martes, 18 de octubre de 2011

La bondad

Creo que es común y corriente que las personas se pregunten o comiencen a sopesar las concepciones, creencias y sentimientos que tienen de ellas mismas respecto a su dignidad como seres humanos, además de su capacidad de inspirar en otro ser humano alguna moción tierna o ella misma ser capaz de experienciar la vivencia de ser conmovido por otro. Ejemplos de esto son frases como "no soy digno de ser querido", "me van a dejar solo", "tengo miedo que se enoje conmigo", "¿me extrañará?", "¿por qué algunas personas son protagonistas en la vida de otros? ¿yo lo seré?". Otra cosa que voy a hacer para referirme a estos asuntos es citar a Goethe, para mí una de las personas más geniales que pudieron existir.

Bien, algo que es evidente es que las personas de por sí tienen la capacidad de ser queridas y de querer, solamente que algunas personas están lo suficientemente enfermas como para poder llegar a eso o merman esas capacidades, por ejemplo en personas apáticas, egoístas o con ciertos problemas para relacionarse con otras, quizá por miedo, inseguridad o total indiferencia.

Constantemente veo manifestaciones (aunque sea mínimas) de afecto entre personas, o al menos una dedicatoria para el ausente. Tengo varios ejemplos:

Ejemplo 1: Una persona dice que quiere a la otra porque siempre la pasan bien, y si uno le pregunta por el significado de "pasarla bien" se refiere a estas cosas en general: su compañía, que es agradable, que no es una persona densa o molesta (o al menos no tanto) y que es una persona que conoce lo suficiente como para saber que es buena. Creo que los gustos en común, la inteligencia o talentos no tienen tanto que ver, aunque son un plus u otras maneras para relacionarnos más con la persona.
"Los tempranos tesoros brotan de las profundidades del corazón"
Ejemplo 2: Un grupo de personas se junta al menos una vez a la semana promedio y si uno los ve de afuera, como observador no comprometido, ve esto: todas las personas sentadas cerca, comiendo y riendo, ¿de qué charlan? Boludeces, cosas cotidianas, cosas graciosas. Otro punto más a favor que la compañía puramente de alguien ya puede hacerlo extrañable o querible, independientemente de lo que se hable.
"Estimo que lo mejor es lo que le place al hombre ilustre cuando en el nido tranquilo y cálido se mantiene vivo algo sagrado"
Ejemplo 3: Dos personas salen a caminar, pero casi que no hablan, pero sin embargo no andan con ganas de irse o alejarse del otro, al menos no por un rato. Quizá se conocen lo suficiente como para tener que contarse cosas de su vida, o quizá simplemente querían estar junto al otro, porque pasar un rato con el otro lo significan y valoran como compartir un momento agradable o compartir la vista de un paisaje, u ofrecer por ejemplo algo para tomar o comer a una persona que está relajada al lado nuestro. En términos simples: le ofrecemos al otro un momento agradable con nosotros y nos gusta atestiguar que lo está viviendo. Es algo así como un regalo ofreciéndole ese momento y a la vez nuestra presencia (y acá yo parto de algo que va más allá de la rutina o un "peor es nada")
"No solo el mérito, sino también la fidelidad, nos garantizan la conservación de la persona"
Ejemplo 4:  Que alguien sepa mucho, sea gracioso o que tenga gustos en común con nosotros ayuda, colabora a vincularnos con el otro y tener más lugares o experiencias potenciales para compartir (juntarse a escuchar la misma música por ejemplo, ir al cine a ver las mismas pelis, charlar sobre cosas realmente interesantes para ambos), pero eso no significa que la persona sea querible o extrañable. Como dije: ayuda, pero si no estamos conscientes de la bondad del otro y no aprendemos a valorarla, no sirve, es simplemente un conocido interesante o un buen compañero de charlas, pero no una persona amiga o alguien que echemos de menos precisamente. 
"agradando el paladar obtendrás la admiración de los niños y los monos, pero no conseguirás conmover otros corazones si del corazón nada te sale"
Ahora, ¿qué es querer a alguien? Bueno, básicamente incluir a la otra persona en un momento, aunque sea mínimo, de nuestra rutina. Es querer su bien, no desearle ningún mal no es suficiente, tampoco pensar cosas amables (porque eso puede ser puro amor a la humanidad o algo así). Querer a alguien es querer a esa persona específicamente y no a otra, si de repente crearan un clon de ella querríamos a esa persona, y no a su copia, por más parecida que sea. Es necesitar del otro de alguna forma, hacerlo parte de nuestro mundo interno, querer compartir parte de él con esa persona, y dejarle aunque sea un lindo recuerdo. Con ya uno tener bondad es suficiente, no se necesita ser un rockstar o alguien muy buena onda para lograr ese objetivo, cosa en la que muchos se esmeran pero solamente logran admiración. 
"una mirada y una palabra tensa deleitan más que toda la sabiduría del mundo" 
Eso podría explicar por qué las personas se juntan con otras que muchas veces no son de lo más cultas o listas, o tampoco muy agraciadas a nivel estético, o personas que no tienen muchos recursos materiales por ejemplo para compartir con la otra, o también el por qué una persona apoya, prefiere y se dedica a otra que fracasó varias veces.

¿Conclusión? La bondad (esa que al expresarla le hacemos conocer al otro, y que al conocer al otro podemos valorar la suya) es la fuente del aprecio que podemos llegar a tener por alguien, o que podemos suscitar en el otro. Lo demás, por ejemplo de dónde vengamos, qué tengamos materialmente, cuán talentosos o capaces séamos en otras cosas... es accidental, y no esencial. Para terminar, cito una frase que, sin interpretarla en sentido utilitarista, expresa lo que quiero decir:
 "Al amo no importa lo que es el servidor, sino cómo sirve"

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