lunes, 24 de octubre de 2011

El dios de cada uno

Bueno, sin hacer referencia a la cantidad de dioses y cultos que existen precisamente, voy a desarrollar algo que noté que tiene toda persona: un dios con el cual no tenés que meter... Es muy simple: de cada persona que conozco, quizá de manera intencional y otras veces accidental, he notado cómo su sonrisa y su estado de ánimo cambia espontáneamente cuando uno hace aunque sea una mínima referencia que proponga duda o falta de respeto hacia alguna temática o algún que otro asunto. Las reacciones van desde una cara triste a una sarta de puteadas. ¿Qué es lo que sucede básicamente? Es algo que yo llamo "el lado frágil" de cada persona: es una parte de esa persona rígida, susceptible ante cualquier estímulo y que es capaz de transformar a la persona en segundos. Es una parte que le dice "hasta acá puede llegar el otro", "eso no se discute ni se duda", "con eso nadie se tiene que meter", "este tema mejor si no se toca". Voy a dar dos ejemplos muy manifiestos para hacer una idea más concreta:

Ejemplo 1: Fanáticos religiosos: Supongamos que hay una persona extremadamente racional, empírica, organizada, rígida (bah, imagínense un científico), que siempre está discutiendo y dudando de todo, analizándolo hasta hartarse... Pero de repente supongamos que alguien le hace dudar de que exista un Dios y de su religión adventista. El tipo, de repente, va a ponerse nervioso, la boca le va a empezar a temblar y va a decir que eso no se discute. Si uno le pidiese una explicación diría: "porque es así y punto, Dios existe y ser científico no va a cambiar eso, ¿entendido?" y se pone de mal humor y se va bruscamente. Luego uno se entera que esa persona alguna vez tuvo cáncer y que su Biblia evitó que, citándola: "no se tire de un puente como tantas veces casi hizo".



Ejemplo 2: Fanboys, fangirls, nerds y geeks: Imaginemos una chica nerd, también geek y criticona. Tranquila y amable. Se burla de la sociedad, de la religión, de la humanidad en sí, como una  misántropa. Nada se escapa de su ojo crítico. PERO hay un detalle: adora una banda, y más precisamente, a un músico compositor de esa banda, a quien alaba como un dios y por quien se vive mojando básicamente. Imaginemos que estemos criticando varias bandas y digamos: "ese tipo de tu foto de perfil me parece un pelotudo sinceramente, este otro le rompe el traste componiendo...". Esa chica, va a ponerse de bastante mal humor, para luego largarse a llorar diciendo que no te metas con su ídolo, plus que arma una escena histérica. Aplicable también a si te metés con una serie ("tendrían que haberla cancelado hasta 6 temporadas"), videojuego ("ese juego tiene unos gráficos de mierda") o película favorita suya ("es del año del pedo, es de culto porque no fue un éxito en la taquilla"). Uno se termina enterando que esa persona dedica mucho de su tiempo a ese gusto suyo, y que cuando estuvo sola, eso le llenó su vacío. He ahí la explicación a su respuesta afectiva "exagerada".


Ejemplo 3: Personas con complejos: se pueden citar por ejemplo personas obsesivas, por ejemplo: metete con lo que quieras, pero si le desordenás su pieza con sus biromes ordenadas según las vibraciones de color o su ropa por temporada de repente y sin previo aviso, la última imagen que veas antes de desmayarte sea un puñetazo bien cerca de tus ojos, o también si le interrumpís su costumbre de tomar té helado los viernes a la noche sentado en su querido sofá. 

También aplicable a personas con ciertos complejos, como un tipo con cero experiencia con mujeres, al que mandás a bailar con una y se pone a temblar y sale corriendo como loco en público, quedando como un chiflado con todo el mundo en instantes. Aplicá eso a una persona súper charlatana y vas a ver cómo se queda calladita y empieza a hablar de manera más vacilante o va a preferir evitar el tema.


Ejemplo 4: Personas caprichosas: A una persona caprichosa si no le das de comer milanesas de pollo y le servís una milanesa de carne, va a empezar a quejarse como nenito sin juguete, y eso que la persona ya es adulta y aparte de ser buen profesional, padre y esposo de familia, ¿eh?. Ni hablar si empezás a solicitar o sugerir criterios propios para tal o cual situación. De tener una linda sonrisa puede pasar a tener una cara de traste impresionante, y por más racional que sea, va a estar de brazos cruzados, y es capaz de arruinar algún compromiso importante o una situación linda que se venía dando. Resumidamente: ante nuestros ojos tenemos a un nenito en un cuerpo de adulto, tenemos un lado inmaduro de la persona, regresivo, que siempre estuvo ahí y que nunca se modificó por lo visto, susceptible de ser despertado...




 




Ejemplos como los de arriba hacen básicamente que las personas se terminen detestando o que sean manipulables. Estas características a veces son evidentes o a veces uno puede tardar un buen tiempo en reconocerlas en otro, pero yo creo firmemente que todos tenemos algún Talón de Aquiles que, cuando nos lo toquen, ya nos vamos a poner bastante nerviosos...

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