lunes, 17 de octubre de 2011

Veneno para excesos y tensiones

Todos nosotros estamos tensos en diferentes grados por algunas que otras cuestiones en esto que llamamos generalmente "vida cotidiana" (dolores de cabeza, mala alimentación, cansancio, horarios de sueño alterados, nervios y angustias, etc.). La cuestión es que todos utilizamos algunos recursos revitalizantes para poder seguir esta lucha y supervivencia diaria. Y, como de costumbre, voy a dar varios ejemplos sin intentar forzar la realidad a mi punto de vista:

Ejemplo 1: Los tóxicos: El mito de los lotófagos: en la mitología griega, en una de las tantas aventuras del héroe Ulises, se hacía referencia a los lotófagos, que eran individuos que al consumir la flor de loto, que era "tan dulce como la miel", se olvidaban de las ansiedades de su vida. Así, olvidaban sus responsabilidades, compromisos, hasta su patria y su familia, todo para quedar en un éxtasis constante proporcionado por ese vegetal. Básicamente, eran unos drogones adictos a esta curiosa flor. Como dice la letra de una canción que hace referencia a los lotófagos: 

"After all you fell in love with death, life has aborted" / "Después de todo, te enamoraste de la muerte, la vida ha sido abortada"

"Health runs from your lips, sucked in and safe in a world of sleep" / "La sanidad huye desde tus labios, absorbida y a salvo en un mundo de sueño"

"Fleeing your sorrows, pushing your spirit away" / "Huyendo tus penas, empujando tu espíritu hacia afuera"

"Sick of the weakness of the psyche" / "Enfermo de la debilidad de la mente"

Ahora uno dirá: ¿qué caca tendrá que ver un mito griego con la actualidad? Bueno, no andamos comiendo flores que te hacen estar como un vegetal todo el día, al menos no las de loto, pero bien que hay un consumo por todos lados de sustancias tóxicas que ayudan a distraernos de esa molesta o cruda realidad, al menos por unos instantes, buscamos entumecernos y quedarnos perdidos en la nada o el vacío, en un estado inerte de estupidez que nos alivia, que muchas veces sentimos que necesitamos.

¿Pero esto es con los tóxicos solamente? Nop, y acá un par de ejemplos:
 
Ejemplo 2: El fanatismo: Aquellas creencias firmes, rígidas, discriminantes, que hacen sentir a uno parte de una colectividad considerable, de ser orgulloso de ser antes que ser nada o nadie. Va desde un fanático de un club deportivo hasta un fanático religioso. El fanatismo es en sí un exceso pero evita otros. ¿Ejemplo? Un famoso músico, Dave Mustaine, guitarrista, vocalista y compositor de Megadeth. Pasado de todo tipo de toxinas en el cuerpo comenzó rehabilitación. ¿Resultado? Fanático tarado de Jesús y la Biblia, suplantó la botella en la mano por Biblia en la mano. De hecho dijo que no iba a hacer más giras con otras bandas que falten el respeto al cristianismo. ¿Qué excesos evita esto? El de caer en tóxicos de vuelta por ejemplo, aunque también puede acarrear otros...
Ejemplo 3: El placer sexual: ¿Acá hago referencia a tener un orgasmo con otra persona precisamente? No, señor. Algunas personas tienen fantasías con otras, haya afecto incluido o no, y a la hora de la praxis cero, nada de nada. "Mucho ruido y pocas nueces". Kant por ejemplo tenía el hábito de masturbarse diariamente a la misma hora, y otras personas bien que no se acuestan con alguien pero se revuelcan en algún rincón o contra una pared o un árbol con otra u otras, pero si una personita les parece atractiva de alguna u otra forma van y, bueno, se manosean y besan, y dudo sea amor eso, es simplemente una manera de descargar instintos y pulsiones sexuales que todo ser humano tiene, y muchos lo admiten. Ni hablar de esas personas que buscan prostitutas, travestis (o hasta animales o infantes), intentando descargar todas esas tensiones y ansiedades (sean de la vida cotidiana o de su condición biológica) para desquitarse de alguna manera con otro (de hecho el chiste de profesores con mal humor, atribuyendo como causante del mismo su vida sexual, es bien famoso y aplicado hoy día).


Ejemplo 4: Un mundo interno de fantasía: ejemplo bien simple son personas que viven leyendo, que viven viendo series, películas o escuchando música, o a la vez escribiendo y/o reflexionando, dibujando y componiendo y/o ejecutando música, que es una manera más "activa" de lo mismo. Hipnotizadas por esos personajes tan interesantes, esas historias tan entretenidas y que las desvían de esa vida aburrida o gris que llevan, o leyendo esas letras de canciones con las que tanto se identifican. Bien: quizá todo lo hacemos, pero varias personas se pasan y viven en avatares de otros personajes (como los otakus con nombres ponjas o góticos con colmillos), otros viven en un mundo simulando ser autistas, pero de manera excesiva, puesto que la realidad es plana, dolorosa, o porque les harta y/o aborrece como ya dije  (o sea, viven en una nube de pedo).


Ejemplo 5: Ocio: Dormir mucho, pensar en boludeces/cosas banales, salir con amigos a pasar un buen rato sin realizar algún acto o sacrificio por la humanidad, reírnos, pensar cosas graciosas o alegres, estar tirados en el pasto, salir a caminar un rato como mucho, tomarnos un recreo, un "break", un descanso. Algo que todos realizamos: estar tirados por ahí o en un estado de paja relajación mental y/o física. 






Todos necesitamos sedantes de algún tipo, tomarnos algún recreo, reducir las tensiones, aliviar ciertas molestias. Depende qué tipo de veneno usemos cada uno, cada tanto y cada cuánto, y qué propósito tengamos, pero la cuestión es la misma, en tal o cual grado. ¿Qué veneno usamos en nosotros mismos? La respuesta la tiene cada uno.

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