martes, 22 de noviembre de 2011

Las situaciones de la vida como una peli

Es algo que siempre imagino cuando me aburro, empiezo a hacer comparaciones de por ejemplo mi vida y la de los otros como si fuera una película (no, no se lo tomen tan en serio):


De repente uno puede sentirse el protagonista de la historia, porque muchas cosas giran en torno a uno y pareciera que constantemente se desarrolla una trama donde el universo siempre apunto a uno. Uno puede tener el ego por las nubes o hasta inclusive sentirse observado por todo el mundo.


Otras veces, pareciera que no somos el protagonista, y que somos el boludo secundario que aparece cada tanto para apoyar al protagonista, ese personaje que es opacado por la estrella, contemplando toda escena importante con el protagonista o acompañándolo.


También sucede que a veces sentimos que la película tiene escenas muy crudas, graciosas, innecesarias, asquerosas o totalmente random, y son escenas que nunca vamos a entender bien, pero que acontecieron, sea de manera decente o no, y de hecho nuestra vida quizá tenga unas cuaaantas de esas escenas.


Otras veces pareciera que un escritor macabro nos está haciendo jugarretas feas y nos pone situaciones complicadas, insólitas o increíbles realmente, haciendo que uno se ponga nervioso, y de haber público, hacer que ellos abran bien sus ojos y coman pororó/pochoclo/palomitas de maíz de manera compulsiva de nervios.


Otras veces parecemos una peli de bajo presupuesto donde los escenarios son siempre los los mismos, y nos desenvolvemos en la monotonía y rutina. Otras veces, parece que vivimos una peli densa, insoportable, larga innecesariamente, y queremos saltear algunas partes o nos quejamos con el director que hizo un corte final muy largo. Otras veces, parecemos vivir escenas de una superproducción, llena de efectos y colores que muchas veces rellenan lo hueca y vacía que son la trama o las actuaciones, y nos entontamos con tantos estímulos distrayentes.


También puede suceder que nuestra peli sea muy corta, y el final te haga decir: "WTF?", porque daba para más o porque terminó de manera ambigua, brusca o tontamente, haciendo que nos agarremos la cabeza. A veces también comienza muy de golpe, haciendo que no entendamos nada y que nos tengamos que adaptar al ritmo de la trama.


Algunas veces, también sucede que esperamos una secuela, para saber cómo sigue todo, y ver qué posibles personajes van a regresar, cuáles no, o cuáles nuevos aparecerían. Otras veces queremos una precuela, para saber el por qué o cómo llegamos a la situación actual.


Para algunas personas, nuestra peli puede parecer muy interesante y digna, porque se dejan llevar mucho por la promoción o por las imágenes que ven, pero quizá resulta que es tonta, plana o floja, y después los críticos nos dan duro. 


Si los críticos nos aceptan, nos sentimos geniales, si nos hunden y condenan, no nos dan muchas ganas de seguir la historia. También podemos decir que sus opiniones no nos importan, y que vamos a hacer lo que consideramos bien y decente, o inclusive a veces, les prometemos que vamos a hacer algo mejor y que por favor no nos den tan duro.


Respecto al presupuesto muchas veces no tenemos el apoyo de alguien, y no nos queda otra que arreglárnoslas con lo que tenemos para llevar a cabo la peli, otras veces, nos dan o usamos poco, pero por miedo a no obtener buenos resultados: no apostamos por ella. Otras veces, tenemos muchos recursos (alto presupuesto) y terminamos haciendo una porquería que no recaudó ni siquiera el presupuesto usado.


Repito: no se tomen esta analogía en serio, es simplemente una de mis ideas locas que necesitaba expresar, aunque quizá no es tan mala, ¿no?

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