sábado, 15 de octubre de 2011

Arrastrarse por otro ser humano...

Lo veo, seguido, y acá hago referencia a personas de toda clase (racionales, viscerales, pasivas, reservadas, autistas, extrovertidas, etc.). Bien... partamos de la base de que el ser humano en su condición es débil: necesita de otros, y otros, por más que no queramos, necesitan de nosotros. Se podría decir que estamos condenados a estar unidos con otros. Algo que siempre admiré y envidié de muchos seres humanos es su capacidad de... bueno... inspirar tanto a otra persona, ser la base de su vida, y tanto como de torturarla y atrofiar su ser en al menos una de sus dimensiones... Yo llamo "dioses" a esta clase de personas. Y acá doy mi explicación:

Un dios, como todos saben, es un ser que otro ser considera superior, omnipotente, influyente en su vida, quien tiene muchas veces la respuesta o solución a sus dilemas, quien va a alimentarlo a él y a su mundo: es una dosis de alivio como un sedante, y es un hálito que renueva cada tanto de vida. Es aquel ser al que no se le discute nada, del cual uno puede estar pendiente enfermizamente, aquel en el cual nos gusta creer, porque nos alivia la miseria, el vacío, la carencia, la ansiedad, la imperfección, la oscuridad, la confusión...

Personas pendientes de sus ex-amores, personas que sufren por una amistad en riesgo de ser perdida o que se perdió, personas que lloran un ser del cual atestiguaron su pérdida, personas que anhelan la aprobación o aceptación de otra... de un ser humano, que se supone... está a su nivel...

Las personas se arrastran, patalean, sufren, gastan su tiempo y energía en otra, tienen retorcijones de estómago, arañan las paredes, rechinan sus dientes, hinchan sus ojos de lágrimas dedicadas a esos seres...

Siempre me pregunto: ¿qué hizo ese ser humano para recibir semejante homenaje, honor o sacrificio de que una persona decaiga en miseria, que se inunde en melancolía, o reviente de cólera? La respuesta, desgraciadamente... no la tengo... 

Quizá somos dioses de alguien secretamente, quizá no... Pero a veces dudo seriamente de que todos estemos al mismo nivel y valgamos lo mismo. Algunos quizá somos héroes o dioses en la vida de otro, quizá indignos, pero lo somos, y otros quizá querríamos serlo, o al menos tenemos curiosidad en saber qué es que nos pongan en un altar.

Dioses, héroes y humanos: en este mundo, pareciera que son, básicamente, lo mismo.

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