseudo-profundas y tontamente dramáticas. Ahora... de repente, cuando está sola y con un par de asuntos que se venía guardando, conoce a alguien que le agrada y a quien le confía todo (además de usar de inodoro para largar esas cosas desagradables que tenía adentro que le causaban molestia, siendo el otro receptor de todo eso) se comienza a encariñar y a necesitar de la persona. ¿Conclusión? La gente alardea para intentar compensar sus déficits, carencias, ansiedades o fallas, reafirmando fantasiosamente que puede superar su condición, usando a un público como testigo (¿para ganar seguridad?).

Ejemplo 4: Una persona se harta de insultar a otra y matarla a críticas, para luego decirle a la otra persona que no haga caso a eso que dijo, porque fue durante un momento de cólera o un momento de desesperación (las mujeres se excusan que están en sus días también), que todo es mentira y que no piensa y siente dichas cosas. Acá se pueden sacar dos cosas: la gente no se hace cargo de lo que dice (lavarse las manos) y la gente miente y/o se contradice con aquello que expresa y con qué términos lo expresa (mentir).

Ejemplo 5: Una persona dice que tiene un súper proyecto ambicioso en su vida, que tiene altos ideales, que quiere ser alguien digno, útil, decente, que quiere hacer su aporte a la sociedad, poner su granito en el mundo, salvar a los pandas junto a Greenpeace, ser de Médicos Sin Fronteras ayudando a África y de paso ser vegetariano para demostrar su rechazo a matar. ¿Cuál es la realidad de la persona? Es una persona que no estudia nada, que se la pasa todo el día mirando el techo de su pieza, que no lee un carajo, que lo único que hace es andar en Internet dando firmas online a Greenpeace y que si tiene que comer carne asada todos los días porque no tiene ganas de cocinar lo hace. Eso indica que la gente promete y a veces no cumple, y más importante: la vida de una persona es el reflejo de sus verdaderas creencias, pensamientos y sentimientos.

Otros dos temas: el exceso del decir y el exceso del hacer:

El exceso del hacer: los hábitos. Muchos confunden, por ir a un extremo, que todo lo que uno hace es solamente lo que uno realmente es... Eso es un error: que una persona mienta una vez no la hace mentirosa, que uno meta la pata no lo hace un desgraciado, no se "ontologiza" esa acción, más si hay motivos o circunstancias que justifican lo que uno hizo, además de considerar la libertad, consciencia y voluntad de la persona. Ahora... si la persona tiene la rutina o el hábito, o ya hablando en términos enfermizos, una compulsión, sí: realmente es lo que hace de alguna forma.

El exceso del decir: el discurso. Las personas se contradicen porque maduran, porque se estancan, porque a veces no tienen las palabras adecuadas para expresar sus ideas o sentimientos, y también se ponen ansiosas a la hora de hablar o expresar sin poder premeditar mucho en la situación misma, además de que el receptor a veces malentiende el discurso o se predispone de tal o cual manera con el emisor. Que uno diga algo no significa que sea o vaya a ser así al pie de la letra, más porque no conocemos el futuro o porque generalmente expresamos "lo que debería ser" y no "lo que es" (y acá hago referencia a la condición imperfecta del ser humano)

Comentario personal para terminar: Yo básicamente NO me dejo llevar tan fácilmente por discursos o charlas con las personas si no veo que llevan al menos la mitad de lo que dicen en la práctica, ni TAMPOCO en todo lo que hacen sin al menos intentar saber las causas o motivos del por qué lo hacen. ¿Por qué? Porque una cosa es ser un genio en el plano del devenir, las promesas y la abstracción, y otra es ser alguien firme y recto en el plano de la realidad, la práctica y las situaciones que realmente nos ponen a prueba o reflejan quiénes somos. Además, agrego que persona que me dice una cosa y hace otra, o que constantemente cambia su discurso o no se hace cargo de sus acciones y dichos (o que los anda justificando constantemente) automáticamente pierde mis respetos, mi fe en ella y mi confianza.

¿Persona sana o coherente? Aquella que dice y hace más o menos lo mismo, o aquella que al menos lo intenta...

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